30 diciembre 2008
GH X: que vergüenza
Que verguenza de Gran Hermano, y que lamentable imagen la que se da a la sociedad española: triunfa el vago, triunfa el déspota, triunfa el que pisa cabezas... vamos, como en la vida... no se de que me quejo...
28 noviembre 2008
El gay social
Hoy de nuevo, voy a presentaros una teoría, que seguramente no sea mía sino que la haya recopilado en una de tantas aventuras, pero que hoy aquí, yo escribo y de la que espero beneficiarme de sus aciertos y si en algo hiriese a alguien, cedo gustoso dichos derechos al creador de la misma.
Las estadísticas dicen que 1 de cada 10 hombres es gay. Incluso aseveran que esta cifra era igual hace 10,50,100 o 1000 años. Permitenme que lo dude.
La teoría de los gays sociales es bien sencilla: la normalización de ciertas situaciones, la presentación de estereotipos homosexuales en televisión como "lo bueno", la positivización de conductas ante el miedo al rechazo provoca que haya más gays, pero no gays reales, sino gays sociales.
Igual que la masa social y su presión sobre un individuo provoca que dicho individuo considere como normales ciertas actitudes, en la sociedad actual (de la desinformación la llamaría yo) el ser gay es no sólo aceptado, sino hasta incluso valorado por encima del ser heterosexual. O ¿acaso yo debo declarar mi heterosexualidad y vanagloriarme de ella? Pues no, porque es lo natural. Sí, he dicho lo natural. No diré que lo gay sea antinatural pero si que no es "lo normal". Y sin embargo se nos quiere pintar como que es lo habitual e incluso que debemos serlo todos porque ser gay mola, ser gay está de moda y ser gay incluso es mejor que no serlo.
Pero ¿qué es un gay social? Un gay social es aquel ser, normalmente joven, que ante la falta de referencias en su vida, ante la dejadez que te provoca el borreguismo social en muchos de nuestros ambientes, ante el vacío no se si de afecto femenino o de afecto social, decide un día que va a ser gay. ¿Por qué? Porque la sociedad se lo ha dicho. Porque se lo pinta como una salida, un escape hacia algo maravilloso, lleno de luces y colores, colores que no tiene en su vida gris.
El gay social es como el que decide hacer derecho o ADE o muchas tantas otras carreras donde la gente va porque no sabe muy bien donde quiere ir. O porque todos sus amigos van ahí o más bien al contrario: por llevar la contraria a un mundo que no le trata justamente.
Tengo que decir que conozco gente gay y me merece el máximo respeto. Pero creo, y desde este blog tengo que decirlo, que hay mucho gay por moda, mucho gay social. Que se ha dejado influir y que realmente es así porque no tiene otra cosa mejor que hacer. Y esa gente me da pena. Los gays reales no me dan pena pues es su opción y genial por ellos. Pero me dan pena los chicos que se dedican a picotear de aquí y de allí porque no saben donde está su camino...
Mucha culpa de esto la tienen para mi mucha gente del mundo glam que necesita vender lo suyo como el mejor producto sin darse cuenta del daño que está haciendo a muchos chicos: Jesús Vázquez, Boris,...
A más de uno le deberían entrar remordimientos por hablar de libertades y ser ellos mismos las que están cohartándolas. Porque si este artículo un día saliera publicado me tacharían de homófobo o de retraído social y nada más lejos de la realidad. Ojalá todos los gays fueran tan silenciosos como lo somos los heterosexuales, y que de esta forma sí fuera posible tratar con normalidad las situaciones. Los primeros que ponen barreras muchas veces son ellos mismos con la propaganda que se les está dando y que ellos disfrutan.
18 noviembre 2008
Dos niñas de ojos tristes.
Yo pensaba que la desconfianza tenía un límite. Que uno no podía desconfiar de los abuelillos que pasean por el parque. O de los niños que juegan alegremente. Realmente este es un mundo perturbado; sin quererlo creo que tengo motivos para desconfiar.
Mientras tomaba algo en un bar, una niña junto a su hermana se me acercó. Me dijo que la diera un beso. Yo, desconfiado que soy, lejano y esquivo del trato humano me negué inicialmente a dárselo, sobresaltado por esa petición de alguien desconocido. Insistió y pensé: ¿qué hay de malo en dar cariño al mundo? ¿qué hay de malo en una niña inocente? Aparentemente además podrían ser hijas de cualquiera del local. No podía negar a un niño un beso.
La niña y su hermana querían dar un beso a los que allí estábamos por todos los medios, y yo lo siento, pero comencé a desconfiar desde el instante en que vi sus manos. Manos sucias, manos descuidadas... cualquier madre hubiera echado una bronca a sus niñas por llevar así las negras manos y tener las uñas ennegrecidas. Mientras, ella nos distraía, yo no la prestaba mucha atención la verdad, pues buscaba a su familia. Familia ausente. Que no existía. Tenía que estar alerta, con los cinco sentidos activos, pero no sabía como despegar a las niñas de nosotros.
