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26 enero 2009
Enfermedad es vivir triste.
Llevo una semanita un poco dura.
Por un lado, ese nuevo comienzo laboral que a la par me esperanza y me agobia. En el que estoy consumiendo muchas neuronas y que me agota realmente.
Por otro lado, tengo una medio gripe desde hace días y estoy algo débil. Además, mi propio cuerpo nota que no se recupera y que se resiente. Estoy hecho un mierdecilla y bueno, la verdad es que uno nota que se siente mal.
Hoy quiero acordarme de todos los sufrientes por enfermedad. Me han comunicado hoy mismo que el padre de un buen amigo, casi un hermano, parece que está afrontando la parte final de su vida. Que está muy malito y que de esta parece que no sale.
Evidentemente, me intento comparar y veo que no tengo razón ninguna para quejarme. Afortunadamente mi padre tras un grave problema de salud se ha recuperado y mi gripe no deja de ser una tontería que te atonta unos días. Pero que tarde o temprano pasa.
Sin embargo la muerte de un ser querido no pasa nunca, es una señal que se te queda marcada en el cuerpo para siempre. Es ley de vida sin embargo, siempre lo he sentido así, y me he autoengañado diciendome siempre esto mismo: que todos tarde o temprano estamos destinados al mismo sitio, que la muerte es una parte más de la vida... y que mucha gente llora cada día y no lloramos por ellos. Esto sin dejar de ser cierto, no es consuelo, la verdad.
Hoy quiero orar por la vida de este señor y sobretodo por la de aquellos que le rodean. Quiero acordarme de que la vida no es nada justa y que es a las personas buenas a las que con frecuencia les ocurren las desgracias. Supongo que lejos de animar a cualquier persona soy tremendamente negativista ante la muerte. No tengo miedo a mi propia muerte, pero sí a la de la gente que me rodea... y por ello, me busco excusas, espejos que reflejen diferentes realidades para evitar la auténtica verdad: que somos seres limitados, con fecha de caducidad (escrita o no, me es indiferente).
Es en este momento cuando quiero sacar a relucir a Dios. ¿Dios que pinta en todo esto? ¿Acaso desea algo de esto? Evidentemente no, pues desea para nosotros la mayor de las felicidades. Pero el hombre es un ser incompleto, un ser que como toda maquina por perfecta que sea, un día deja de funcionar, normalmente tiene achaques propios de su buen o mal uso, y poco a poco dejan de funcionar diferentes partes del organismo. Otras veces sin embargo, este fin es algo súbito. Desde luego no se que es más deseable.
Sin alejarme del asunto, Dios nos hizo limitados (nos hizo para un cachito de la historia, no para toda ella). Y la única completitud que podemos alcanzar es en el cielo. Llamémosle cielo porque realmente no se como llamar a ese lugar donde están las almas, los sentimientos, las palabras bonitas, los buenos deseos o todas esas cosas que se lleva el viento, o como en este caso, que se lleva la muerte. Dios sólo puede acoger. Sólo puede estar cercano en nuestro dolor y cercano en nuestra alegría, pero cercano en todo momento.
Hoy pienso en momentos trágicos de mi vida, en los que la muerte vino a visitar mis alrededores. Y la verdad, desearía que hubiera pasado de largo. Que hoy Dios se acerque a este hombre y le de descanso en su dolor, y la mayor de las esperanzas para sus seres queridos. No es justo este mundo que vivimos. En el que pasamos la vida lamentándonos de lo que no tenemos en lugar de vivir al ciento por ciento... y un día, en medio de nuestros lamentos, llega el fin.
Vivo con la esperanza de un mañana mejor, un mañana alegre y sin embargo vivo triste en el hoy. ¡Qué gran error de cálculo este de la vida! Más pendiente del mañana que del hoy... Quizá la lección del día sea sacar lo mejor de mí en cada momento, realizar mis sueños, buscar la felicidad... y no lamentarse de lo que no tengo. La enfermedad es realmente vivir con tristeza y no con alegría, la enfermedad es vivir a medias y no al máximo, enfermedad es morir en vida y no en muerte.
Por un lado, ese nuevo comienzo laboral que a la par me esperanza y me agobia. En el que estoy consumiendo muchas neuronas y que me agota realmente.
Por otro lado, tengo una medio gripe desde hace días y estoy algo débil. Además, mi propio cuerpo nota que no se recupera y que se resiente. Estoy hecho un mierdecilla y bueno, la verdad es que uno nota que se siente mal.
Hoy quiero acordarme de todos los sufrientes por enfermedad. Me han comunicado hoy mismo que el padre de un buen amigo, casi un hermano, parece que está afrontando la parte final de su vida. Que está muy malito y que de esta parece que no sale.
