17 agosto 2010
Vuelta y hasta luego...
Y hoy de nuevo aparezco por aquí. Por una casual tarde de aburrimiento. No sabía ya ni que hacer y he acabado mirando el blog... leyendo entradas...y de repente me encuentro comentarios.
Hace tiempo leí por ahí, en algún periódico digital, algo llamado "el cementerio de los blogs". Es como el lugar donde van a parar los blogs no actualizados... dejan de salir en el propio Google, dejan de ser visitados, leídos... mueren en definitiva.
La web 2.0 tuvo su principal atractivo inicial en los blogs. La web ya no era un sitio de publicación de contenidos, sino que pasaba a ser un lugar de encuentro, de conexión, de compartir ideas, contenidos, sentimientos, vida...
De los blogs se evolucionó al propio Facebook, Tuenti... La compartición en estado puro, comparto mis fotos, mis vídeos, mis ideas,... todo en un mismo sitio y conectándome con toda mi gente más toda la gente que no me conoce y que me gustaría conocer... Eso mató poco a poco a los blogs. La asestada definitiva llego con Twitter. ¿Porqué compartir largas y costosas reflexiones? Compartamos aún menos. Mi estado, mis frases, donde estoy o como estoy... no más.
Y ¿por qué surge esta reflexión? Porque quizá siento que he matado "Desde el Caballo de Troya" alojando en ese cementerio de los blogs este preciado rincón. Y con él, he matado una parte de mi vida.
Hace un año mi vida cambió de repente... Eso me hizo dejar de pensar. Y dejé de escribir. Creo estar preparado para volver a escribir. No se si aquí (quizá Desde el caballo de Troya es mi pasado y no mi futuro) o en otro lugar o de otra manera... pero necesito volver con todo esto. Necesito volver a pensar, a sentir, a dejar fluir estas palabras... de aquí he sacado decisiones para mi vida, de aquí he evolucionado y crecido, me he mejorado... y en un año...sólo he empeorado como persona. En parte, por dejar de sentir y de vivir, por dejar de compartir.
Y si hoy escribo sólo tiene un razón de ser. Nunca pensé que este blog pudiera ser seguido por alguien. Hoy, me he enterado al abrir el blog que tenía 4 seguidores. Sólo por esas 4 personas que han leído un poquito de mi vida merece la pena hablar, dar la cara y contar mi explicación. Me he alegrado muchísimo de ver cómo alguien podía estar interesado en todo lo que contaba...
Como digo, no se si volveré hoy o mañana o quizá aquí nunca... pero si alguien está interesado en saber o leer más cosas... aquí estoy para todos.
Muchas gracias por este regalo de verano que me habéis dado. Gracias.
21 octubre 2009
¿Y si fuera ella?
¿Puede alguien enamorarse de una desconocida? ¿Y si una desconocida es el amor de tu vida?
No se si alguna vez os habeis planteado esta cuestión. Pero... yo cada día me "enamoro" (entrecomillado y en minúsculas) como de 5 a 10 veces. Pero es que de vez en cuando 1 vez cada mucho tiempo me quedo absolutamente prendado de alguna chica que con sus gestos, sus ojos, sus andares, su hablar, su cuerpo, su pelo y su sonrisa me deja absolutamente hipnotizado. Cuando siento eso, tengo unas ganas tremendas de decirle algo, de no quedarme en simplemente la observación y el babeo... sino además, saber cómo se llama cuando menos... y quien sabe de hasta donde llegar.
La vida está cargada de momentos e instantes desaprovechados por el qué dirán. Y yo la verdad es que lo entiendo. ¿Qué pensarán mis compañeros de viaje en bus cuando me declare a una desconocida y me sigan viendo día tras días el careto? Vaya tonto, vaya pesado, que personaje... cualquier cosa y ninguna positiva. ¿Y qué pensará la chica de mis sueños cuando le dirija unas palabras? ¿Qué soy un violador, un disminuido, un perturbado o quizá todas ellas?
La verdad es que es una tesitura complicada porque siento que a veces podría cumplir sueños de mi vida. Me veo con alguna de ellas muy lejos, visitando paises extraños cogidos de la mano, retozando en playas de arena fina, subiendo las montañas más altas y abrazándome en lo alto de ellas... sueños y más sueños, que nunca se cumplirán porque ella se fue,... se bajó en la parada anterior, se perdió tras la anterior esquina, se subió al piso del ascensor que no era o cambió de dirección tras el último semáforo en común de nuestras vidas...
Y pienso de nuevo, en qué haré la próxima vez que me suceda, y siento que haré lo mismo. Y no se si me apena o tranquiliza. Porqué quizá si no lo hiciera sería un loco y no precisamente un loco de amor.
Por último, una reflexión postrera: ¿existen casualidades? Porque realmente yo me fijé en ella y eso no es una casualidad. Quizá lo fuera que estuviera ahí, pero no que mis ojos se cruzaran con los suyos...
No se si alguna vez os habeis planteado esta cuestión. Pero... yo cada día me "enamoro" (entrecomillado y en minúsculas) como de 5 a 10 veces. Pero es que de vez en cuando 1 vez cada mucho tiempo me quedo absolutamente prendado de alguna chica que con sus gestos, sus ojos, sus andares, su hablar, su cuerpo, su pelo y su sonrisa me deja absolutamente hipnotizado. Cuando siento eso, tengo unas ganas tremendas de decirle algo, de no quedarme en simplemente la observación y el babeo... sino además, saber cómo se llama cuando menos... y quien sabe de hasta donde llegar.
La vida está cargada de momentos e instantes desaprovechados por el qué dirán. Y yo la verdad es que lo entiendo. ¿Qué pensarán mis compañeros de viaje en bus cuando me declare a una desconocida y me sigan viendo día tras días el careto? Vaya tonto, vaya pesado, que personaje... cualquier cosa y ninguna positiva. ¿Y qué pensará la chica de mis sueños cuando le dirija unas palabras? ¿Qué soy un violador, un disminuido, un perturbado o quizá todas ellas?
La verdad es que es una tesitura complicada porque siento que a veces podría cumplir sueños de mi vida. Me veo con alguna de ellas muy lejos, visitando paises extraños cogidos de la mano, retozando en playas de arena fina, subiendo las montañas más altas y abrazándome en lo alto de ellas... sueños y más sueños, que nunca se cumplirán porque ella se fue,... se bajó en la parada anterior, se perdió tras la anterior esquina, se subió al piso del ascensor que no era o cambió de dirección tras el último semáforo en común de nuestras vidas...
Y pienso de nuevo, en qué haré la próxima vez que me suceda, y siento que haré lo mismo. Y no se si me apena o tranquiliza. Porqué quizá si no lo hiciera sería un loco y no precisamente un loco de amor.
Por último, una reflexión postrera: ¿existen casualidades? Porque realmente yo me fijé en ella y eso no es una casualidad. Quizá lo fuera que estuviera ahí, pero no que mis ojos se cruzaran con los suyos...
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20 octubre 2009
Vivir el presente
Ayer comentaba un poquito de la nueva receta de mi vida... ese Carpe Diem controlado, sin malgastos ni desgastes. Mi filosofía actual de vida se rige practicamente por ello. Para el que no entienda puede leer aquí. De lo que ahí dice yo me quedo con eso de "vivir intensamente cada instante".
