28 noviembre 2008
El gay social
Hoy de nuevo, voy a presentaros una teoría, que seguramente no sea mía sino que la haya recopilado en una de tantas aventuras, pero que hoy aquí, yo escribo y de la que espero beneficiarme de sus aciertos y si en algo hiriese a alguien, cedo gustoso dichos derechos al creador de la misma.
Las estadísticas dicen que 1 de cada 10 hombres es gay. Incluso aseveran que esta cifra era igual hace 10,50,100 o 1000 años. Permitenme que lo dude.
La teoría de los gays sociales es bien sencilla: la normalización de ciertas situaciones, la presentación de estereotipos homosexuales en televisión como "lo bueno", la positivización de conductas ante el miedo al rechazo provoca que haya más gays, pero no gays reales, sino gays sociales.
Igual que la masa social y su presión sobre un individuo provoca que dicho individuo considere como normales ciertas actitudes, en la sociedad actual (de la desinformación la llamaría yo) el ser gay es no sólo aceptado, sino hasta incluso valorado por encima del ser heterosexual. O ¿acaso yo debo declarar mi heterosexualidad y vanagloriarme de ella? Pues no, porque es lo natural. Sí, he dicho lo natural. No diré que lo gay sea antinatural pero si que no es "lo normal". Y sin embargo se nos quiere pintar como que es lo habitual e incluso que debemos serlo todos porque ser gay mola, ser gay está de moda y ser gay incluso es mejor que no serlo.
Pero ¿qué es un gay social? Un gay social es aquel ser, normalmente joven, que ante la falta de referencias en su vida, ante la dejadez que te provoca el borreguismo social en muchos de nuestros ambientes, ante el vacío no se si de afecto femenino o de afecto social, decide un día que va a ser gay. ¿Por qué? Porque la sociedad se lo ha dicho. Porque se lo pinta como una salida, un escape hacia algo maravilloso, lleno de luces y colores, colores que no tiene en su vida gris.
El gay social es como el que decide hacer derecho o ADE o muchas tantas otras carreras donde la gente va porque no sabe muy bien donde quiere ir. O porque todos sus amigos van ahí o más bien al contrario: por llevar la contraria a un mundo que no le trata justamente.
Tengo que decir que conozco gente gay y me merece el máximo respeto. Pero creo, y desde este blog tengo que decirlo, que hay mucho gay por moda, mucho gay social. Que se ha dejado influir y que realmente es así porque no tiene otra cosa mejor que hacer. Y esa gente me da pena. Los gays reales no me dan pena pues es su opción y genial por ellos. Pero me dan pena los chicos que se dedican a picotear de aquí y de allí porque no saben donde está su camino...
Mucha culpa de esto la tienen para mi mucha gente del mundo glam que necesita vender lo suyo como el mejor producto sin darse cuenta del daño que está haciendo a muchos chicos: Jesús Vázquez, Boris,...
A más de uno le deberían entrar remordimientos por hablar de libertades y ser ellos mismos las que están cohartándolas. Porque si este artículo un día saliera publicado me tacharían de homófobo o de retraído social y nada más lejos de la realidad. Ojalá todos los gays fueran tan silenciosos como lo somos los heterosexuales, y que de esta forma sí fuera posible tratar con normalidad las situaciones. Los primeros que ponen barreras muchas veces son ellos mismos con la propaganda que se les está dando y que ellos disfrutan.
27 noviembre 2008
Ponga título
Lo primero que hago cuando escribo un post es escribir el título. A veces lo cambio tras leer la parrafada escrita, que dista mucho del propósito inicial, o a veces simplemente es que no refleja con toda la intensidad necesaria lo que quiero transmitir.
Un título arriesgado o trasgresor es garantía de lectura, es decir, de éxito. Un título que no trasmite refleja un post que no va a trasmitir. Muchas veces es complicado encontrar un título a las cosas.
Más complicado es encontrar contenidos sobre los que hablar. ¿No tienes días en los que no se te pasa nada por la cabeza? O a lo mejor, incluso sería mejor que no se te pasara nada por ella, porque sino quizá tu vida será mas triste...
Hoy quizá es un día de esos, que prefieres no pensar en la vida, que prefieres dejar pasar el tiempo, dejar pasar los días... pones soluciones sí, o haces al menos como que las pones, pero realmente tu vida sigue siendo igual de patética.
Hoy es mi día. Mi día para de nuevo mirar con pesimismo y tristeza mi propia vida. Me salen más fácil estas palabras que las de ánimo, optimismo o esperanza. Porque no es fácil contentarse con lo que uno tiene, porque (al menos para mí) no es sencillo estar contento.
