05 abril 2009
Retomo al trabajo literario
Ufff....impresionante...casi un mes sin escribir. Todo hay que decirlo, diariamente entraba a ver si alguien había escrito una entrada del post por mi (dificilmente) o algún comentario (parece que dificil también).
Este diario de a bordo de mi vida ha estado un poco alejado durante un tiempo. Todos los días quería escribir pero nunca encontraba el tiempo suficiente, el tema que me inspirase o las ganas simplemente de sentarme a escribir.
Supongo que entiendo este abandono como una traición a mi mismo, pues este blog es al que más ayuda a desahogarse. Se creo como lugar donde expresar mi voz... y parece que soy capaz de estar mudo casi un mes y que no pase nada en mi vida.
Quizá es porque ultimamente mi voz y mi trabajo ha sido muy útil para algunas personas y quizá me he sentido mucho más desahogado que en otros momentos de auténtica impotencia en mi vida, en donde mi voz no valía un duro y mi mensaje de trasfondo aún menos.
Por eso supongo que me he quedado mudo durante un tiempo. Porque no tengo secretos que contar o teorías que plasmar en escritos, porque eso es mi día a día.
Quizá estoy ultimamente encontrando respuestas. ¿Con qué sería feliz? Todavía no lo se... pero se que estoy un poquito más cerca ahora. Tengo un par de ideas inútiles, vagas en mi cabeza... que me hacen ilusión, y aunque son sueños hoy por hoy, son ilusiones que quedan ahí en el horizonte y en las que me digo: ¿y por qué no voy a ser yo capaz de eso?
Este último mes me he descubierto como persona que es capaz de guardar un autocontrol en determinadas situaciones que antes no había encontrado. Creo que debo seguir trabajando en ello, porque me conviene hacerlo más que nada por mi propio bien y mi propio futuro profesional y no tan profesional. Pero me he sorprendido como gestor tranquilo ahí donde yo pensaba que todo era caos. Quizá he vivido demasiado tiempo estigmatizado, pensando que yo no era sino la reencarnación del mal y me estoy dando cuenta ahora de que tengo un objetivo más noble en la vida. De que no soy tan malo, y de que mi felicidad está en algo grande.
De esas dos ideas que me rondan, la primera está el ser mi propio jefe y en montar una empresa de innovación, de ideas novedosas basadas en la sencillez de la vida... una empresa en donde se trate con justicia a mi colectivo. Bien es cierto que esto es una quimera en la que siquiera se si quiero luchar.
La segunda de las ideas es que tengo que dar un mensaje al mundo. No me siento representado en los diversos estamentos sociales en los que me encuentro y tengo una necesidad de dar una alternativa. De esto espero hablar en un muy próximo post más a fondo. Tengo una necesidad de llevar la contraria pero proponiendo y es una necesidad a muchos niveles: en mi vida política, en mi ser miembro de una Iglesia, en mi propio ambiente más cercano... y creo que me haría feliz poder cambiar a las personas para que caminemos en una dirección mejor. Creo que encontraría mi felicidad proporcionando el soporte de la felicidad a otros personas... las plataformas que necesiten para realizarse.
Así que mi vida está en esa situación... de mirar al futuro preguntándole ¿qué quieres de mi? y esperando que me de una solución. Evidentemente, se que esto no es tarea de un día, quizá es de toda una vida dedicada (y quizá soy yo el primero que no quiero afrontar esa dedicación).
Bueno, espero que este post sea principio de mis próximas reflexiones, que este retorno no sea flor de un día, sino una constante en mi vida... aunque bien es cierto que los planetas se han alineado en contra de "Desde el caballo de Troya" ultimamente...
Este diario de a bordo de mi vida ha estado un poco alejado durante un tiempo. Todos los días quería escribir pero nunca encontraba el tiempo suficiente, el tema que me inspirase o las ganas simplemente de sentarme a escribir.
Supongo que entiendo este abandono como una traición a mi mismo, pues este blog es al que más ayuda a desahogarse. Se creo como lugar donde expresar mi voz... y parece que soy capaz de estar mudo casi un mes y que no pase nada en mi vida.
Quizá es porque ultimamente mi voz y mi trabajo ha sido muy útil para algunas personas y quizá me he sentido mucho más desahogado que en otros momentos de auténtica impotencia en mi vida, en donde mi voz no valía un duro y mi mensaje de trasfondo aún menos.
Por eso supongo que me he quedado mudo durante un tiempo. Porque no tengo secretos que contar o teorías que plasmar en escritos, porque eso es mi día a día.
Quizá estoy ultimamente encontrando respuestas. ¿Con qué sería feliz? Todavía no lo se... pero se que estoy un poquito más cerca ahora. Tengo un par de ideas inútiles, vagas en mi cabeza... que me hacen ilusión, y aunque son sueños hoy por hoy, son ilusiones que quedan ahí en el horizonte y en las que me digo: ¿y por qué no voy a ser yo capaz de eso?
Este último mes me he descubierto como persona que es capaz de guardar un autocontrol en determinadas situaciones que antes no había encontrado. Creo que debo seguir trabajando en ello, porque me conviene hacerlo más que nada por mi propio bien y mi propio futuro profesional y no tan profesional. Pero me he sorprendido como gestor tranquilo ahí donde yo pensaba que todo era caos. Quizá he vivido demasiado tiempo estigmatizado, pensando que yo no era sino la reencarnación del mal y me estoy dando cuenta ahora de que tengo un objetivo más noble en la vida. De que no soy tan malo, y de que mi felicidad está en algo grande.
De esas dos ideas que me rondan, la primera está el ser mi propio jefe y en montar una empresa de innovación, de ideas novedosas basadas en la sencillez de la vida... una empresa en donde se trate con justicia a mi colectivo. Bien es cierto que esto es una quimera en la que siquiera se si quiero luchar.