Y es que ahora mismo no quiero preocupaciones, no quiero lamentos, no quiero arrepentirme de "aquello que no hice" como me lamente en otros momentos. Ahora es momento de estar alegre pero realista, optimista pero inserto en el mundo... es decir, ante las dificultades que la vida nos plantea sacar una sonrisa en lugar de poner cara de derrota. Ante los palos que nos dan las personas de nuestro alrededor (algunas conocidas que parecen perfectas desconocidas por su actitud) levantarse y ponerse de pie, mirar al frente y decir: aquí estoy yo y me voy a comer el mundo.
Cualquiera me podría rebatir que esto no es más que una actitud infantil, un sueño alocado para disimular que por dentro uno está abatido, destrozado. Y pudiera ser. Pero yo miro en mi interior y lo que veo es un auténtido desahogo de miles de cosas que me atenazaban. Ahora me siento libre, y no libre para hacer cosas que no podía hacer sino libre en mi tiempo, libre en mi cabeza, libre en la toma de decisiones... incluso me atrevo a decir, por feo que suene, que me siento por encima del bien y del mal de muchas personas o situaciones que antes me generaban pánico o cuando menos, preocupación.
Donde antes veía duelos ahora veo retos. Y eso no deja de ser positivo. Y la clave está en ver que el momento presente es el que nos toca vivir y que mañana...no estará. Por eso, estoy descubriendo que vivir en el presente es la mejor manera de ser feliz. Y me ha costado mucho tiempo darme cuenta.
Y otra lección que estoy aprendiendo es que en mi mismo, en mi fuerza interior puedo encontrar todo lo que necesito para seguir adelante. Que es uno mismo quien se debe querer para poder querer a los demás o para poder hacer cosas que valgan la pena en tu vida...que para poner amor en las cosas de tu vida necesitas quererte a ti el primero entre todos. Y eso no es egoísmo ni egocentrismo, sino que es una inversión en los demás que parte de ti mismo.
Y es que ahora mismo no quiero preocupaciones, no quiero lamentos, no quiero arrepentirme de "aquello que no hice" como me lamente en otros momentos. Ahora es momento de estar alegre pero realista, optimista pero inserto en el mundo... es decir, ante las dificultades que la vida nos plantea sacar una sonrisa en lugar de poner cara de derrota. Ante los palos que nos dan las personas de nuestro alrededor (algunas conocidas que parecen perfectas desconocidas por su actitud) levantarse y ponerse de pie, mirar al frente y decir: aquí estoy yo y me voy a comer el mundo.
Cualquiera me podría rebatir que esto no es más que una actitud infantil, un sueño alocado para disimular que por dentro uno está abatido, destrozado. Y pudiera ser. Pero yo miro en mi interior y lo que veo es un auténtido desahogo de miles de cosas que me atenazaban. Ahora me siento libre, y no libre para hacer cosas que no podía hacer sino libre en mi tiempo, libre en mi cabeza, libre en la toma de decisiones... incluso me atrevo a decir, por feo que suene, que me siento por encima del bien y del mal de muchas personas o situaciones que antes me generaban pánico o cuando menos, preocupación.
Donde antes veía duelos ahora veo retos. Y eso no deja de ser positivo. Y la clave está en ver que el momento presente es el que nos toca vivir y que mañana...no estará. Por eso, estoy descubriendo que vivir en el presente es la mejor manera de ser feliz. Y me ha costado mucho tiempo darme cuenta.
Y otra lección que estoy aprendiendo es que en mi mismo, en mi fuerza interior puedo encontrar todo lo que necesito para seguir adelante. Que es uno mismo quien se debe querer para poder querer a los demás o para poder hacer cosas que valgan la pena en tu vida...que para poner amor en las cosas de tu vida necesitas quererte a ti el primero entre todos. Y eso no es egoísmo ni egocentrismo, sino que es una inversión en los demás que parte de ti mismo.
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19 octubre 2009
Efímero y limitado
Hablar de las cosas de la vida, de lo efímero que es todo, quizá es pesimista.
Yo hoy no lo considero así, sino que lo considero realista. La gente muere, las flores se marchitan y los artificios se estropean.
Y esto no es ser derrotista sino considerar lo que el curso natural de la vida efectivamente nos enseña y tomarlo como parte de tu propia vida. El que no cree en esto vive en los mundos de Yupi, en una realidad diferente, en otro mundo... desde luego no en este.
Pues este mundo es limitado, tiene un origen y un destino, igual que las lineas de metro (salvo las circulares que tantos quebrantos de cabeza provocan en algunos ¿hacia que camino iré? ¿llegará el tren al destino que necesito). No reconocer esta evidencia y hacerla presente en tu día a día es hasta dañino me atrevo a admitir.
Vienen a colación dos ejemplos: Los animales y las parejas.
¿Alguien conoce a un perro que transcienda a su amo? Evidentemente los hay pero no son mayoría. Son mayoría aquellos amos huérfanos de perro frente al número limitado (afortunadamente por el pobre animal) de perros huérfanos de amo. El amo normalmente ve como el perro nace, crece, aprende, ladra, devora, llora, enferma, envejece, apena y muere. Todo el ciclo de la vida perruna. Y el amo sólo puede decir al final de la vida del perro: "este perro realmente ha sido un regalo tenerle con nosotros". No puede apenarse, pues el futuro del perro estaba más que escrito.
Apena sin embargo el perro que visita la tumba del amo, el padre que transciende al hijo, o el abuelo que transciende a sus nietos... eso sí que debe apenar.
En cuanto a las parejas... sólo puedo decir que en cierto modo el propio amor tiene una fecha de caducidad. Al menos el amor de ciertos momentos, instantes tal vez. Luego los sentimientos cambian (cambiar no es necesariamente malo, simplemente indica que ya no son iguales). ¿Quién si le preguntan si no desea pasar toda la vida con su enamorado/a en el momento álgido de relación no respondería un sí confiado sin duda de ningun tipo? Y sin embargo, momentos después ante una jugarreta de la contraria o del contrario, los sentimientos no son los mismos.
Por eso, hoy quiero dar un mensaje: la vida es efímera. No merece la pena estar triste. Merece la pena vivir cada momento.
Que un corazón sólo se puede poner encima de la mesa un número contado de veces...eso es cierto. Pero merece la pena ponerlo en ese sitio. Eso sí, guardando las balas necesarias para los momentos de verdad, los momentos de sentimiento. Porque a la vez que digo...¡carpe diem, amigo! por dentro pienso: guardate ese corazón, pon este muro, esta verja y este foso con cocodrilos para que nadie penetre en él y ni se le ocurra acercarse. ¿Y por qué? Porque lo propio de limitado y de efímero de la vida te llama a guardarte para momentos que quizá nunca lleguen... ¿este mundo es de valientes tontos o de listos cobardes?
Un corazón encima de la mesa sólo se saca... un número contado de veces... uno mismo debe decidir las balas a gastar en cada momento... temiendo equivocarse.
Yo hoy no lo considero así, sino que lo considero realista. La gente muere, las flores se marchitan y los artificios se estropean.
Y esto no es ser derrotista sino considerar lo que el curso natural de la vida efectivamente nos enseña y tomarlo como parte de tu propia vida. El que no cree en esto vive en los mundos de Yupi, en una realidad diferente, en otro mundo... desde luego no en este.