Cuando uno cree en un mundo ideal, en una vida muy diferente... cuando ve la suya propia se siente abandonado, dejado de la mano de Dios. Pues no puede ser que los sueños no se cumplan nunca.
Pero yo pienso, ¿he luchado por mis sueños? ¿he luchado por lo que creo? Incluso... ¿acaso conozco lo que quiero en este momento? ¿sé que es lo que quiero en mi vida?
Quizá ese es mi problema. Me gustan muchas cosas pero nada me entusiasma. Nada me hace sonreír, soñar, llorar de emoción, de alegría y de gozo. Nada hace que me sienta feliz, simplemente no lo he encontrado. No he encontrado el amor, la vocación, la profesión deseada, no he encontrado el confort o el hogar, no he encontrado la estabilidad y no he encontrado el amor propio, no lo he encontrado porque no me quiero. No he encontrado el camino ni el objetivo, ni la meta ni el destino.
Nada es titular en mi vida. Es decir, en mi vida no existen los títulos, creo que ni siquiera los subtítulos ni las notas al pié. Tengo una vida de párrafos, unos más torcidos que otros, y otros seguramente mucho menos torcidos de lo que yo pienso. Renglones torcidos y derechos que juegan al azar o al devenir, que juegan sin más, alineándose a izquierda o derecha según le apetezca.
Hoy están del revés, y mañana estarán del derecho. Se colocan sin orden ni concierto, sin principio ni fin, y sin destino ni origen. Si nada les motiva son tristes párrafos desalineados y con ortográficas faltas. Si el día les sonríe, serán párrafos justificados, llenos de buenas intenciones en forma de epígrafes y tabulados, epígrafes que uno por uno serán desmontados en la próxima página del libro. Que no serán desgarrados del resto del libro porque el libro de la vida no puede borrarse ni se puede volver para atrás a releer lo que se creyó en tal o cual momento o lo que se hizo y se hizo mal.
A estas alturas del post ya tengo decidido el título que voy a ponerle al post: “Ponga título”. Si mi vida estuviera en ese libro puede que este tuviera que ser el título que le diera nombre, pues no sería capaz de ponerle uno... porque no soy capaz de decidir que es lo que realmente quiero en mi vida. Es una vida sin rumbo y conformista, que se lamenta de no saber a donde va y de ver como otros, que sí saben hacia donde se dirigen, alcanzan sus metas, y yo, persona sin grandes propósitos, sin grandes ilusiones, no las alcanzo nunca por no existir, por no ser fijadas a tiempo. Yo que presumo de que puedo ajustarme a la situación, que presumo de que me “como” lo que me pongan en la mesa,... realmente vivo insatisfecho por no elegir la comida preferida.
Ahora llegaría el momento de cómo decía antes las buenas intenciones, pero realmente no tengo ganas de buscarlas. No es el día. Sé que tengo que ponerme a buscar lo que quiero, pues no puedo (no debo) vivir así eternamente. Pero no quiero ponerme a buscar... se vive tan bien dejándose arrastrar, dejando que otros “pongan el título” de tu vida. Dejando que sean los renglones los que decidan de que manera se quieren alinear hoy...
21 noviembre 2008
Gran Hermano 10, es otra historia.
Bueno, hoy el blog tiene que ir dedicado a Gran Hermano.
Y si digo tiene, es porque realmente tengo necesidad de hacerlo, necesidad de hablar de un fenómeno socio cultural televisivo que considero increiblemente interesante.
La gente, en general, tiene más sencillo criticar que alabar a Gran Hermano. Telebasura, panda de vagos, conejillos de indias... pero realmente no se da cuenta de que cada año, Gran Hermano es una muestra social, una muesta social sesgada por los intereses de TeleCinco evidentemente, pero en definitiva no es más que una pequeña parte de nuestro país.
Además, alejandonos de lo televisivo del experimento, realmente creo que las personas que acuden ahí dentro tienen diferentes motivaciones para "entrar en la casa".
La primera es sin duda el dinero. Creo que es una motivación común y que es de todos conocido, que hay un premio final muy importante que no garantiza la felicidad pero ayuda. Además, se sabe (más o menos) que cuanto más permanezcan en el concurso, más pasta gansa hacen. Vamos que estás "contratado" durante ese tiempo. Esta suele ser motivación común.