La segunda de las ideas es que tengo que dar un mensaje al mundo. No me siento representado en los diversos estamentos sociales en los que me encuentro y tengo una necesidad de dar una alternativa. De esto espero hablar en un muy próximo post más a fondo. Tengo una necesidad de llevar la contraria pero proponiendo y es una necesidad a muchos niveles: en mi vida política, en mi ser miembro de una Iglesia, en mi propio ambiente más cercano... y creo que me haría feliz poder cambiar a las personas para que caminemos en una dirección mejor. Creo que encontraría mi felicidad proporcionando el soporte de la felicidad a otros personas... las plataformas que necesiten para realizarse.
Así que mi vida está en esa situación... de mirar al futuro preguntándole ¿qué quieres de mi? y esperando que me de una solución. Evidentemente, se que esto no es tarea de un día, quizá es de toda una vida dedicada (y quizá soy yo el primero que no quiero afrontar esa dedicación).
Bueno, espero que este post sea principio de mis próximas reflexiones, que este retorno no sea flor de un día, sino una constante en mi vida... aunque bien es cierto que los planetas se han alineado en contra de "Desde el caballo de Troya" ultimamente...
10 marzo 2009
Que más dará...
Digo yo, que tras lo visto hoy en Liverpool... el madridismo debería mirar más hacia adelante a partir de este instante y no mirar atrás. Porque lo de hoy ha sido una historia avergonzante para todo aquel que sienta lo más mínimo de sentimiento hacia el blanco.
Una historia de desprestigio para un club diseñado para el éxito y no para la humillante derrota, como la hoy sufrida. Una historia de desvergüenza de todo el madridismo.
Y digo yo, mirando al futuro: ¿Qué mas dará quien venga a partir de ahora?
Qué más dará uno u otro presidente si todos vienen para sacar tajada de lo que el Madrid significa, de lo que el Madrid es y ha sido. Que más darán Florentinos que Boludas. Si a ninguno le importa el Madrid y su historia, sino que a cada uno le importa su trasero y su fachada. Si el que venga no trairá jugadores españoles que vistan con orgullo esta camiseta. Si el que venga provocará otro "galacticidio" o de nuevo, ser el club más odiado (no más admirado, no, no te confundas) de toda España. Traigan muchas estrellas... ya veremos lo que pasa de nuevo.
Qué más darán jugadores estrella o estrellados. Si el cancer está dentro, en las raíces, si no se tiene calidad, si el equipo no tiene construcción ni destrucción. Si el equipo es un conjunto de medianías con mayor o menor suerte. Con más empuje que suerte, y más ilusión que calidad. Hace falta una planificación seria que no vendrá...
Qué más dará uno u otro entrenador si hoy por hoy nadie puede hacer jugar a este equipo como un club señor. Nadie puede hacer jugar este equipo con los valores que lo idearon: el ser el número uno en todo, hasta en los amistosos y en los fútbol tenis. Y ser el número uno en elegancia desde luego. ¿O creemos que un Benitez, un Mourinho, un Ancelotti nos trairán el juego de ataque? Y sobretodo seguro que traen muchos españoles, especialmente los últimos... ¿cuando se pensará en conjunto en este equipo? ¿Cuando se tendrá una mínima fe en la cantera y se la cuidará?
Qué más darán los aficionados que haya detrás animando, la ilusión que pongan o la fe que tengan. Al final los mismos cafres encuentras agrediendo periodistas o cantando el "Cara al sol" en un país extranjero. Al final, los mismos son los que pitan o no animan a su equipo. Van a ser los mismos que voten a mafiosos para que ganen elecciones.
Qué mas darán las quinielas que haga yo, o las listas interminables de jugadores o técnicos o el modelo que yo implantaría... si al fin y al cabo estas lineas se quedarán perdidas en medio del ciberespacio. Qué más dará lo que piense yo si no soy más que un ínutil perdedor madridista.
Una historia de desprestigio para un club diseñado para el éxito y no para la humillante derrota, como la hoy sufrida. Una historia de desvergüenza de todo el madridismo.
Y digo yo, mirando al futuro: ¿Qué mas dará quien venga a partir de ahora?
Qué más dará uno u otro presidente si todos vienen para sacar tajada de lo que el Madrid significa, de lo que el Madrid es y ha sido. Que más darán Florentinos que Boludas. Si a ninguno le importa el Madrid y su historia, sino que a cada uno le importa su trasero y su fachada. Si el que venga no trairá jugadores españoles que vistan con orgullo esta camiseta. Si el que venga provocará otro "galacticidio" o de nuevo, ser el club más odiado (no más admirado, no, no te confundas) de toda España. Traigan muchas estrellas... ya veremos lo que pasa de nuevo.
Qué más darán jugadores estrella o estrellados. Si el cancer está dentro, en las raíces, si no se tiene calidad, si el equipo no tiene construcción ni destrucción. Si el equipo es un conjunto de medianías con mayor o menor suerte. Con más empuje que suerte, y más ilusión que calidad. Hace falta una planificación seria que no vendrá...
Qué más dará uno u otro entrenador si hoy por hoy nadie puede hacer jugar a este equipo como un club señor. Nadie puede hacer jugar este equipo con los valores que lo idearon: el ser el número uno en todo, hasta en los amistosos y en los fútbol tenis. Y ser el número uno en elegancia desde luego. ¿O creemos que un Benitez, un Mourinho, un Ancelotti nos trairán el juego de ataque? Y sobretodo seguro que traen muchos españoles, especialmente los últimos... ¿cuando se pensará en conjunto en este equipo? ¿Cuando se tendrá una mínima fe en la cantera y se la cuidará?
Qué más darán los aficionados que haya detrás animando, la ilusión que pongan o la fe que tengan. Al final los mismos cafres encuentras agrediendo periodistas o cantando el "Cara al sol" en un país extranjero. Al final, los mismos son los que pitan o no animan a su equipo. Van a ser los mismos que voten a mafiosos para que ganen elecciones.