Pues este mundo es limitado, tiene un origen y un destino, igual que las lineas de metro (salvo las circulares que tantos quebrantos de cabeza provocan en algunos ¿hacia que camino iré? ¿llegará el tren al destino que necesito). No reconocer esta evidencia y hacerla presente en tu día a día es hasta dañino me atrevo a admitir.
Vienen a colación dos ejemplos: Los animales y las parejas.
¿Alguien conoce a un perro que transcienda a su amo? Evidentemente los hay pero no son mayoría. Son mayoría aquellos amos huérfanos de perro frente al número limitado (afortunadamente por el pobre animal) de perros huérfanos de amo. El amo normalmente ve como el perro nace, crece, aprende, ladra, devora, llora, enferma, envejece, apena y muere. Todo el ciclo de la vida perruna. Y el amo sólo puede decir al final de la vida del perro: "este perro realmente ha sido un regalo tenerle con nosotros". No puede apenarse, pues el futuro del perro estaba más que escrito.
Apena sin embargo el perro que visita la tumba del amo, el padre que transciende al hijo, o el abuelo que transciende a sus nietos... eso sí que debe apenar.
En cuanto a las parejas... sólo puedo decir que en cierto modo el propio amor tiene una fecha de caducidad. Al menos el amor de ciertos momentos, instantes tal vez. Luego los sentimientos cambian (cambiar no es necesariamente malo, simplemente indica que ya no son iguales). ¿Quién si le preguntan si no desea pasar toda la vida con su enamorado/a en el momento álgido de relación no respondería un sí confiado sin duda de ningun tipo? Y sin embargo, momentos después ante una jugarreta de la contraria o del contrario, los sentimientos no son los mismos.
Por eso, hoy quiero dar un mensaje: la vida es efímera. No merece la pena estar triste. Merece la pena vivir cada momento.
Que un corazón sólo se puede poner encima de la mesa un número contado de veces...eso es cierto. Pero merece la pena ponerlo en ese sitio. Eso sí, guardando las balas necesarias para los momentos de verdad, los momentos de sentimiento. Porque a la vez que digo...¡carpe diem, amigo! por dentro pienso: guardate ese corazón, pon este muro, esta verja y este foso con cocodrilos para que nadie penetre en él y ni se le ocurra acercarse. ¿Y por qué? Porque lo propio de limitado y de efímero de la vida te llama a guardarte para momentos que quizá nunca lleguen... ¿este mundo es de valientes tontos o de listos cobardes?
Un corazón encima de la mesa sólo se saca... un número contado de veces... uno mismo debe decidir las balas a gastar en cada momento... temiendo equivocarse.
07 septiembre 2009
Me siento bien
Me siento bien. No pensaba que sería así. Ayer lo hice y sinceramente... no me sentí sucio. No sentí que traicionaba a nadie. Al contrario, sentí que era lo que debía hacer. Y me quedé con ganas de más. Supongo que ha ido en mi naturaleza siempre y que ahora es cuando estoy realizándola.
No creo en el amor. Hoy por hoy no creo. Y por eso, dejo de actuar como enamorado. Pues uno hizo planes en papeles, y salieron volando en cuanto dejó la ventana entreabierta. Por eso ahora me siento bien, por hacer lo que quiero, por pensar con el instinto, es decir, por no pensar, sino vivir. El amor no está presente, se fue. It's gone.
Y no, no traiciono, ni a mi ni a nadie. Al contrario, me siento reafirmado, con ganas de seguir viviendo a tope y sin penas, sin que nadie piense que lo que yo debía hacer era estar triste. Triste por abandono. No. Para mi eso es una rendición y yo no quiero conocer esa palabra. Yo proyecto innacabado constante pero nunca proyecto no empezado. Al menos se intentará siempre. Por ello, ahora quiero actuar en lugar de meditar.
Prudencia. Esto es sin embargo lo que estoy aprendiendo... que hay que vivir en la prudencia, la discrección. Que debo ser comedido y esconder mis sentimientos. Exponerlos sólo traera parecer lamentable. Y ser más débil a las agresiones del tiempo. Estoy aprendiendo palabras nuevas para mi, mi vocabulario se amplia ante esta ¿crisis? de identidad. Se que tengo mucho que aprender. Soy joven y de hecho tengo ganas de hacerlo. Sólo digo una cosa: voy a seguir haciendo cosas que nunca he hecho. Quiero tener muchas primeras veces que ahora son anotaciones pendientes. Quiero dejar el remordimiento atrás, la suciedad que uno siente en el cuerpo cuando cree hacer lo que no debe. No es que quiera...es que lo deje atrás ya.
No creo en el amor. Hoy por hoy no creo. Y por eso, dejo de actuar como enamorado. Pues uno hizo planes en papeles, y salieron volando en cuanto dejó la ventana entreabierta. Por eso ahora me siento bien, por hacer lo que quiero, por pensar con el instinto, es decir, por no pensar, sino vivir. El amor no está presente, se fue. It's gone.
Y no, no traiciono, ni a mi ni a nadie. Al contrario, me siento reafirmado, con ganas de seguir viviendo a tope y sin penas, sin que nadie piense que lo que yo debía hacer era estar triste. Triste por abandono. No. Para mi eso es una rendición y yo no quiero conocer esa palabra. Yo proyecto innacabado constante pero nunca proyecto no empezado. Al menos se intentará siempre. Por ello, ahora quiero actuar en lugar de meditar.
Prudencia. Esto es sin embargo lo que estoy aprendiendo... que hay que vivir en la prudencia, la discrección. Que debo ser comedido y esconder mis sentimientos. Exponerlos sólo traera parecer lamentable. Y ser más débil a las agresiones del tiempo. Estoy aprendiendo palabras nuevas para mi, mi vocabulario se amplia ante esta ¿crisis? de identidad. Se que tengo mucho que aprender. Soy joven y de hecho tengo ganas de hacerlo. Sólo digo una cosa: voy a seguir haciendo cosas que nunca he hecho. Quiero tener muchas primeras veces que ahora son anotaciones pendientes. Quiero dejar el remordimiento atrás, la suciedad que uno siente en el cuerpo cuando cree hacer lo que no debe. No es que quiera...es que lo deje atrás ya.
06 septiembre 2009
Carta a una superstar
Te hice fuerte. Cree a un monstruo. Cogi a una persona sin querencia a sí mismo, que dudaba de todo y sobretodo de sí misma en primer lugar. Y consegui generar un ego de campeonato. Que se creyera realmente que en ella estaban todas las virtudes que ni por asomo creía ni yo mismo que tuviera.
No sólo eso, sino que hice cambiar el ambiente en torno a ella, la dí distinción, es decir, la hice distinta del resto y especial, para que ella misma tuviera un valor. Conseguí alejar de ella todos los rumores muchos ciertos acerca de su personalidad, debido a la gente con la que se rodeaba. Conseguí hacerla única en el mundo y eso fue cavar mi propia tumba.
Un día te diste cuenta de que podías sola, de que no me necesitabas. Y se acabo. Precisamente porque alimente, cebe hasta el extremo a tu propio ego, hasta el punto que acabaste creyendo que en ti residia la belleza, la moda, la inteligencia, la espiritualidad, la constancia, el sacrificio y el compromiso.
