Mostrando las entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
05 febrero 2009
Cuando uno está centrado
Hace días que no puedo ni escribir ni leer este blog.
Esto es así no por mi falta de ideas (que también, pero no es mayor problema) sino por mi auténtico agotamiento para ponerme en una pantalla de ordenador. De hecho ahora mismo estoy escribiendo con los ojos cerrados por momentos, para descansar un poco la vista.
Estoy centrado en el trabajo, no tengo otra mayor preocupación, ni otro entretenimiento ahora mismo mayor que ese. Pero estoy agotado. He dicho entretenimiento porque en realidad estoy aprendiendo mucho, es bastante interesante, tengo mucho trabajo y no tengo nada de tiempo para darle a la cabeza.
Durante mucho tiempo he sufrido por tener excesivo tiempo para pensar. Me pasaba el día lamentando mi suerte por no tener nada que hacer, sintiéndome un fracasado y de esa forma, surgían todo tipo de malos pensamientos y necesidad de desahogarme. Como resultado de esa necesidad, surgió también este blog. Porque pensaba mucho, demasiado, y no tenía sitio donde descargar todo eso. Ahora mismo no tengo tanto tiempo para eso. Lo echo de menos pero a la vez, no tener ese tiempo hace que valore más lo que quiero hacer en mi vida, y que seleccione mucho lo que hago y no tenga tiempo que perder. Ahora más que nunca siento que el tiempo es oro.
Ahora que estoy centrado no vienen a mi esos malos pensamientos. Todo lo contrario, afronto de la manera esta bendita situación de sobrecarga de trabajo. Porque me siento útil. Porque siento que sí confían en mi. Porque cada día me cae un nuevo marrón encima y si me lo echan es porque creen que yo puedo asumirlo y sacarlo adelante. Tengo la sensación de que ahora Sí. Ahora sí que puedo avanzar, puedo crecer, puedo ser algo en este mundillo laboral. Esto me va a servir para aprender mucho para el futuro y quien sabe si para tener un mejor futuro profesional. Quien sabe si de aquí saco ese buen contrato que ansío. Ese contrato que me de estabilidad laboral.
Y como digo, estoy centrado y no pienso en tonterías: no pienso en que soy un fracasado, no pienso en estar o no con la mujer adecuada, no pienso en chorradas, no pierdo el tiempo mirando al infinito ni veo la tele con desgana y pasando las horas. Ahora selecciono lo que quiero, siento que estoy decidiendo lo que quiero hacer, como nunca había podido hacerlo.
Por otro lado, siento que me está costando un poco todo este gran cambio. Tiempo al tiempo. Habrá que mirar en un futuro y con otra perspectiva estas lineas y ver si mis aspiraciones se cumplen y ver sobretodo si la actitud sigue siendo tan positiva a pesar del cansancio. Esta vez me ha tocado a mi la china del curro duro. Me he librado durante mucho tiempo, y me ha perjudicado. Ahora no puedo vivir de las rentas, tengo que ser un hombre y no un niño, como he sido durante años. ¿Estaré preparado para ser un hombre?
Esto es así no por mi falta de ideas (que también, pero no es mayor problema) sino por mi auténtico agotamiento para ponerme en una pantalla de ordenador. De hecho ahora mismo estoy escribiendo con los ojos cerrados por momentos, para descansar un poco la vista.
Estoy centrado en el trabajo, no tengo otra mayor preocupación, ni otro entretenimiento ahora mismo mayor que ese. Pero estoy agotado. He dicho entretenimiento porque en realidad estoy aprendiendo mucho, es bastante interesante, tengo mucho trabajo y no tengo nada de tiempo para darle a la cabeza.
Durante mucho tiempo he sufrido por tener excesivo tiempo para pensar. Me pasaba el día lamentando mi suerte por no tener nada que hacer, sintiéndome un fracasado y de esa forma, surgían todo tipo de malos pensamientos y necesidad de desahogarme. Como resultado de esa necesidad, surgió también este blog. Porque pensaba mucho, demasiado, y no tenía sitio donde descargar todo eso. Ahora mismo no tengo tanto tiempo para eso. Lo echo de menos pero a la vez, no tener ese tiempo hace que valore más lo que quiero hacer en mi vida, y que seleccione mucho lo que hago y no tenga tiempo que perder. Ahora más que nunca siento que el tiempo es oro.