Ahora vendrían las motivaciones diversas que creo que uno puede tener para entrar:
- Popularidad. Una gran cantidad de personas desean entrar por esta razón. Ser conocidos. Para mi esta sería la contrarazón: yo no me presentaría porque no quiero popularidad ni fama, al menos no la fama que te proporciona Gran Hermano. Además, me da miedo... porque todos hemos hecho algo en nuestra vida de lo que nos arrepentimos, y no me gustaría que saliera a la luz por culpa de eso... pero reconozco que mucha gente quiere reflotar un negocio, dar un vuelco a su vida, quiere relevancia, hacerse un hueco en el mundo de la tele... y quizá para eso, te ayude. No se yo.
- Experiencia humana. Yo creo que no es un mito. Hay gente que desearía entrar en Gran Hermano solamente por vivir esa experiencia, por saber que se siente conviviendo con 10 humanos unas veces al límite y otras en la opulencia, descubrir tu interior. Y de nuevo, reconozco que en este caso esta sería mi razón más profunda para entrar. En el fondo esto no es más que un campamento largo, pero bueno, creo que realmente me encantaría vivir esos sentimientos a flor de piel. Me gustaría saber mi aguante. Yo creo que debido a mis experiencias vividas ya me conozco lo suficiente... pero creo que mucha gente no se conoce tanto.
- Recibir el dictamen de España. Me explico: ¿Cuanta gente no quiere saber que es lo que el resto del mundo opina de él? Gran Hermano hace que España elabore juicios en torno a una persona: como cae, como sientan sus palabras o el impacto mediatico que tiene. En el fondo, creo que me gustaría ponerme a disposición del mundo para este fin. Me gustaría saber si la gente me entendería o si por el contrario y como creo, no se sentirían afines a mí.
- Efecto contagio. Creo que mucha gente, desgraciadamente, siente que quiere vivir lo mismo que otros viven y que se ve por la tele. "Yo quiero estar ahí" dicen al verlo, pero cuando están dentro, se cagan vivos... se sienten vacíos porque en realidad, nada les motiva.
Dicho esto, y centrándonos en esta edición, creo que tengo unas cuantas opiniones que dar, unos cuantos juicios que emitir, es decir, algún día de estos me pondré a escribir un poquito del Gran Hermano de este año, a la espera del año en que sea yo quien entre en la casa y no pueda comentarlo. Como siempre, encuentro gente de mi cuerda y gente que está muy lejos de mí, por lo que tengo cositas que comentar, pero eso... es otra historia.
Nos vemos!
18 noviembre 2008
Dos niñas de ojos tristes.
Yo pensaba que la desconfianza tenía un límite. Que uno no podía desconfiar de los abuelillos que pasean por el parque. O de los niños que juegan alegremente. Realmente este es un mundo perturbado; sin quererlo creo que tengo motivos para desconfiar.
Mientras tomaba algo en un bar, una niña junto a su hermana se me acercó. Me dijo que la diera un beso. Yo, desconfiado que soy, lejano y esquivo del trato humano me negué inicialmente a dárselo, sobresaltado por esa petición de alguien desconocido. Insistió y pensé: ¿qué hay de malo en dar cariño al mundo? ¿qué hay de malo en una niña inocente? Aparentemente además podrían ser hijas de cualquiera del local. No podía negar a un niño un beso.
La niña y su hermana querían dar un beso a los que allí estábamos por todos los medios, y yo lo siento, pero comencé a desconfiar desde el instante en que vi sus manos. Manos sucias, manos descuidadas... cualquier madre hubiera echado una bronca a sus niñas por llevar así las negras manos y tener las uñas ennegrecidas. Mientras, ella nos distraía, yo no la prestaba mucha atención la verdad, pues buscaba a su familia. Familia ausente. Que no existía. Tenía que estar alerta, con los cinco sentidos activos, pero no sabía como despegar a las niñas de nosotros.
Los ojos de las niñas, no reflejaban alegría, aunque quisieran cantarnos una canción o quisieran saber como nos llamábamos para hacernos un poema. Reflejaban tristeza, no se que tipo de tristeza: de pobreza, de represión, de pérdida de su inocencia, de abusos,... realmente se me estremece el cuerpo de pensar en lo que habrían vivido.
Apenas duró unos segundos, medio minuto a lo más su presencia entre nosotros, pero ya estaban abriendo un bolso... y el encargado las echó del local y nos advirtió que esas niñas se dedicaban al pillaje.
Me desmoroné. Lo sabía, pero no quería creerlo. Desconfiaba pero no podía hacerlo. Ahora tengo motivos para dudar de cualquiera. ¡Qué mundo este!