Y lo que te pasará ahora lo dudo. Porque algún día descubrirás que todas esas cualidades asignadas por decreto ley no están en ti, al menos no están cómo tu crees que están. Tengo la maldita sucia intución de que yo te he creado así y que tarde o temprano sin mí al lado serás incapaz de tirar adelante.
Creo que un día me vendrás llorando y suplicando, diciendome que vuelva a tu lado y yo abre adoptado a otras princesitas con ganas de comerse el mundo a mi lado. Y tú llorarás hondo por darte cuenta de lo que perdiste. Ahora no te das cuenta, pues estás cegada por tantas cosas... pero tus formas y tus modos de actuar hacia mi son los que han delatado que eres la misma que un día rescaté de la frialdad de tu ambiente, de la falsedad de las calles que frecuentabas y que ahora retomas.
Supongo que mi carta de poco vale ya. Me hubiera gustado seguir adelante con el proyecto que teníamos juntos pero ahora no puedo más que mirar hacia otro lado... como tú me has obligado a mirar. Por primera vez en mi vida no soy yo quien toma una decisión sino que me han obligado a tomar este camino. En la vida hay dos posturas ante la penuria: reforzarse y que so sirva de acicate para trabajar más duro en ser feliz, o mirar hacia otro lado, coger el camino del pasotismo y dar nuevos pasos en otro camino. Y tú has elegido este último.
No deseo que lo pases bien, es más, lo que deseo con todas mis fuerzas es que me valores como me merezco. Porque no te has dado cuenta de lo que has perdido sinceramente. No tienes ni idea.
Un beso del que te hizo crecer.
No sólo eso, sino que hice cambiar el ambiente en torno a ella, la dí distinción, es decir, la hice distinta del resto y especial, para que ella misma tuviera un valor. Conseguí alejar de ella todos los rumores muchos ciertos acerca de su personalidad, debido a la gente con la que se rodeaba. Conseguí hacerla única en el mundo y eso fue cavar mi propia tumba.
Un día te diste cuenta de que podías sola, de que no me necesitabas. Y se acabo. Precisamente porque alimente, cebe hasta el extremo a tu propio ego, hasta el punto que acabaste creyendo que en ti residia la belleza, la moda, la inteligencia, la espiritualidad, la constancia, el sacrificio y el compromiso.
Y lo que te pasará ahora lo dudo. Porque algún día descubrirás que todas esas cualidades asignadas por decreto ley no están en ti, al menos no están cómo tu crees que están. Tengo la maldita sucia intución de que yo te he creado así y que tarde o temprano sin mí al lado serás incapaz de tirar adelante.
Creo que un día me vendrás llorando y suplicando, diciendome que vuelva a tu lado y yo abre adoptado a otras princesitas con ganas de comerse el mundo a mi lado. Y tú llorarás hondo por darte cuenta de lo que perdiste. Ahora no te das cuenta, pues estás cegada por tantas cosas... pero tus formas y tus modos de actuar hacia mi son los que han delatado que eres la misma que un día rescaté de la frialdad de tu ambiente, de la falsedad de las calles que frecuentabas y que ahora retomas.
Supongo que mi carta de poco vale ya. Me hubiera gustado seguir adelante con el proyecto que teníamos juntos pero ahora no puedo más que mirar hacia otro lado... como tú me has obligado a mirar. Por primera vez en mi vida no soy yo quien toma una decisión sino que me han obligado a tomar este camino. En la vida hay dos posturas ante la penuria: reforzarse y que so sirva de acicate para trabajar más duro en ser feliz, o mirar hacia otro lado, coger el camino del pasotismo y dar nuevos pasos en otro camino. Y tú has elegido este último.
No deseo que lo pases bien, es más, lo que deseo con todas mis fuerzas es que me valores como me merezco. Porque no te has dado cuenta de lo que has perdido sinceramente. No tienes ni idea.
Un beso del que te hizo crecer.
04 septiembre 2009
Perder el tiempo
Perder el tiempo es lo que hago. Proyectos inacabados. Ideas que no fueron siquiera patentes, robadas ahora por los que sí decidieron dar el paso.
Horas y horas delante de la pantalla, ratón para arriba, ratón para abajo. Miro al infinito del pixel y no veo nada, no me hace falta, pues sólo quiero que pase el tiempo, que el reloj haga tick tack tick tack...
No me detengo en organizar mi vida, pues vivir el presente requiere no planificar. Pues los planes ya salieron mal, antes de empezar. Ahora ya no vivo pendiente del que dirán de mi, que seré de mayor o que me deparará el mañana. Vivo pendiente del ahora. Y si ahora hago algo sin relevancia que más da. Me dieron vida para gastarla. Yo creía en la vida como un don al que sacar jugo cada instante... sin embargo, las patadas de la vida me llevaron a un cambio de parecer. También creía muchas cosas. Creía en el amor. Y ya no creo. Creía en la buena voluntad de las personas y tampoco lo hago ahora.
Mis ideas de niño, mis cuentos de hada y de principes, mis castillos de naipes construidos sobre arena se fueron a parar a un lugar que desconozco. Y ahora creo en hacer lo que viene. Y si lo que viene es dejar pasar segundos, minutos y horas... bienvenido sea.
El tiempo. El tiempo antes me aprisionaba: ¿cuando seré padre? ¿cuando me casaré? ¿cuando me compraré un coche maravilloso? ¿cuando se harán mis sueños realidad? Cuanto más piensas en hacer planes, más rápido estos se caen. El tiempo y la vida lo que me ha enseñado, lo que me está enseñando, es a vivir el día a día. Sin más rodeos ni circunloquios. Simplemente vivir lo que te toca vivir. Sin lamentarse de lo que podía haber sido y nunca será.
Es por ello que ahora, cuando los demás creen que debo llorar, yo rio. Cuando los otros me preguntan si estoy borracho por mi felicidad inaudita, yo les digo que simplemente me di una ducha... y salí de casa con esta cara y esta actitud.
Cuando creía que perder el tiempo era pesimismo y conformismo, me di cuenta de que era una forma de encontrarme a mi mismo y a mi verdadera realidad. Basta de construir reinos sobre agua, inestables, impacientes... basta de soñar con tener lo que tiene todo el mundo. Mi vida es mi vida, mis circunstancias buenas o malas, también son mias. Y no puedo ansiar las de otros. Ni tampoco desear a otro el mal.
He encontrado que dejar pasar el tiempo mirando hacia el infinito pixel blanco de mi pantalla es mejor que lamentarse. He descubierto que no por mucho hacerse preguntas uno va a encontrar la respuesta, sino que a veces llega, sin más, dejando pasar el tiempo... tick tack, tick tack...
Horas y horas delante de la pantalla, ratón para arriba, ratón para abajo. Miro al infinito del pixel y no veo nada, no me hace falta, pues sólo quiero que pase el tiempo, que el reloj haga tick tack tick tack...
No me detengo en organizar mi vida, pues vivir el presente requiere no planificar. Pues los planes ya salieron mal, antes de empezar. Ahora ya no vivo pendiente del que dirán de mi, que seré de mayor o que me deparará el mañana. Vivo pendiente del ahora. Y si ahora hago algo sin relevancia que más da. Me dieron vida para gastarla. Yo creía en la vida como un don al que sacar jugo cada instante... sin embargo, las patadas de la vida me llevaron a un cambio de parecer. También creía muchas cosas. Creía en el amor. Y ya no creo. Creía en la buena voluntad de las personas y tampoco lo hago ahora.