Los ojos de las niñas, no reflejaban alegría, aunque quisieran cantarnos una canción o quisieran saber como nos llamábamos para hacernos un poema. Reflejaban tristeza, no se que tipo de tristeza: de pobreza, de represión, de pérdida de su inocencia, de abusos,... realmente se me estremece el cuerpo de pensar en lo que habrían vivido.
Apenas duró unos segundos, medio minuto a lo más su presencia entre nosotros, pero ya estaban abriendo un bolso... y el encargado las echó del local y nos advirtió que esas niñas se dedicaban al pillaje.
Me desmoroné. Lo sabía, pero no quería creerlo. Desconfiaba pero no podía hacerlo. Ahora tengo motivos para dudar de cualquiera. ¡Qué mundo este!
Y esto hace que me plantee tantas preguntas... ¿Qué clase de padre enseña a sus hijas a robar con tan depurada técnica, en la que se aprovecha de la inocencia de sus niñas de ojos tristes? ¿Cómo viven esas niñas? ¿Cómo es una infancia en medio de la inmundicia? ¿Qué clase de mundo, de país, es este que permite semejantes esperpentos?
Me planteo qué importa de verdad en esta vida. Qué es lo que debemos poner en primer lugar en nuestras vidas. Me planteo que los más pequeños y los más ancianos no merecen las crueldades del mundo, no se merecen que nadie desconfíe de ellos, y no merecen ser utilizados al antojo de gente sin moral alguna. Yo, desde mi posición me tengo que levantar la venda social que llevo y tengo que llorar ante esta injusticia, que me revuelve el estomago, que hace que me sienta absolutamente sucio de vivir en esta sociedad. Más sucio que las manos de aquella niña, que no merecía una vida como la que sus asquerosos padres la estaban dando...
No se de que manera, no se cuando, pero algún día tendré que luchar por injusticias como esta. Hoy no hay espacio en el blog para mis penurias o para política o deporte. Hoy os pido que reflexionéis, que penséis en esas niñas de ojos tristes...
12 noviembre 2008
¿Crisis? Más bien, psicosis.
Quizá sea por el barrio en el que vivo. O quizá sea porque tengo un trabajo fijo y una seguridad y comodidades. Sea por lo que sea empiezo a pensar que esto de la crisis, en lo que se refiere al ciudadano de a pié, es un invento.
Sí, es cierto que hay empresas que están afrontando despidos o expedientes de regulación. Lo de los despidos, quizá sea algo más acentuado, pero ha existido siempre. Lo de los expedientes de regulación de empleo realmente cuando hemos vivido tiempos de prosperidad económica también se han dado. Véase Televisión Española, véase cuantos prejubilados en el sector bancario cada año... no es nada nuevo.
Cuando al ser humano le amenazas continuamente con que la crisis está llegando, cuando les das motivos de desconfianza o de inseguridad... lo que hace normalmente es nadar y guardar la ropa: cubrirse las espaldas, sacar dinero de su banco y meterlo bajo el colchón, consumir menos o más barato, no salir de casa, no afeitarse, no ducharse, no encender la luz, no comer... bueno, todo lo que se os ocurra en medidas de ahorro más o menos exageradas.
Hoy he leido “la gente va menos en Metro por la crisis”. Pues bendita gilipollez. Si la gente sigue trabajando, lo que hará será dejar de usar el coche por la crisis...¿o se cruzan desde Carabanchel a Las Tablas andando? Cierto es que la noticia viene de uno de los periodicos menos documentados de España: 20minutos. El periódico al que recurro cuando quiero leer gilipolleces. Pero lo que tiene la gente en España no es crisis, ¡es Psicosis colectiva! ¡Qué viene la crisis, pónganse a cubierto! ¡Mujeres y niños primero! ¡No, yo primero que soy el más egoísta del lugar!
En fin. Noto como los comercios (supuestamente) ponen ofertas de 2x1 y rebajas por anticipado. Noto como mi madre se aprovisiona de comida, como si se la fueran a quitar el resto de marujas. Noto como la gente ya no habla en el trabajo del viaje que va a hacer, del coche que se lleva o de las acciones que suben o que bajan... la gente tiene pánico...
Pero yo paso delante de la cola del INEM todas las mañanas y sigue midiendo lo mismo que hace un año. Y sigo viendo ofertas en infojobs y sigue habiendo lo mismo. Y sigo viendo que los precios suben y que nadie regala duros a cuatro pesetas. Me diga quien me lo diga.
Y todo el mundo me pone cara de pena: “La cosa está muy mal” Pero la cosa está muy mal para la gente de los extremos. El que ganaba mucha pasta a costa del resto ya no la gana. Y el que bordeaba la tragedia ahora la saborea. La gran masa, la gran inútil masa, sigue igual, sigue igual de atontada por lo que le digan: que si Obama mola mucho, que si operación triunfo es de ñoños, que si la abuela fuma ... pues ahora: que sí, que hay crisis.
Y no dudo que la haya, pero nosotros, la gran masa no podemos quejarnos. Al menos de momento...