Qué mas darán las quinielas que haga yo, o las listas interminables de jugadores o técnicos o el modelo que yo implantaría... si al fin y al cabo estas lineas se quedarán perdidas en medio del ciberespacio. Qué más dará lo que piense yo si no soy más que un ínutil perdedor madridista.
Etiquetas:
derrota,
entrenador,
jugadores,
perdedor,
presidente,
real madrid
08 marzo 2009
Sentimientos de desesperanza.
Parece que me quedan los domingos libres para escribir algo en este blog. El resto de la semana está bien cargadito de cosas y la verdad que o bien no tengo tiempo o no tengo ganas o simplemente es que no tengo ideas en la cabeza.
Hoy sólo puedo hablar de mis sensaciones. Llevo unos días dándole vueltas a una pregunta que espero algún día abordar al menos minimamente en este espacio: ¿Qué quiero ser de mayor? Y la verdad son muchas las cosas que me planteo... cosas que creo que me harán feliz.
Pero llegan los días de desesperanza (como hoy) y veo que todas esas ideas son tontadas, que no me conducen a nada y que tarde o temprano acabaré igual de frustrado que con mi vida actual. Y es que soy un insatisfecho natural.
Hoy como digo, tengo el día desesperanzado. El día en el que miro al futuro y no veo cosas diferentes, sino que veo un mundo igual de viciado y en el que yo estoy totalmente inserto como una marioneta más, un actor más de esta triste película. Y no creo que sea muy diferente a la realidad esa visión.
Mi cuerpo no se porque me dice basta cada día... me dice que ya no quiere hacer nada más. Me deprimo cuando veo que hay gente capaz de darlo todo, de estar al 100% muchas más horas al día que hoy... me frustro de que a la gente le cunda tanto el tiempo. Yo llego a mi casa cansadísimo de trabajar... psicologicamente acabado, de verdad, y me siento en la silla de mi casa y sólo quiero hacer como digo yo "ratón p'arriba ratón p'abajo" es decir, mirar páginas de Internet sin orden ni concierto, sin prestar mucha atención y dejando que pasen las horas del día sin mucho esfuerzo...
Y no hago eso porque sea vago, sino porque mi cuerpo no puede más durante ese tiempo... así he aprendido a vivir... encerrado en mi cuarto sin salir, y haciendo del ordenador y el teclado mi amigo más cercano en casa, mucho más que el sofá del salón, el cual piso bien poquito... porque no se, no se porque pero no me junto con mis padres. Otro motivo de tristeza... no aguanto a mi madre y con ellos me siento incómodo. ¡Necesito salir de aquí! Pero perder tantas comodidades como tengo... pero dejarles solos por poco que ayude yo aquí. Tengo miedos, muchos miedos. A la vida real que me machaca cada día y me da reveses explicándome que mis ideas son eso: ideas, es decir como antes decía "tontadas". Y tengo miedo a ser un inadaptado como me considero muchas veces... cuando soy un niño que necesita gritar (de nuevo, otro domingo que tengo necesidad de sacar lo que tengo dentro, toda esta angustia, tensión y llanto, y que no lo suelto y a saber cuando explota) y que siente como no le entiende nadie, que incluso se rien de él, por diferente, por ser niño encerrado en adulto y comportarse como tal.
No se, no se me ocurren salidas del tunel que atravieso. Mis ojos sólo ven la negritud del camino y no se entretienen en valorar las luces encontradas. No se, no se que quiero. Ni ahora mismo ni en un futuro. Quiero creer por ejemplo que si me voy de casa arreglo algo, pero entonces me quejaré de otras miles de cosas. O quiero creer que mis sueños de grandeza, de ser alguien en la vida, alguien que cambie el mundo... algún día se cumplirán. Y sin embargo, no soy capaz siquiera de controlarme a mi, de cambiarme a mi en esas cosas, en esas oscuridades que tengo.
Creo que tengo mucho que pensar y valorar... y lo peor de todo es que se que la reflexión acabará genial y que pasado el tiempo volveré al mismo sitio, porque, como ahora, no habré hecho nada para cambiarlo. Son sólo palabras que se quedan en el mundo de las palabras, donde las palabras forman frases y flotan en el aire, por las nubes... encadenándose unas con otras y formando grandes parrafadas o cortos epitafios que van al mismo saco... el saco del olvido.
Vivo de mis reflexiones pasadas, de mis sacos de frases bonitas dichas en el día en que creía en ellas y que perdieron su valor al tiempo que se acabo el éxtasis de la reflexión. Y pasado el éxtasis, el gozo... siempre llega la resaca que todo se lo lleva, haciendo un monumental daño. Y así hemos llegado al día de hoy...
Hoy sólo puedo hablar de mis sensaciones. Llevo unos días dándole vueltas a una pregunta que espero algún día abordar al menos minimamente en este espacio: ¿Qué quiero ser de mayor? Y la verdad son muchas las cosas que me planteo... cosas que creo que me harán feliz.
Pero llegan los días de desesperanza (como hoy) y veo que todas esas ideas son tontadas, que no me conducen a nada y que tarde o temprano acabaré igual de frustrado que con mi vida actual. Y es que soy un insatisfecho natural.
Hoy como digo, tengo el día desesperanzado. El día en el que miro al futuro y no veo cosas diferentes, sino que veo un mundo igual de viciado y en el que yo estoy totalmente inserto como una marioneta más, un actor más de esta triste película. Y no creo que sea muy diferente a la realidad esa visión.