Mis ideas de niño, mis cuentos de hada y de principes, mis castillos de naipes construidos sobre arena se fueron a parar a un lugar que desconozco. Y ahora creo en hacer lo que viene. Y si lo que viene es dejar pasar segundos, minutos y horas... bienvenido sea.
El tiempo. El tiempo antes me aprisionaba: ¿cuando seré padre? ¿cuando me casaré? ¿cuando me compraré un coche maravilloso? ¿cuando se harán mis sueños realidad? Cuanto más piensas en hacer planes, más rápido estos se caen. El tiempo y la vida lo que me ha enseñado, lo que me está enseñando, es a vivir el día a día. Sin más rodeos ni circunloquios. Simplemente vivir lo que te toca vivir. Sin lamentarse de lo que podía haber sido y nunca será.
Es por ello que ahora, cuando los demás creen que debo llorar, yo rio. Cuando los otros me preguntan si estoy borracho por mi felicidad inaudita, yo les digo que simplemente me di una ducha... y salí de casa con esta cara y esta actitud.
Cuando creía que perder el tiempo era pesimismo y conformismo, me di cuenta de que era una forma de encontrarme a mi mismo y a mi verdadera realidad. Basta de construir reinos sobre agua, inestables, impacientes... basta de soñar con tener lo que tiene todo el mundo. Mi vida es mi vida, mis circunstancias buenas o malas, también son mias. Y no puedo ansiar las de otros. Ni tampoco desear a otro el mal.
He encontrado que dejar pasar el tiempo mirando hacia el infinito pixel blanco de mi pantalla es mejor que lamentarse. He descubierto que no por mucho hacerse preguntas uno va a encontrar la respuesta, sino que a veces llega, sin más, dejando pasar el tiempo... tick tack, tick tack...
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01 septiembre 2009
Volver.
Volver a levantarse tras las caidas. Esa es la lección más sabia que he aprendido en mis años de vida. Que cuando uno cree que ha tocado fondo, es el momento preciso para sacar la mayor de las sonrisas, aprender a reirse de uno mismo y de la circunstancia que le ha tocado vivir. Mirar al frente y secarse las lagrimas, y pensar en lo que vendrá ahora, sin miedo a nada, sin miedo a nadie, sin miedo a ausencias ni presencias.
Volver a escribir, eso es lo que hago hoy. Tras meses de vacío y de hastío. Hoy de nuevo necesito contar la verdad de mi vida, mi verdad. Hoy de nuevo necesito expresar lo que llevo y ser voz que clama en el desierto, sin miedo a no ser oído más que por los granos de arena. Necesito soltar esto que me atenaza, que me hace sufrir.
Comienza ahora una nueva etapa en el blog. No quiero grandes palabras ni discursos. Sólo quiero expresarme. Tenía miedo y pereza por volver. Pero ya estoy aquí. Ahora no quiero divagaciones largas y sin sentido, me basta con la verdad precisa y directa, sin rodeos.
Las palabras bonitas nos alejan del sentimiento real. Acostumbramos a dar grandes vueltas en torno a una idea, para no ser mal entendidos, pensando que con muchas palabras se nos entenderá mejor. Y a veces estropea más que arregla. Enturbia y tapa lo que de verdad se quiere expresar.
Vuelvo espero que para no irme de nuevo. Para guardar este pedazo de mi como oro en paño, y para cuidarlo como lo más íntimo que tengo: yo mismo.
Volver a escribir, eso es lo que hago hoy. Tras meses de vacío y de hastío. Hoy de nuevo necesito contar la verdad de mi vida, mi verdad. Hoy de nuevo necesito expresar lo que llevo y ser voz que clama en el desierto, sin miedo a no ser oído más que por los granos de arena. Necesito soltar esto que me atenaza, que me hace sufrir.
Comienza ahora una nueva etapa en el blog. No quiero grandes palabras ni discursos. Sólo quiero expresarme. Tenía miedo y pereza por volver. Pero ya estoy aquí. Ahora no quiero divagaciones largas y sin sentido, me basta con la verdad precisa y directa, sin rodeos.
Las palabras bonitas nos alejan del sentimiento real. Acostumbramos a dar grandes vueltas en torno a una idea, para no ser mal entendidos, pensando que con muchas palabras se nos entenderá mejor. Y a veces estropea más que arregla. Enturbia y tapa lo que de verdad se quiere expresar.
Vuelvo espero que para no irme de nuevo. Para guardar este pedazo de mi como oro en paño, y para cuidarlo como lo más íntimo que tengo: yo mismo.
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05 abril 2009
Retomo al trabajo literario
Ufff....impresionante...casi un mes sin escribir. Todo hay que decirlo, diariamente entraba a ver si alguien había escrito una entrada del post por mi (dificilmente) o algún comentario (parece que dificil también).
Este diario de a bordo de mi vida ha estado un poco alejado durante un tiempo. Todos los días quería escribir pero nunca encontraba el tiempo suficiente, el tema que me inspirase o las ganas simplemente de sentarme a escribir.
Supongo que entiendo este abandono como una traición a mi mismo, pues este blog es al que más ayuda a desahogarse. Se creo como lugar donde expresar mi voz... y parece que soy capaz de estar mudo casi un mes y que no pase nada en mi vida.
Quizá es porque ultimamente mi voz y mi trabajo ha sido muy útil para algunas personas y quizá me he sentido mucho más desahogado que en otros momentos de auténtica impotencia en mi vida, en donde mi voz no valía un duro y mi mensaje de trasfondo aún menos.
Por eso supongo que me he quedado mudo durante un tiempo. Porque no tengo secretos que contar o teorías que plasmar en escritos, porque eso es mi día a día.
Quizá estoy ultimamente encontrando respuestas. ¿Con qué sería feliz? Todavía no lo se... pero se que estoy un poquito más cerca ahora. Tengo un par de ideas inútiles, vagas en mi cabeza... que me hacen ilusión, y aunque son sueños hoy por hoy, son ilusiones que quedan ahí en el horizonte y en las que me digo: ¿y por qué no voy a ser yo capaz de eso?
Este último mes me he descubierto como persona que es capaz de guardar un autocontrol en determinadas situaciones que antes no había encontrado. Creo que debo seguir trabajando en ello, porque me conviene hacerlo más que nada por mi propio bien y mi propio futuro profesional y no tan profesional. Pero me he sorprendido como gestor tranquilo ahí donde yo pensaba que todo era caos. Quizá he vivido demasiado tiempo estigmatizado, pensando que yo no era sino la reencarnación del mal y me estoy dando cuenta ahora de que tengo un objetivo más noble en la vida. De que no soy tan malo, y de que mi felicidad está en algo grande.
De esas dos ideas que me rondan, la primera está el ser mi propio jefe y en montar una empresa de innovación, de ideas novedosas basadas en la sencillez de la vida... una empresa en donde se trate con justicia a mi colectivo. Bien es cierto que esto es una quimera en la que siquiera se si quiero luchar.