Y esto hace que me plantee tantas preguntas... ¿Qué clase de padre enseña a sus hijas a robar con tan depurada técnica, en la que se aprovecha de la inocencia de sus niñas de ojos tristes? ¿Cómo viven esas niñas? ¿Cómo es una infancia en medio de la inmundicia? ¿Qué clase de mundo, de país, es este que permite semejantes esperpentos?
Me planteo qué importa de verdad en esta vida. Qué es lo que debemos poner en primer lugar en nuestras vidas. Me planteo que los más pequeños y los más ancianos no merecen las crueldades del mundo, no se merecen que nadie desconfíe de ellos, y no merecen ser utilizados al antojo de gente sin moral alguna. Yo, desde mi posición me tengo que levantar la venda social que llevo y tengo que llorar ante esta injusticia, que me revuelve el estomago, que hace que me sienta absolutamente sucio de vivir en esta sociedad. Más sucio que las manos de aquella niña, que no merecía una vida como la que sus asquerosos padres la estaban dando...
No se de que manera, no se cuando, pero algún día tendré que luchar por injusticias como esta. Hoy no hay espacio en el blog para mis penurias o para política o deporte. Hoy os pido que reflexionéis, que penséis en esas niñas de ojos tristes...
17 noviembre 2008
Bernardo, Pedro y Ramón.
Pedro es un maestro de lo oculto, un maestro de todo lo que se esconde debajo de las alfombras de las casas: la porquería. Antes hablaba mucho pero vió que con ello comprometía sus movimientos. Ahora prefiere ser esquivo y huidizo, decir medias verdades, callar y asentir... y por detrás, realizar su jugada maestra en la que por supuesto se llevará un buen pellizco. Digamos además que su trabajo actual consiste en la contratación de nuevos empleados, realizando para ello una labor supuestamente concienzuda de rastreo en el mercado laboral y consiguiendo un buen precio, en el que como digo, también encontraremos beneficios para el mismo. Otro más en la lista de no profesionales para mi empresa.
Ramón es un fanfarrón. No se le puede seguramente culpar de otra cosa. Cada vez que habla sube el pan. Dice mentiras y verdades a partes iguales. El problema de sus mentiras es que él esta convencido de que son verdades. Vive en un mundo paralelo en el que todo es como él cree verlo. Su ambición sin embargo le ha llevado alto en la empresa, muy alto, hasta tal punto que ahora es cabeza visible de la misma, y sus fanfarronerías afectan a toda la empresa. Es la imagen de marca la que sale perjudicada. Evidentemente, no sería mi profesional ideal de nuevo.
Pues resulta que Bernardo, Pedro y Ramón trabajan en la misma empresa. Y los tres tienen puestos fundamentales para dicha empresa. Afortunadamente para ellos, gran parte del resto de empleados con más buena voluntad que otra cosa han ido sacando adelante a la empresa. Al menos los últimos dos años. Y eso que han ido jugando en la raya que separa el éxito del fracaso durante mucho de este tiempo...
Pues bien, parece que ahora la empresa se hunde. Porque esos empleados ya no pueden dar más de sí, porque la voluntad no es suficiente en muchas ocasiones, especialmente cuando otra empresa mejor planificada y gestionada se pone en tu camino. Y también desde luego porque estos tres personajes la han hundido. Porque por su culpa se da una imagen que dista mucho del pasado de esta empresa, porque su falta de planificación y criterio les lleva al fracaso rotundo y porque sus mentiras o sus malos modos no son más que una forma de ocultar lo que hay detrás, que no es más que fracaso.
Adivina, adivinanza: ¿A que importante empresa pertenecen Bernardo, Pedro y Ramón?
12 noviembre 2008
¿Crisis? Más bien, psicosis.
Quizá sea por el barrio en el que vivo. O quizá sea porque tengo un trabajo fijo y una seguridad y comodidades. Sea por lo que sea empiezo a pensar que esto de la crisis, en lo que se refiere al ciudadano de a pié, es un invento.
Sí, es cierto que hay empresas que están afrontando despidos o expedientes de regulación. Lo de los despidos, quizá sea algo más acentuado, pero ha existido siempre. Lo de los expedientes de regulación de empleo realmente cuando hemos vivido tiempos de prosperidad económica también se han dado. Véase Televisión Española, véase cuantos prejubilados en el sector bancario cada año... no es nada nuevo.