Mi cuerpo no se porque me dice basta cada día... me dice que ya no quiere hacer nada más. Me deprimo cuando veo que hay gente capaz de darlo todo, de estar al 100% muchas más horas al día que hoy... me frustro de que a la gente le cunda tanto el tiempo. Yo llego a mi casa cansadísimo de trabajar... psicologicamente acabado, de verdad, y me siento en la silla de mi casa y sólo quiero hacer como digo yo "ratón p'arriba ratón p'abajo" es decir, mirar páginas de Internet sin orden ni concierto, sin prestar mucha atención y dejando que pasen las horas del día sin mucho esfuerzo...
Y no hago eso porque sea vago, sino porque mi cuerpo no puede más durante ese tiempo... así he aprendido a vivir... encerrado en mi cuarto sin salir, y haciendo del ordenador y el teclado mi amigo más cercano en casa, mucho más que el sofá del salón, el cual piso bien poquito... porque no se, no se porque pero no me junto con mis padres. Otro motivo de tristeza... no aguanto a mi madre y con ellos me siento incómodo. ¡Necesito salir de aquí! Pero perder tantas comodidades como tengo... pero dejarles solos por poco que ayude yo aquí. Tengo miedos, muchos miedos. A la vida real que me machaca cada día y me da reveses explicándome que mis ideas son eso: ideas, es decir como antes decía "tontadas". Y tengo miedo a ser un inadaptado como me considero muchas veces... cuando soy un niño que necesita gritar (de nuevo, otro domingo que tengo necesidad de sacar lo que tengo dentro, toda esta angustia, tensión y llanto, y que no lo suelto y a saber cuando explota) y que siente como no le entiende nadie, que incluso se rien de él, por diferente, por ser niño encerrado en adulto y comportarse como tal.
No se, no se me ocurren salidas del tunel que atravieso. Mis ojos sólo ven la negritud del camino y no se entretienen en valorar las luces encontradas. No se, no se que quiero. Ni ahora mismo ni en un futuro. Quiero creer por ejemplo que si me voy de casa arreglo algo, pero entonces me quejaré de otras miles de cosas. O quiero creer que mis sueños de grandeza, de ser alguien en la vida, alguien que cambie el mundo... algún día se cumplirán. Y sin embargo, no soy capaz siquiera de controlarme a mi, de cambiarme a mi en esas cosas, en esas oscuridades que tengo.
Creo que tengo mucho que pensar y valorar... y lo peor de todo es que se que la reflexión acabará genial y que pasado el tiempo volveré al mismo sitio, porque, como ahora, no habré hecho nada para cambiarlo. Son sólo palabras que se quedan en el mundo de las palabras, donde las palabras forman frases y flotan en el aire, por las nubes... encadenándose unas con otras y formando grandes parrafadas o cortos epitafios que van al mismo saco... el saco del olvido.
Vivo de mis reflexiones pasadas, de mis sacos de frases bonitas dichas en el día en que creía en ellas y que perdieron su valor al tiempo que se acabo el éxtasis de la reflexión. Y pasado el éxtasis, el gozo... siempre llega la resaca que todo se lo lleva, haciendo un monumental daño. Y así hemos llegado al día de hoy...
Etiquetas:
desesperanza,
reflexión,
sentimiento,
vida
01 marzo 2009
Necesito gritar esto.
Vaya día llevo. Me siento un ser despreciable y sin sentimientos. Siento que soy la persona más egoísta del mundo... no me preguntes en que lo noto, simplemente, me siento sucio.
En todo el día de hoy no he hecho nada, nada. Podríamos arrancar la hoja del calendario del día de hoy y que nunca hubiera sido vivido este día y habría dado igual porque sería un día vacío, sin contenido.
Un día en el que no he hecho nada por nadie ni siquiera por mi. En el que me he levantado tarde y me he pasado la tarde tirado, tirando la tarde. Y cuando quiero darme cuenta de que he hecho en el día ya es tarde. Tarde para todo. Llego tarde a la vida.
Palabras y mensajes vienen hacia mi durante todo el día. Palabras que entran y salen de mi mente como si fueran aire. Da igual lo que me digas; en mi cabeza todo lo que hay soy yo y mis cosas, mis problemas o mis maravillas. No puedo pararme ni un minuto a pensar seriamente en lo que me pasa ultimamente pues en seguida lo llevo al terreno de lo superficial, al de las semillas que fueron plantadas con poca profundidad y que son arrancadas antes de generar siquiera raíces. Y los planteamientos se quedan en eso: planteamientos sin nudo ni desenlace.
Todo lo que siento en mi es suciedad, es desamparo por sentirme extraño en el lugar desde el que escribo que no es más que mi propia casa, con mi familia. Deseo que acabe el día cuanto antes sin saber porque, ansío que llegue la hora de cenar y después que llegue la hora en que tenga sueño y me acueste... para abrir los ojos mañana con otra actitud. No soy capaz de levantar el vuelo en el día de hoy. Ya hoy, es día perdido.
Me siento sin amigos. Siento que cada persona tiene hoy algo que hacer con personas especiales... en mi grupo de amigos se están posicionando peligrosamente hacia diferentes lados... y yo veo que me estoy quedando en medio de 3 frentes al menos... es complicado elegir cuando quieres quedarte con todos. Y siento que no tengo a nadie a quien contarle esto y que me comprenda.
Veo que humanamente cada día que pasa me alejo más de mis ideales. No me considero racista y sin embargo observo actitudes de prejuicio peligrosas ultimamente en mí. Siento como hay gente que viene a este país a hacer daño, a joder, a aprovecharse y me hierve la sangre. No entiendo como me puede hervir así la sangre. Sería capaz de hacer cosas de las que me arrepentiría por defender mi ley.
Lo mismo siento con los chavales que se joden la vida, cuando me piden "papelinas" como si tuviera yo la cara de drogata que ellos si tienen. Y me dan ganas de darle dos sopapos a tantos niñatos... y de nuevo, me veo radical, intolerante, duro y frío, y hasta loco. Y me veo de nuevo tan alejado del que yo creía ser.