La segunda de las ideas es que tengo que dar un mensaje al mundo. No me siento representado en los diversos estamentos sociales en los que me encuentro y tengo una necesidad de dar una alternativa. De esto espero hablar en un muy próximo post más a fondo. Tengo una necesidad de llevar la contraria pero proponiendo y es una necesidad a muchos niveles: en mi vida política, en mi ser miembro de una Iglesia, en mi propio ambiente más cercano... y creo que me haría feliz poder cambiar a las personas para que caminemos en una dirección mejor. Creo que encontraría mi felicidad proporcionando el soporte de la felicidad a otros personas... las plataformas que necesiten para realizarse.
Así que mi vida está en esa situación... de mirar al futuro preguntándole ¿qué quieres de mi? y esperando que me de una solución. Evidentemente, se que esto no es tarea de un día, quizá es de toda una vida dedicada (y quizá soy yo el primero que no quiero afrontar esa dedicación).
Bueno, espero que este post sea principio de mis próximas reflexiones, que este retorno no sea flor de un día, sino una constante en mi vida... aunque bien es cierto que los planetas se han alineado en contra de "Desde el caballo de Troya" ultimamente...
Este diario de a bordo de mi vida ha estado un poco alejado durante un tiempo. Todos los días quería escribir pero nunca encontraba el tiempo suficiente, el tema que me inspirase o las ganas simplemente de sentarme a escribir.
Supongo que entiendo este abandono como una traición a mi mismo, pues este blog es al que más ayuda a desahogarse. Se creo como lugar donde expresar mi voz... y parece que soy capaz de estar mudo casi un mes y que no pase nada en mi vida.
Quizá es porque ultimamente mi voz y mi trabajo ha sido muy útil para algunas personas y quizá me he sentido mucho más desahogado que en otros momentos de auténtica impotencia en mi vida, en donde mi voz no valía un duro y mi mensaje de trasfondo aún menos.
Por eso supongo que me he quedado mudo durante un tiempo. Porque no tengo secretos que contar o teorías que plasmar en escritos, porque eso es mi día a día.
Quizá estoy ultimamente encontrando respuestas. ¿Con qué sería feliz? Todavía no lo se... pero se que estoy un poquito más cerca ahora. Tengo un par de ideas inútiles, vagas en mi cabeza... que me hacen ilusión, y aunque son sueños hoy por hoy, son ilusiones que quedan ahí en el horizonte y en las que me digo: ¿y por qué no voy a ser yo capaz de eso?
Este último mes me he descubierto como persona que es capaz de guardar un autocontrol en determinadas situaciones que antes no había encontrado. Creo que debo seguir trabajando en ello, porque me conviene hacerlo más que nada por mi propio bien y mi propio futuro profesional y no tan profesional. Pero me he sorprendido como gestor tranquilo ahí donde yo pensaba que todo era caos. Quizá he vivido demasiado tiempo estigmatizado, pensando que yo no era sino la reencarnación del mal y me estoy dando cuenta ahora de que tengo un objetivo más noble en la vida. De que no soy tan malo, y de que mi felicidad está en algo grande.
De esas dos ideas que me rondan, la primera está el ser mi propio jefe y en montar una empresa de innovación, de ideas novedosas basadas en la sencillez de la vida... una empresa en donde se trate con justicia a mi colectivo. Bien es cierto que esto es una quimera en la que siquiera se si quiero luchar.
La segunda de las ideas es que tengo que dar un mensaje al mundo. No me siento representado en los diversos estamentos sociales en los que me encuentro y tengo una necesidad de dar una alternativa. De esto espero hablar en un muy próximo post más a fondo. Tengo una necesidad de llevar la contraria pero proponiendo y es una necesidad a muchos niveles: en mi vida política, en mi ser miembro de una Iglesia, en mi propio ambiente más cercano... y creo que me haría feliz poder cambiar a las personas para que caminemos en una dirección mejor. Creo que encontraría mi felicidad proporcionando el soporte de la felicidad a otros personas... las plataformas que necesiten para realizarse.
Así que mi vida está en esa situación... de mirar al futuro preguntándole ¿qué quieres de mi? y esperando que me de una solución. Evidentemente, se que esto no es tarea de un día, quizá es de toda una vida dedicada (y quizá soy yo el primero que no quiero afrontar esa dedicación).
Bueno, espero que este post sea principio de mis próximas reflexiones, que este retorno no sea flor de un día, sino una constante en mi vida... aunque bien es cierto que los planetas se han alineado en contra de "Desde el caballo de Troya" ultimamente...
10 marzo 2009
Que más dará...
Digo yo, que tras lo visto hoy en Liverpool... el madridismo debería mirar más hacia adelante a partir de este instante y no mirar atrás. Porque lo de hoy ha sido una historia avergonzante para todo aquel que sienta lo más mínimo de sentimiento hacia el blanco.
Una historia de desprestigio para un club diseñado para el éxito y no para la humillante derrota, como la hoy sufrida. Una historia de desvergüenza de todo el madridismo.
Y digo yo, mirando al futuro: ¿Qué mas dará quien venga a partir de ahora?
Qué más dará uno u otro presidente si todos vienen para sacar tajada de lo que el Madrid significa, de lo que el Madrid es y ha sido. Que más darán Florentinos que Boludas. Si a ninguno le importa el Madrid y su historia, sino que a cada uno le importa su trasero y su fachada. Si el que venga no trairá jugadores españoles que vistan con orgullo esta camiseta. Si el que venga provocará otro "galacticidio" o de nuevo, ser el club más odiado (no más admirado, no, no te confundas) de toda España. Traigan muchas estrellas... ya veremos lo que pasa de nuevo.
Qué más darán jugadores estrella o estrellados. Si el cancer está dentro, en las raíces, si no se tiene calidad, si el equipo no tiene construcción ni destrucción. Si el equipo es un conjunto de medianías con mayor o menor suerte. Con más empuje que suerte, y más ilusión que calidad. Hace falta una planificación seria que no vendrá...
Qué más dará uno u otro entrenador si hoy por hoy nadie puede hacer jugar a este equipo como un club señor. Nadie puede hacer jugar este equipo con los valores que lo idearon: el ser el número uno en todo, hasta en los amistosos y en los fútbol tenis. Y ser el número uno en elegancia desde luego. ¿O creemos que un Benitez, un Mourinho, un Ancelotti nos trairán el juego de ataque? Y sobretodo seguro que traen muchos españoles, especialmente los últimos... ¿cuando se pensará en conjunto en este equipo? ¿Cuando se tendrá una mínima fe en la cantera y se la cuidará?
Qué más darán los aficionados que haya detrás animando, la ilusión que pongan o la fe que tengan. Al final los mismos cafres encuentras agrediendo periodistas o cantando el "Cara al sol" en un país extranjero. Al final, los mismos son los que pitan o no animan a su equipo. Van a ser los mismos que voten a mafiosos para que ganen elecciones.
Qué mas darán las quinielas que haga yo, o las listas interminables de jugadores o técnicos o el modelo que yo implantaría... si al fin y al cabo estas lineas se quedarán perdidas en medio del ciberespacio. Qué más dará lo que piense yo si no soy más que un ínutil perdedor madridista.
Una historia de desprestigio para un club diseñado para el éxito y no para la humillante derrota, como la hoy sufrida. Una historia de desvergüenza de todo el madridismo.
Y digo yo, mirando al futuro: ¿Qué mas dará quien venga a partir de ahora?