Cuando al ser humano le amenazas continuamente con que la crisis está llegando, cuando les das motivos de desconfianza o de inseguridad... lo que hace normalmente es nadar y guardar la ropa: cubrirse las espaldas, sacar dinero de su banco y meterlo bajo el colchón, consumir menos o más barato, no salir de casa, no afeitarse, no ducharse, no encender la luz, no comer... bueno, todo lo que se os ocurra en medidas de ahorro más o menos exageradas.
Hoy he leido “la gente va menos en Metro por la crisis”. Pues bendita gilipollez. Si la gente sigue trabajando, lo que hará será dejar de usar el coche por la crisis...¿o se cruzan desde Carabanchel a Las Tablas andando? Cierto es que la noticia viene de uno de los periodicos menos documentados de España: 20minutos. El periódico al que recurro cuando quiero leer gilipolleces. Pero lo que tiene la gente en España no es crisis, ¡es Psicosis colectiva! ¡Qué viene la crisis, pónganse a cubierto! ¡Mujeres y niños primero! ¡No, yo primero que soy el más egoísta del lugar!
En fin. Noto como los comercios (supuestamente) ponen ofertas de 2x1 y rebajas por anticipado. Noto como mi madre se aprovisiona de comida, como si se la fueran a quitar el resto de marujas. Noto como la gente ya no habla en el trabajo del viaje que va a hacer, del coche que se lleva o de las acciones que suben o que bajan... la gente tiene pánico...
Pero yo paso delante de la cola del INEM todas las mañanas y sigue midiendo lo mismo que hace un año. Y sigo viendo ofertas en infojobs y sigue habiendo lo mismo. Y sigo viendo que los precios suben y que nadie regala duros a cuatro pesetas. Me diga quien me lo diga.
Y todo el mundo me pone cara de pena: “La cosa está muy mal” Pero la cosa está muy mal para la gente de los extremos. El que ganaba mucha pasta a costa del resto ya no la gana. Y el que bordeaba la tragedia ahora la saborea. La gran masa, la gran inútil masa, sigue igual, sigue igual de atontada por lo que le digan: que si Obama mola mucho, que si operación triunfo es de ñoños, que si la abuela fuma ... pues ahora: que sí, que hay crisis.
Y no dudo que la haya, pero nosotros, la gran masa no podemos quejarnos. Al menos de momento...
11 noviembre 2008
Mieda me da: Rafael Nadal
Rafa es uno de los mejores deportistas de la historia, hoy por hoy, todo un referente. Con 21 años ha ganado casi todo lo que uno puede ganar. Pero ojo, por favor, cuidado, peligro, caution, astchung y todo lo que se pueda decir: hoy por hoy sigue siendo un jovencito valor de nuestro deporte. Aunque la fama y el éxito le haya llegado muy pronto, estamos ante un jugador que puede ser leyenda, inigualable, un referente incomparable como por ejemplo lo es Miguel Indurain (aunque por culpa de Armstrong menos).
¿Qué ciclista actual español osaría compararse con Miguelón? Ninguno. ¿Y qué tenista podría compararse con Nadal? Pues eso es más discutible.
Ahora que las cosas han ido bien es fácil decir: ¡Qué maravilla Rafa! ¡Vamos, Rafa! Sí, yo también lo digo pero quiero ser prudente. Tiene 21 años, puede ser el mejor de la historia, con todo lo que eso significa... a mi cabeza vienen Sampras, Rod Laver, Agassi, el mismo Federer... por Dios, no magnifiquemos a Rafa hoy por hoy. Si le creemos el mejor, si le hacemos que él mismo se lo crea, le haremos un flaco favor.
¿Recordais a Ferrero? Era un número 1. Una maquina y se hundió. Aún juega... pero ya no es lo que era. Nosotros creamos el monstruo y nosotros le matamos. Yo quiero que Nadal sea el mejor. Y para eso debo ser exigente con él. No me puedo conformar con cualquier cosa.
Luego tenemos al Nadal persona. No me gusta. No me gusta nada. No tiene apenas cultura y representa una figura importante. Se pasa el día quejándose: del presidente de la RFET, del calendario, del tiempo, del empedrado... No me convence, de verdad. Creo que Nadal debe empezar a cuidar esa parte de su imagen también. No sólo el crear moda con sus pantalones piratas.
Quiero terminar citando a don Pau Gasol: “si ya os dáis por satisfechos estaréis ayudando muy poco a nuestro país. De hecho estáis limitando nuestras posibilidades. Está bien conseguir que tu país te admire, pero es mucho mejor que el mundo admire tu país. ¿No crees?” Que seguramente sea parte de la campaña de publicidad, sí, pero a nadie le ponen una pistola en la cabeza para decir eso, así que: Que nos sirva de ejemplo.