Y yo sigo aquí instalado en mi parcela, en mi habitación donde no tengo que aguantar que nadie me diga lo que tengo que hacer y donde me construyo mi mundo ideal en el que existe aquello que yo quiero que exista... y en donde me evado de las palabras y mensajes que vienen hacia mi. Donde me evado de lo que no me gusta. Y donde yo elijo lo que quiero ver, sentir o hacer en mi vida... sin embargo acaba el día y lo único que he hecho es nada, es la nada.
Hoy es de esos días en donde necesito escapar... o donde necesito estar en una pradera bien abierta y gritar y gritar... durante horas. Y llorar. Llorar y entenderme a mi mismo, porque cada día me entiendo menos... no se que me pasa para ser así de tremendo, de egoísta, de malo, de solitario... no me entiendo.
En todo el día de hoy no he hecho nada, nada. Podríamos arrancar la hoja del calendario del día de hoy y que nunca hubiera sido vivido este día y habría dado igual porque sería un día vacío, sin contenido.
Un día en el que no he hecho nada por nadie ni siquiera por mi. En el que me he levantado tarde y me he pasado la tarde tirado, tirando la tarde. Y cuando quiero darme cuenta de que he hecho en el día ya es tarde. Tarde para todo. Llego tarde a la vida.
Palabras y mensajes vienen hacia mi durante todo el día. Palabras que entran y salen de mi mente como si fueran aire. Da igual lo que me digas; en mi cabeza todo lo que hay soy yo y mis cosas, mis problemas o mis maravillas. No puedo pararme ni un minuto a pensar seriamente en lo que me pasa ultimamente pues en seguida lo llevo al terreno de lo superficial, al de las semillas que fueron plantadas con poca profundidad y que son arrancadas antes de generar siquiera raíces. Y los planteamientos se quedan en eso: planteamientos sin nudo ni desenlace.
Todo lo que siento en mi es suciedad, es desamparo por sentirme extraño en el lugar desde el que escribo que no es más que mi propia casa, con mi familia. Deseo que acabe el día cuanto antes sin saber porque, ansío que llegue la hora de cenar y después que llegue la hora en que tenga sueño y me acueste... para abrir los ojos mañana con otra actitud. No soy capaz de levantar el vuelo en el día de hoy. Ya hoy, es día perdido.
Me siento sin amigos. Siento que cada persona tiene hoy algo que hacer con personas especiales... en mi grupo de amigos se están posicionando peligrosamente hacia diferentes lados... y yo veo que me estoy quedando en medio de 3 frentes al menos... es complicado elegir cuando quieres quedarte con todos. Y siento que no tengo a nadie a quien contarle esto y que me comprenda.
Veo que humanamente cada día que pasa me alejo más de mis ideales. No me considero racista y sin embargo observo actitudes de prejuicio peligrosas ultimamente en mí. Siento como hay gente que viene a este país a hacer daño, a joder, a aprovecharse y me hierve la sangre. No entiendo como me puede hervir así la sangre. Sería capaz de hacer cosas de las que me arrepentiría por defender mi ley.
Lo mismo siento con los chavales que se joden la vida, cuando me piden "papelinas" como si tuviera yo la cara de drogata que ellos si tienen. Y me dan ganas de darle dos sopapos a tantos niñatos... y de nuevo, me veo radical, intolerante, duro y frío, y hasta loco. Y me veo de nuevo tan alejado del que yo creía ser.
Y yo sigo aquí instalado en mi parcela, en mi habitación donde no tengo que aguantar que nadie me diga lo que tengo que hacer y donde me construyo mi mundo ideal en el que existe aquello que yo quiero que exista... y en donde me evado de las palabras y mensajes que vienen hacia mi. Donde me evado de lo que no me gusta. Y donde yo elijo lo que quiero ver, sentir o hacer en mi vida... sin embargo acaba el día y lo único que he hecho es nada, es la nada.
Hoy es de esos días en donde necesito escapar... o donde necesito estar en una pradera bien abierta y gritar y gritar... durante horas. Y llorar. Llorar y entenderme a mi mismo, porque cada día me entiendo menos... no se que me pasa para ser así de tremendo, de egoísta, de malo, de solitario... no me entiendo.
Etiquetas:
egoísmo,
evasión,
gritar,
habitación,
vida
28 febrero 2009
Se va Febrero
Se va este mes, que para mi ha sido más que un Febrero... un Septiembre o un Octubre. Ha sido un mes de volver a empezar... como en el cole cuando eramos pequeños y cada día en clase era una sorpresa en la que te reencontrabas con gente, conocías mejor a otros y te actualizabas tras el verano. Yo he vivido un largo verano durante los últimos meses... un verano en el que como todos los veranos llega el hastío tarde o temprano. He vivido un verano en pleno invierno, y en el otoño previo, y en el verano anterior... es decir, he vagado sin rumbo durante algún tiempo para ahora de nuevo, ponerme el pantalón de pana con rodilleras y abrocharme los zapatos, para ponerme camino a la escuela de la vida.
Y así me está yendo en mi nueva andadura. Se me hace duro tras el largo verano en que mi vida ha estado sumergida. Es sin embargo ilusionante y vuelvo a sonreir en mi día a día. A pesar de la presión que siento o del duro trabajo que estoy realizando, a pesar de llegar a casa con dolor de cabeza o cansado y de hacer jornadas de hasta 12 horas seguidas... a pesar de eso, adquirir nuevos conocimientos en cada una de las asignaturas de mi vida en las que estoy creciendo es suma riqueza, es total alegría por tanto.
Y este Febrero, por el que he pasado por tantos estados de ánimo que quizá no sepa ni en cual me encuentro actualmente, será seguro recordado como aquel en el que volví a la escuela. En el que deje de vivir en la hamaca tirado, haciendo cosas pero sin sentido, sin rumbo...