Qué más dará uno u otro presidente si todos vienen para sacar tajada de lo que el Madrid significa, de lo que el Madrid es y ha sido. Que más darán Florentinos que Boludas. Si a ninguno le importa el Madrid y su historia, sino que a cada uno le importa su trasero y su fachada. Si el que venga no trairá jugadores españoles que vistan con orgullo esta camiseta. Si el que venga provocará otro "galacticidio" o de nuevo, ser el club más odiado (no más admirado, no, no te confundas) de toda España. Traigan muchas estrellas... ya veremos lo que pasa de nuevo.
Qué más darán jugadores estrella o estrellados. Si el cancer está dentro, en las raíces, si no se tiene calidad, si el equipo no tiene construcción ni destrucción. Si el equipo es un conjunto de medianías con mayor o menor suerte. Con más empuje que suerte, y más ilusión que calidad. Hace falta una planificación seria que no vendrá...
Qué más dará uno u otro entrenador si hoy por hoy nadie puede hacer jugar a este equipo como un club señor. Nadie puede hacer jugar este equipo con los valores que lo idearon: el ser el número uno en todo, hasta en los amistosos y en los fútbol tenis. Y ser el número uno en elegancia desde luego. ¿O creemos que un Benitez, un Mourinho, un Ancelotti nos trairán el juego de ataque? Y sobretodo seguro que traen muchos españoles, especialmente los últimos... ¿cuando se pensará en conjunto en este equipo? ¿Cuando se tendrá una mínima fe en la cantera y se la cuidará?
Qué más darán los aficionados que haya detrás animando, la ilusión que pongan o la fe que tengan. Al final los mismos cafres encuentras agrediendo periodistas o cantando el "Cara al sol" en un país extranjero. Al final, los mismos son los que pitan o no animan a su equipo. Van a ser los mismos que voten a mafiosos para que ganen elecciones.
Qué mas darán las quinielas que haga yo, o las listas interminables de jugadores o técnicos o el modelo que yo implantaría... si al fin y al cabo estas lineas se quedarán perdidas en medio del ciberespacio. Qué más dará lo que piense yo si no soy más que un ínutil perdedor madridista.
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08 marzo 2009
Sentimientos de desesperanza.
Parece que me quedan los domingos libres para escribir algo en este blog. El resto de la semana está bien cargadito de cosas y la verdad que o bien no tengo tiempo o no tengo ganas o simplemente es que no tengo ideas en la cabeza.
Hoy sólo puedo hablar de mis sensaciones. Llevo unos días dándole vueltas a una pregunta que espero algún día abordar al menos minimamente en este espacio: ¿Qué quiero ser de mayor? Y la verdad son muchas las cosas que me planteo... cosas que creo que me harán feliz.
Pero llegan los días de desesperanza (como hoy) y veo que todas esas ideas son tontadas, que no me conducen a nada y que tarde o temprano acabaré igual de frustrado que con mi vida actual. Y es que soy un insatisfecho natural.
Hoy como digo, tengo el día desesperanzado. El día en el que miro al futuro y no veo cosas diferentes, sino que veo un mundo igual de viciado y en el que yo estoy totalmente inserto como una marioneta más, un actor más de esta triste película. Y no creo que sea muy diferente a la realidad esa visión.
Mi cuerpo no se porque me dice basta cada día... me dice que ya no quiere hacer nada más. Me deprimo cuando veo que hay gente capaz de darlo todo, de estar al 100% muchas más horas al día que hoy... me frustro de que a la gente le cunda tanto el tiempo. Yo llego a mi casa cansadísimo de trabajar... psicologicamente acabado, de verdad, y me siento en la silla de mi casa y sólo quiero hacer como digo yo "ratón p'arriba ratón p'abajo" es decir, mirar páginas de Internet sin orden ni concierto, sin prestar mucha atención y dejando que pasen las horas del día sin mucho esfuerzo...
Y no hago eso porque sea vago, sino porque mi cuerpo no puede más durante ese tiempo... así he aprendido a vivir... encerrado en mi cuarto sin salir, y haciendo del ordenador y el teclado mi amigo más cercano en casa, mucho más que el sofá del salón, el cual piso bien poquito... porque no se, no se porque pero no me junto con mis padres. Otro motivo de tristeza... no aguanto a mi madre y con ellos me siento incómodo. ¡Necesito salir de aquí! Pero perder tantas comodidades como tengo... pero dejarles solos por poco que ayude yo aquí. Tengo miedos, muchos miedos. A la vida real que me machaca cada día y me da reveses explicándome que mis ideas son eso: ideas, es decir como antes decía "tontadas". Y tengo miedo a ser un inadaptado como me considero muchas veces... cuando soy un niño que necesita gritar (de nuevo, otro domingo que tengo necesidad de sacar lo que tengo dentro, toda esta angustia, tensión y llanto, y que no lo suelto y a saber cuando explota) y que siente como no le entiende nadie, que incluso se rien de él, por diferente, por ser niño encerrado en adulto y comportarse como tal.
No se, no se me ocurren salidas del tunel que atravieso. Mis ojos sólo ven la negritud del camino y no se entretienen en valorar las luces encontradas. No se, no se que quiero. Ni ahora mismo ni en un futuro. Quiero creer por ejemplo que si me voy de casa arreglo algo, pero entonces me quejaré de otras miles de cosas. O quiero creer que mis sueños de grandeza, de ser alguien en la vida, alguien que cambie el mundo... algún día se cumplirán. Y sin embargo, no soy capaz siquiera de controlarme a mi, de cambiarme a mi en esas cosas, en esas oscuridades que tengo.
Creo que tengo mucho que pensar y valorar... y lo peor de todo es que se que la reflexión acabará genial y que pasado el tiempo volveré al mismo sitio, porque, como ahora, no habré hecho nada para cambiarlo. Son sólo palabras que se quedan en el mundo de las palabras, donde las palabras forman frases y flotan en el aire, por las nubes... encadenándose unas con otras y formando grandes parrafadas o cortos epitafios que van al mismo saco... el saco del olvido.
Vivo de mis reflexiones pasadas, de mis sacos de frases bonitas dichas en el día en que creía en ellas y que perdieron su valor al tiempo que se acabo el éxtasis de la reflexión. Y pasado el éxtasis, el gozo... siempre llega la resaca que todo se lo lleva, haciendo un monumental daño. Y así hemos llegado al día de hoy...
Hoy sólo puedo hablar de mis sensaciones. Llevo unos días dándole vueltas a una pregunta que espero algún día abordar al menos minimamente en este espacio: ¿Qué quiero ser de mayor? Y la verdad son muchas las cosas que me planteo... cosas que creo que me harán feliz.
Pero llegan los días de desesperanza (como hoy) y veo que todas esas ideas son tontadas, que no me conducen a nada y que tarde o temprano acabaré igual de frustrado que con mi vida actual. Y es que soy un insatisfecho natural.
Hoy como digo, tengo el día desesperanzado. El día en el que miro al futuro y no veo cosas diferentes, sino que veo un mundo igual de viciado y en el que yo estoy totalmente inserto como una marioneta más, un actor más de esta triste película. Y no creo que sea muy diferente a la realidad esa visión.
Mi cuerpo no se porque me dice basta cada día... me dice que ya no quiere hacer nada más. Me deprimo cuando veo que hay gente capaz de darlo todo, de estar al 100% muchas más horas al día que hoy... me frustro de que a la gente le cunda tanto el tiempo. Yo llego a mi casa cansadísimo de trabajar... psicologicamente acabado, de verdad, y me siento en la silla de mi casa y sólo quiero hacer como digo yo "ratón p'arriba ratón p'abajo" es decir, mirar páginas de Internet sin orden ni concierto, sin prestar mucha atención y dejando que pasen las horas del día sin mucho esfuerzo...