Ahora que estoy centrado no vienen a mi esos malos pensamientos. Todo lo contrario, afronto de la manera esta bendita situación de sobrecarga de trabajo. Porque me siento útil. Porque siento que sí confían en mi. Porque cada día me cae un nuevo marrón encima y si me lo echan es porque creen que yo puedo asumirlo y sacarlo adelante. Tengo la sensación de que ahora Sí. Ahora sí que puedo avanzar, puedo crecer, puedo ser algo en este mundillo laboral. Esto me va a servir para aprender mucho para el futuro y quien sabe si para tener un mejor futuro profesional. Quien sabe si de aquí saco ese buen contrato que ansío. Ese contrato que me de estabilidad laboral.
Y como digo, estoy centrado y no pienso en tonterías: no pienso en que soy un fracasado, no pienso en estar o no con la mujer adecuada, no pienso en chorradas, no pierdo el tiempo mirando al infinito ni veo la tele con desgana y pasando las horas. Ahora selecciono lo que quiero, siento que estoy decidiendo lo que quiero hacer, como nunca había podido hacerlo.
Por otro lado, siento que me está costando un poco todo este gran cambio. Tiempo al tiempo. Habrá que mirar en un futuro y con otra perspectiva estas lineas y ver si mis aspiraciones se cumplen y ver sobretodo si la actitud sigue siendo tan positiva a pesar del cansancio. Esta vez me ha tocado a mi la china del curro duro. Me he librado durante mucho tiempo, y me ha perjudicado. Ahora no puedo vivir de las rentas, tengo que ser un hombre y no un niño, como he sido durante años. ¿Estaré preparado para ser un hombre?
Etiquetas:
cansancio,
optimismo,
pensamiento,
tiempo,
trabajo
14 diciembre 2007
Un primer vistazo: Desde el caballo de Troya

Durante los últimos meses especialmente, he tenido la sensación de que dejaba de dar a este mundo algo que podría ser útil. Creo que lo que yo siento puede ser interesante para otros, que lo que a mi se me pasa por la cabeza es muchas veces pensado por muchos pero escrito por ninguno.
Y mi misión en este blog va a ser contar lo que tengo, lo que soy y lo que hace que yo sea yo, aunque nunca sabrá nadie quien soy. ¿Por qué? Porque no soy lo suficientemente valiente como para mostrar mi rostro, porque no soy capaz de dar mi nombre de forma pública por miedo al que dirán, es por eso que me escondo en el anonimato de la red, para ser realmente sincero. No es que en mi vida no lo sea, pero simplemente, no lo doy a conocer plenamente porque la gente no quiere escuchar verdades muchas veces. Quiere escuchar sólo aquello que le aporta algo o que le hace sentir bien.
¿Y por qué Desde el caballo de Troya?
Porque la historia de Troya me parece simplemente fascinante. Porqué creo que es un ataque de inteligencia, porque es silencioso, callado y sin embargo, eficaz. Porqué los muros de Troya parecían infranqueables y fueros abatidos gracias a la maña y no a la fuerza. Gracias al corazón y a darle al coco. Y yo pienso mucho, pienso muchas cosas y no encontraba un espacio para expresarme. Por eso llega mi caballo de Troya, para expresar lo que pienso.
Y sin embargo, mi personaje en Troya es el noble Héctor, fiel a su hermano aún no estando de acuerdo, callado y trabajador, defensor de lo que tiene. Es una contradicción, a la vez quiero expresarme y ser discreto. Espero que me entendáis.
Un saludo.
Desde el caballo de Troya.
Etiquetas:
comienzo,
pensamiento,
presentación,
reflexión,
troya
Suscribirse a:
Entradas (Atom)