Ahora por lo menos siento que cada día tiene un afán y un reto ante mis ojos. Se que sin embargo, el encontrar el reto global, esa asignatura que me llene de forma completa, no es tarea fácil y no es momento quizá ahora de plantearselo. Ahora mi momento es para aprovechar la oportunidad que me ha sido regalada para aprender, para crecer, para conocer nuevas gentes y sobretodo para enfrentarme a algo que nunca había vivido: gente que realmente es profesional, gente que me supera y que me plantea que he vivido demasiado tiempo creyéndome algo que quizá no era. Quizá yo no era tan especial como me consideraba... y eso lo estoy descubriendo ahora. Es una cura de humildad muy necesaria en mi vida. Necesito quizá encontrar eso que me hace tan especial y en donde puedo ser el número 1... si es que existe. Encontrar eso sería suficiente para acabar mis días y no pensar que todo fue un bonito sueño, pero que los sueños sueños son... y que se quedan en la vacuedad de las cosas que son pensadas pero no ejecutadas.. que son soñadas, pero no vividas. No se puede vivir lamentándose en el ayer ni mirando con esperanza el futuro sin vivir el día a día, el presente, como si fuera lo único que existiera.
Y así me está yendo en mi nueva andadura. Se me hace duro tras el largo verano en que mi vida ha estado sumergida. Es sin embargo ilusionante y vuelvo a sonreir en mi día a día. A pesar de la presión que siento o del duro trabajo que estoy realizando, a pesar de llegar a casa con dolor de cabeza o cansado y de hacer jornadas de hasta 12 horas seguidas... a pesar de eso, adquirir nuevos conocimientos en cada una de las asignaturas de mi vida en las que estoy creciendo es suma riqueza, es total alegría por tanto.
Y este Febrero, por el que he pasado por tantos estados de ánimo que quizá no sepa ni en cual me encuentro actualmente, será seguro recordado como aquel en el que volví a la escuela. En el que deje de vivir en la hamaca tirado, haciendo cosas pero sin sentido, sin rumbo...
Ahora por lo menos siento que cada día tiene un afán y un reto ante mis ojos. Se que sin embargo, el encontrar el reto global, esa asignatura que me llene de forma completa, no es tarea fácil y no es momento quizá ahora de plantearselo. Ahora mi momento es para aprovechar la oportunidad que me ha sido regalada para aprender, para crecer, para conocer nuevas gentes y sobretodo para enfrentarme a algo que nunca había vivido: gente que realmente es profesional, gente que me supera y que me plantea que he vivido demasiado tiempo creyéndome algo que quizá no era. Quizá yo no era tan especial como me consideraba... y eso lo estoy descubriendo ahora. Es una cura de humildad muy necesaria en mi vida. Necesito quizá encontrar eso que me hace tan especial y en donde puedo ser el número 1... si es que existe. Encontrar eso sería suficiente para acabar mis días y no pensar que todo fue un bonito sueño, pero que los sueños sueños son... y que se quedan en la vacuedad de las cosas que son pensadas pero no ejecutadas.. que son soñadas, pero no vividas. No se puede vivir lamentándose en el ayer ni mirando con esperanza el futuro sin vivir el día a día, el presente, como si fuera lo único que existiera.
24 febrero 2009
Cerrado por derribo
No, de momento no.... no cierro el chiringuito.
Pero "Cerrado por derribo" es el título que me sale así, sin pensar gran cosa (no estoy para pensar) para el post de hoy.
Cerrado por derribo porque llevo casi dos semanas (y sin el casi) sin escribir aquí, en mi confesionario internauta, en el lugar donde digo lo que quiero sin importarme ni quien lo lea ni quien no lo lea. Y esto es así porque llevo dos semanas en que llegaba a casa absolutamente derribado y con insuficientes ganas para escribir tras pasar algún día unas 12 horas delante del ordenador.
Y hoy, llego y me empiezo a hacer preguntas: ¿cómo estoy? Y tengo que responder: muy muy contento. Estoy cansado pero por fin me siento en un crecimiento profesional e incluso vital que hace tiempo que no tenía. Sin embargo tengo dudas. En estos días me ha asaltado la duda de que quizá no soy tan bueno como pensaba. Me he encontrado gente que profesionalmente es realmente buena, mucho mejor que yo. Y me he asustado porque he vivido tres años en la inopia, viviendo de las rentas, de lo heredado de mis años de estudiante en los que con cubrir el expediente y poner buena cara, era suficiente. Durante años no me he encontrado retos en mi vida mayores que organizarme un viaje o comprarme un coche. Y ahora tengo retos, pequeños retos en que se convierte ser mejor cada día en el trabajo y llegar a tiempo a las entregas estimadas.
Y me surgen más dudas: ¿cuales son los retos de mi vida? Pues realmente no lo tengo claro. Hoy mismo pensaba en lo poco que me atan las cosas a esta vida y lo desligado e independiente que puedo ser de amigos, parejas, familia, apego a las cosas materiales o espirituales... soy absolutamente inconstante y tan pronto estoy genial con una persona como puedo desaparecer de su vida... Esto incluso me ha parecido durante años una gran virtud, la de la independencia. No lo dudo ahora pero realmente me preocupa acabar solo en este mundo por esa falta de apego. A su vez, surge la falta de objetivos en mi vida, sueños que alcanzar, concretos, estimados y marcados en rojo en el calendario. Y eso sí que me da un miedo atroz. Llevo años arrastrando el tema de saber para que estoy vocacionado, a que me quiero dedicar realmente y poner en ello el centro de mi vida. No lo se. Y tengo miedo de acabar la vida ya no solo, sino más bien acabarla sin sentir haber hecho nada importante, nada que marque el futuro. Que lo transforme. Si no tengo apego a las personas no me recordarán y entonces ¿qué transciende de mi? Las cosas que hice. Pero ¿y si no hice nada relevante? Pues así están las cosas.