Evidentemente, me intento comparar y veo que no tengo razón ninguna para quejarme. Afortunadamente mi padre tras un grave problema de salud se ha recuperado y mi gripe no deja de ser una tontería que te atonta unos días. Pero que tarde o temprano pasa.
Sin embargo la muerte de un ser querido no pasa nunca, es una señal que se te queda marcada en el cuerpo para siempre. Es ley de vida sin embargo, siempre lo he sentido así, y me he autoengañado diciendome siempre esto mismo: que todos tarde o temprano estamos destinados al mismo sitio, que la muerte es una parte más de la vida... y que mucha gente llora cada día y no lloramos por ellos. Esto sin dejar de ser cierto, no es consuelo, la verdad.
Hoy quiero orar por la vida de este señor y sobretodo por la de aquellos que le rodean. Quiero acordarme de que la vida no es nada justa y que es a las personas buenas a las que con frecuencia les ocurren las desgracias. Supongo que lejos de animar a cualquier persona soy tremendamente negativista ante la muerte. No tengo miedo a mi propia muerte, pero sí a la de la gente que me rodea... y por ello, me busco excusas, espejos que reflejen diferentes realidades para evitar la auténtica verdad: que somos seres limitados, con fecha de caducidad (escrita o no, me es indiferente).
Es en este momento cuando quiero sacar a relucir a Dios. ¿Dios que pinta en todo esto? ¿Acaso desea algo de esto? Evidentemente no, pues desea para nosotros la mayor de las felicidades. Pero el hombre es un ser incompleto, un ser que como toda maquina por perfecta que sea, un día deja de funcionar, normalmente tiene achaques propios de su buen o mal uso, y poco a poco dejan de funcionar diferentes partes del organismo. Otras veces sin embargo, este fin es algo súbito. Desde luego no se que es más deseable.
Sin alejarme del asunto, Dios nos hizo limitados (nos hizo para un cachito de la historia, no para toda ella). Y la única completitud que podemos alcanzar es en el cielo. Llamémosle cielo porque realmente no se como llamar a ese lugar donde están las almas, los sentimientos, las palabras bonitas, los buenos deseos o todas esas cosas que se lleva el viento, o como en este caso, que se lleva la muerte. Dios sólo puede acoger. Sólo puede estar cercano en nuestro dolor y cercano en nuestra alegría, pero cercano en todo momento.
Hoy pienso en momentos trágicos de mi vida, en los que la muerte vino a visitar mis alrededores. Y la verdad, desearía que hubiera pasado de largo. Que hoy Dios se acerque a este hombre y le de descanso en su dolor, y la mayor de las esperanzas para sus seres queridos. No es justo este mundo que vivimos. En el que pasamos la vida lamentándonos de lo que no tenemos en lugar de vivir al ciento por ciento... y un día, en medio de nuestros lamentos, llega el fin.
Vivo con la esperanza de un mañana mejor, un mañana alegre y sin embargo vivo triste en el hoy. ¡Qué gran error de cálculo este de la vida! Más pendiente del mañana que del hoy... Quizá la lección del día sea sacar lo mejor de mí en cada momento, realizar mis sueños, buscar la felicidad... y no lamentarse de lo que no tengo. La enfermedad es realmente vivir con tristeza y no con alegría, la enfermedad es vivir a medias y no al máximo, enfermedad es morir en vida y no en muerte.
28 marzo 2008
Trabajar mal.
Yo suponía que trabajar era algo fastidioso por aburrido, porque mucha gente hace lo mismo durante años, o cansado porque te priva de tu día a día por estar enclaustrado. Pues bien, es eso, y mucho más...
En dos trabajos que he estado me he encontrado con la situación de trabajar sin tener trabajo efectivo que hacer. De estar parado. De odiar tu trabajo porque no haces nada, porque no avanzas, porque no aprendes,... de sentir más que te obligan a trabajar, que te están pagando por obligarte a permanecer en un sitio encerrado sin poder ver páginas de internet interesantes, vestido de papanatas, sin hacer nada... ¿Qué coño es esto? ¿Una tortura china? ¿Dónde está la cámara? Porque esto sin duda debe ser una broma... un gran hermano en plan trabajo... porque sinceramente no lo entiendo. ¿Me pagan por escribir en mi blog o por actualizar las páginas web que llevo por ocio o por ponerle tonterías a mis amigos en el tuenti o en facebook o en bebo...?