Por eso, quizá mi mayor pregunta actual es la misma que recorre constantemente los últimos años: ¿qué quiero hacer en mi vida? Y eso que ahora me siento realmente feliz por lo que en mi vida me asalta: trabajo, amistades, pareja, situación económica o familiar... todo es cómo para estar contento, como para estar dando gracias a Dios (ese gran olvidado ultimamente en mi vida) y sin embargo estoy como... frío.
Y no continuo porque no quiero pasarme otros 15 días sin pasarme por aquí... no quiero gastar este hilo, pues creo que puedo seguir haciendome preguntas... y quizá algún día también pueda darme respuestas.
Pero "Cerrado por derribo" es el título que me sale así, sin pensar gran cosa (no estoy para pensar) para el post de hoy.
Cerrado por derribo porque llevo casi dos semanas (y sin el casi) sin escribir aquí, en mi confesionario internauta, en el lugar donde digo lo que quiero sin importarme ni quien lo lea ni quien no lo lea. Y esto es así porque llevo dos semanas en que llegaba a casa absolutamente derribado y con insuficientes ganas para escribir tras pasar algún día unas 12 horas delante del ordenador.
Y hoy, llego y me empiezo a hacer preguntas: ¿cómo estoy? Y tengo que responder: muy muy contento. Estoy cansado pero por fin me siento en un crecimiento profesional e incluso vital que hace tiempo que no tenía. Sin embargo tengo dudas. En estos días me ha asaltado la duda de que quizá no soy tan bueno como pensaba. Me he encontrado gente que profesionalmente es realmente buena, mucho mejor que yo. Y me he asustado porque he vivido tres años en la inopia, viviendo de las rentas, de lo heredado de mis años de estudiante en los que con cubrir el expediente y poner buena cara, era suficiente. Durante años no me he encontrado retos en mi vida mayores que organizarme un viaje o comprarme un coche. Y ahora tengo retos, pequeños retos en que se convierte ser mejor cada día en el trabajo y llegar a tiempo a las entregas estimadas.
Y me surgen más dudas: ¿cuales son los retos de mi vida? Pues realmente no lo tengo claro. Hoy mismo pensaba en lo poco que me atan las cosas a esta vida y lo desligado e independiente que puedo ser de amigos, parejas, familia, apego a las cosas materiales o espirituales... soy absolutamente inconstante y tan pronto estoy genial con una persona como puedo desaparecer de su vida... Esto incluso me ha parecido durante años una gran virtud, la de la independencia. No lo dudo ahora pero realmente me preocupa acabar solo en este mundo por esa falta de apego. A su vez, surge la falta de objetivos en mi vida, sueños que alcanzar, concretos, estimados y marcados en rojo en el calendario. Y eso sí que me da un miedo atroz. Llevo años arrastrando el tema de saber para que estoy vocacionado, a que me quiero dedicar realmente y poner en ello el centro de mi vida. No lo se. Y tengo miedo de acabar la vida ya no solo, sino más bien acabarla sin sentir haber hecho nada importante, nada que marque el futuro. Que lo transforme. Si no tengo apego a las personas no me recordarán y entonces ¿qué transciende de mi? Las cosas que hice. Pero ¿y si no hice nada relevante? Pues así están las cosas.
Por eso, quizá mi mayor pregunta actual es la misma que recorre constantemente los últimos años: ¿qué quiero hacer en mi vida? Y eso que ahora me siento realmente feliz por lo que en mi vida me asalta: trabajo, amistades, pareja, situación económica o familiar... todo es cómo para estar contento, como para estar dando gracias a Dios (ese gran olvidado ultimamente en mi vida) y sin embargo estoy como... frío.
Y no continuo porque no quiero pasarme otros 15 días sin pasarme por aquí... no quiero gastar este hilo, pues creo que puedo seguir haciendome preguntas... y quizá algún día también pueda darme respuestas.
08 febrero 2009
Frustraciones mal pagadas
Cuando uno tiene un mal día... simplemente suele reaccionar de forma exageradamente mala ante quien no debe. El día que te pase con la novia, un amigo o con un perfecto desconocido seguramente no pase nada. El día que sin embargo que te pase con el jefe o con un personaje recurrente en tu vida o del que necesitas algo pero que no es de mucha confianza... pues olvídate. Mal día para tener un mal día, te dirás.
Yo acostumbro a tener malos días. Es así de simple. Por mi naturaleza tristona, pesimista y a la vez ultraexigente... soy así, y así nací, hace muchos años... y crecí, triste, solitario y sin saber muy bien que esperaba de la vida. Sólo sabía que tenía que involucrarme, que tenía que ser protagonista y no dejar que las circunstancias me abordasen sino ser yo quien lo hiciera, y me anticipara a mi destino, me anticipara a lo que viniera y así ser infranqueable e imbatible. Craso error. Las frustaciones no tardaron en llegar, y así como hace 20 años gritaba como un niño, me peleaba como un infante y lloraba, lloraba mucho y en soledad, ahora lo hago también, de la misma forma... de la misma que un niño. Y la gente evidentemente ve un niño donde debería haber un hombre. Ve una reacción propia de la chavalería y no de un hombretón, de esos que no deben llorar.
Las caídas como digo, llegaron y los ideales mataron a la realidad, haciéndola triste e incompleta. Haciendo que me sintiese vacío, pues estoy vacío porque no se que quiero en mi vida... como no tengo objetivos me mueve por los grandes ideales de tener dinero para una casa, un bonito coche, tener una familia, un trabajo que me guste (sin especificar cual), una mujer que me quiera y poder solucionar el hambre del mundo de una tacada. Pero yo, que en mi vida real soy tan amigo de las concreciones era y soy el primero que en mis propios ideales de vida soy irreal, intangible y por supuesto, hiperabstracto. Más que un cuadro de Miró o una obra de Gaudí. Sin un claro fin en la vida, sólo con el objetivo de involucrarse en el día a día. Y el día a día te da patadas que tienes que aguantar. Y levantarte para seguir viviendo y buscando una felicidad que nunca llegará, porque nunca estarás satisfecho.