Realmente estoy muy decepcionado con el trabajo en España. Se es muy poco efectivo. Las personas cumplen el expediente y no quieren ser profesionales. Lo que ellos entienden por ser profesional es quedarse más allá de tu horario mirando al infinito o jugando al poker por ordenador hasta que el jefe correspondiente se vaya a casa. Yo no veo a nadie agobiado, no veo a nadie que tenga mucho que hacer, que la vida laboral le consuma... eso son cuentos chinos, yo no me lo creo.
Aquí se vive tranquilo, pero de repente al jefe de turno se le pone entre ceja y ceja que hay que hacer tal tontería poco pensada y se hace por cojones y ¡en tiempo record! ¿Para esto me tuviste parado 5 días? ¿Para que te haga el trabajo deprisa, corriendo y mal? Esto no es serio. Realmente, creo que empiezo a ver que me están pagando por darles soluciones urgentes a problemas específicos... es decir, si tienen una urgencia, ya me tienen ahí para resolverla y si no... chaval, apañate como puedas, pero que nadie se entere que no tienes nada que hacer.
Eso en lo que respecta a trabajo... si ya metemos al dinero de por medio la liamos del todo. En estos años de vida laboral estoy conociendo la cara más dura de la realidad laboral y es en la hipocresía, en el “lameculismo”, en el juego sucio de jefes y comerciales, de gente que te vende una vida mejor que no es tal. Siento que juegan conmigo. Siento que me equivoco de camino y lo peor de todo, es que no veo opciones que tomar. En mi vida como creo que alguna vez he dicho, no tengo vocación clara. Hago lo que hago como puro hobbie en cierto modo, porque me gusta, y por eso me disgusta tanto no poder hacer lo que me gusta.
Tengo que pensar que camino quiero seguir. Ya me cambié una vez de trabajo y sin pensarlo. Tengo que pensar en mi futuro sobretodo. La gente dice que corro demasiado, pero yo creo que son ellos los que van despacio...
En dos trabajos que he estado me he encontrado con la situación de trabajar sin tener trabajo efectivo que hacer. De estar parado. De odiar tu trabajo porque no haces nada, porque no avanzas, porque no aprendes,... de sentir más que te obligan a trabajar, que te están pagando por obligarte a permanecer en un sitio encerrado sin poder ver páginas de internet interesantes, vestido de papanatas, sin hacer nada... ¿Qué coño es esto? ¿Una tortura china? ¿Dónde está la cámara? Porque esto sin duda debe ser una broma... un gran hermano en plan trabajo... porque sinceramente no lo entiendo. ¿Me pagan por escribir en mi blog o por actualizar las páginas web que llevo por ocio o por ponerle tonterías a mis amigos en el tuenti o en facebook o en bebo...?
Realmente estoy muy decepcionado con el trabajo en España. Se es muy poco efectivo. Las personas cumplen el expediente y no quieren ser profesionales. Lo que ellos entienden por ser profesional es quedarse más allá de tu horario mirando al infinito o jugando al poker por ordenador hasta que el jefe correspondiente se vaya a casa. Yo no veo a nadie agobiado, no veo a nadie que tenga mucho que hacer, que la vida laboral le consuma... eso son cuentos chinos, yo no me lo creo.
Aquí se vive tranquilo, pero de repente al jefe de turno se le pone entre ceja y ceja que hay que hacer tal tontería poco pensada y se hace por cojones y ¡en tiempo record! ¿Para esto me tuviste parado 5 días? ¿Para que te haga el trabajo deprisa, corriendo y mal? Esto no es serio. Realmente, creo que empiezo a ver que me están pagando por darles soluciones urgentes a problemas específicos... es decir, si tienen una urgencia, ya me tienen ahí para resolverla y si no... chaval, apañate como puedas, pero que nadie se entere que no tienes nada que hacer.
Eso en lo que respecta a trabajo... si ya metemos al dinero de por medio la liamos del todo. En estos años de vida laboral estoy conociendo la cara más dura de la realidad laboral y es en la hipocresía, en el “lameculismo”, en el juego sucio de jefes y comerciales, de gente que te vende una vida mejor que no es tal. Siento que juegan conmigo. Siento que me equivoco de camino y lo peor de todo, es que no veo opciones que tomar. En mi vida como creo que alguna vez he dicho, no tengo vocación clara. Hago lo que hago como puro hobbie en cierto modo, porque me gusta, y por eso me disgusta tanto no poder hacer lo que me gusta.
Tengo que pensar que camino quiero seguir. Ya me cambié una vez de trabajo y sin pensarlo. Tengo que pensar en mi futuro sobretodo. La gente dice que corro demasiado, pero yo creo que son ellos los que van despacio...
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