Y sí, llegan los malos días, como hoy, y no lo pagas con quien deberías. Y te sientes vacío y arrepentido, no de tus actos, sino de tu forma de actuar, de tu vida, de tu forma de involucrarte en las cosas haciendo de tu participación un reto exclusivamente personal, del que si alguien osa criticarlo o rebatirlo, por muy constructivo que sea, hará daño, mucho daño. Y derribará los castillos de arena que te has construido encima del hielo... nada más inestable se me ocurre, si a ti sí, emplealo para definir lo que son mis estados de ánimo, propiciados por la falta de objetivos concretos.
Y uno se plantea que no debe seguir así, y entonces es cuando se quiere plantear todo de nuevo, y nunca llega al nudo y desenlace de esa historia sino que constantemente tu historia, la historia de tu vida se repite, una y otra vez como ese disco rallado que tanto odias y que tanto amas a la vez. Y es realmente complicado dejar de poner puntos suspensivos a tu vida, porque en realidad no quieres poner las palabras adecuadas por miedo, miedo a no ser lo que tu quieres ser. A no ser ese tipo que tiene de todo, que no le teme a nada, que es propietario de su propia vida. Y entonces que se desmorone el castillo de nuevo, pero esta vez de forma más grave e irreparable, de forma que no seas capaz de montarlo de nuevo... supongo que el miedo a enfrentarse a uno mismo es el mayor miedo que todos tenemos. Supongo.
No debería pagar mis problemas con quien no debo. No debería pagarlos más que con la única persona origen de ellos: yo mismo. Y hasta que no sea así... no se, puede pasar de todo. Hasta lo que de pequeño me decía a mi mismo, como autoconvenciendome: morirás solo, no habrá nadie capaz de aguantarte. Y es que muchas veces no me lo merezco.
Yo acostumbro a tener malos días. Es así de simple. Por mi naturaleza tristona, pesimista y a la vez ultraexigente... soy así, y así nací, hace muchos años... y crecí, triste, solitario y sin saber muy bien que esperaba de la vida. Sólo sabía que tenía que involucrarme, que tenía que ser protagonista y no dejar que las circunstancias me abordasen sino ser yo quien lo hiciera, y me anticipara a mi destino, me anticipara a lo que viniera y así ser infranqueable e imbatible. Craso error. Las frustaciones no tardaron en llegar, y así como hace 20 años gritaba como un niño, me peleaba como un infante y lloraba, lloraba mucho y en soledad, ahora lo hago también, de la misma forma... de la misma que un niño. Y la gente evidentemente ve un niño donde debería haber un hombre. Ve una reacción propia de la chavalería y no de un hombretón, de esos que no deben llorar.
Las caídas como digo, llegaron y los ideales mataron a la realidad, haciéndola triste e incompleta. Haciendo que me sintiese vacío, pues estoy vacío porque no se que quiero en mi vida... como no tengo objetivos me mueve por los grandes ideales de tener dinero para una casa, un bonito coche, tener una familia, un trabajo que me guste (sin especificar cual), una mujer que me quiera y poder solucionar el hambre del mundo de una tacada. Pero yo, que en mi vida real soy tan amigo de las concreciones era y soy el primero que en mis propios ideales de vida soy irreal, intangible y por supuesto, hiperabstracto. Más que un cuadro de Miró o una obra de Gaudí. Sin un claro fin en la vida, sólo con el objetivo de involucrarse en el día a día. Y el día a día te da patadas que tienes que aguantar. Y levantarte para seguir viviendo y buscando una felicidad que nunca llegará, porque nunca estarás satisfecho.
Y sí, llegan los malos días, como hoy, y no lo pagas con quien deberías. Y te sientes vacío y arrepentido, no de tus actos, sino de tu forma de actuar, de tu vida, de tu forma de involucrarte en las cosas haciendo de tu participación un reto exclusivamente personal, del que si alguien osa criticarlo o rebatirlo, por muy constructivo que sea, hará daño, mucho daño. Y derribará los castillos de arena que te has construido encima del hielo... nada más inestable se me ocurre, si a ti sí, emplealo para definir lo que son mis estados de ánimo, propiciados por la falta de objetivos concretos.
Y uno se plantea que no debe seguir así, y entonces es cuando se quiere plantear todo de nuevo, y nunca llega al nudo y desenlace de esa historia sino que constantemente tu historia, la historia de tu vida se repite, una y otra vez como ese disco rallado que tanto odias y que tanto amas a la vez. Y es realmente complicado dejar de poner puntos suspensivos a tu vida, porque en realidad no quieres poner las palabras adecuadas por miedo, miedo a no ser lo que tu quieres ser. A no ser ese tipo que tiene de todo, que no le teme a nada, que es propietario de su propia vida. Y entonces que se desmorone el castillo de nuevo, pero esta vez de forma más grave e irreparable, de forma que no seas capaz de montarlo de nuevo... supongo que el miedo a enfrentarse a uno mismo es el mayor miedo que todos tenemos. Supongo.
No debería pagar mis problemas con quien no debo. No debería pagarlos más que con la única persona origen de ellos: yo mismo. Y hasta que no sea así... no se, puede pasar de todo. Hasta lo que de pequeño me decía a mi mismo, como autoconvenciendome: morirás solo, no habrá nadie capaz de aguantarte. Y es que muchas veces no me lo merezco.
Etiquetas:
frustracion,
objetivo,
reflexión,
soledad,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)