Y no hago eso porque sea vago, sino porque mi cuerpo no puede más durante ese tiempo... así he aprendido a vivir... encerrado en mi cuarto sin salir, y haciendo del ordenador y el teclado mi amigo más cercano en casa, mucho más que el sofá del salón, el cual piso bien poquito... porque no se, no se porque pero no me junto con mis padres. Otro motivo de tristeza... no aguanto a mi madre y con ellos me siento incómodo. ¡Necesito salir de aquí! Pero perder tantas comodidades como tengo... pero dejarles solos por poco que ayude yo aquí. Tengo miedos, muchos miedos. A la vida real que me machaca cada día y me da reveses explicándome que mis ideas son eso: ideas, es decir como antes decía "tontadas". Y tengo miedo a ser un inadaptado como me considero muchas veces... cuando soy un niño que necesita gritar (de nuevo, otro domingo que tengo necesidad de sacar lo que tengo dentro, toda esta angustia, tensión y llanto, y que no lo suelto y a saber cuando explota) y que siente como no le entiende nadie, que incluso se rien de él, por diferente, por ser niño encerrado en adulto y comportarse como tal.
No se, no se me ocurren salidas del tunel que atravieso. Mis ojos sólo ven la negritud del camino y no se entretienen en valorar las luces encontradas. No se, no se que quiero. Ni ahora mismo ni en un futuro. Quiero creer por ejemplo que si me voy de casa arreglo algo, pero entonces me quejaré de otras miles de cosas. O quiero creer que mis sueños de grandeza, de ser alguien en la vida, alguien que cambie el mundo... algún día se cumplirán. Y sin embargo, no soy capaz siquiera de controlarme a mi, de cambiarme a mi en esas cosas, en esas oscuridades que tengo.
Creo que tengo mucho que pensar y valorar... y lo peor de todo es que se que la reflexión acabará genial y que pasado el tiempo volveré al mismo sitio, porque, como ahora, no habré hecho nada para cambiarlo. Son sólo palabras que se quedan en el mundo de las palabras, donde las palabras forman frases y flotan en el aire, por las nubes... encadenándose unas con otras y formando grandes parrafadas o cortos epitafios que van al mismo saco... el saco del olvido.
Vivo de mis reflexiones pasadas, de mis sacos de frases bonitas dichas en el día en que creía en ellas y que perdieron su valor al tiempo que se acabo el éxtasis de la reflexión. Y pasado el éxtasis, el gozo... siempre llega la resaca que todo se lo lleva, haciendo un monumental daño. Y así hemos llegado al día de hoy...
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01 marzo 2009
Necesito gritar esto.
Vaya día llevo. Me siento un ser despreciable y sin sentimientos. Siento que soy la persona más egoísta del mundo... no me preguntes en que lo noto, simplemente, me siento sucio.
En todo el día de hoy no he hecho nada, nada. Podríamos arrancar la hoja del calendario del día de hoy y que nunca hubiera sido vivido este día y habría dado igual porque sería un día vacío, sin contenido.
Un día en el que no he hecho nada por nadie ni siquiera por mi. En el que me he levantado tarde y me he pasado la tarde tirado, tirando la tarde. Y cuando quiero darme cuenta de que he hecho en el día ya es tarde. Tarde para todo. Llego tarde a la vida.
Palabras y mensajes vienen hacia mi durante todo el día. Palabras que entran y salen de mi mente como si fueran aire. Da igual lo que me digas; en mi cabeza todo lo que hay soy yo y mis cosas, mis problemas o mis maravillas. No puedo pararme ni un minuto a pensar seriamente en lo que me pasa ultimamente pues en seguida lo llevo al terreno de lo superficial, al de las semillas que fueron plantadas con poca profundidad y que son arrancadas antes de generar siquiera raíces. Y los planteamientos se quedan en eso: planteamientos sin nudo ni desenlace.
Todo lo que siento en mi es suciedad, es desamparo por sentirme extraño en el lugar desde el que escribo que no es más que mi propia casa, con mi familia. Deseo que acabe el día cuanto antes sin saber porque, ansío que llegue la hora de cenar y después que llegue la hora en que tenga sueño y me acueste... para abrir los ojos mañana con otra actitud. No soy capaz de levantar el vuelo en el día de hoy. Ya hoy, es día perdido.
Me siento sin amigos. Siento que cada persona tiene hoy algo que hacer con personas especiales... en mi grupo de amigos se están posicionando peligrosamente hacia diferentes lados... y yo veo que me estoy quedando en medio de 3 frentes al menos... es complicado elegir cuando quieres quedarte con todos. Y siento que no tengo a nadie a quien contarle esto y que me comprenda.
Veo que humanamente cada día que pasa me alejo más de mis ideales. No me considero racista y sin embargo observo actitudes de prejuicio peligrosas ultimamente en mí. Siento como hay gente que viene a este país a hacer daño, a joder, a aprovecharse y me hierve la sangre. No entiendo como me puede hervir así la sangre. Sería capaz de hacer cosas de las que me arrepentiría por defender mi ley.
Lo mismo siento con los chavales que se joden la vida, cuando me piden "papelinas" como si tuviera yo la cara de drogata que ellos si tienen. Y me dan ganas de darle dos sopapos a tantos niñatos... y de nuevo, me veo radical, intolerante, duro y frío, y hasta loco. Y me veo de nuevo tan alejado del que yo creía ser.
Y yo sigo aquí instalado en mi parcela, en mi habitación donde no tengo que aguantar que nadie me diga lo que tengo que hacer y donde me construyo mi mundo ideal en el que existe aquello que yo quiero que exista... y en donde me evado de las palabras y mensajes que vienen hacia mi. Donde me evado de lo que no me gusta. Y donde yo elijo lo que quiero ver, sentir o hacer en mi vida... sin embargo acaba el día y lo único que he hecho es nada, es la nada.
Hoy es de esos días en donde necesito escapar... o donde necesito estar en una pradera bien abierta y gritar y gritar... durante horas. Y llorar. Llorar y entenderme a mi mismo, porque cada día me entiendo menos... no se que me pasa para ser así de tremendo, de egoísta, de malo, de solitario... no me entiendo.
En todo el día de hoy no he hecho nada, nada. Podríamos arrancar la hoja del calendario del día de hoy y que nunca hubiera sido vivido este día y habría dado igual porque sería un día vacío, sin contenido.
Un día en el que no he hecho nada por nadie ni siquiera por mi. En el que me he levantado tarde y me he pasado la tarde tirado, tirando la tarde. Y cuando quiero darme cuenta de que he hecho en el día ya es tarde. Tarde para todo. Llego tarde a la vida.
Palabras y mensajes vienen hacia mi durante todo el día. Palabras que entran y salen de mi mente como si fueran aire. Da igual lo que me digas; en mi cabeza todo lo que hay soy yo y mis cosas, mis problemas o mis maravillas. No puedo pararme ni un minuto a pensar seriamente en lo que me pasa ultimamente pues en seguida lo llevo al terreno de lo superficial, al de las semillas que fueron plantadas con poca profundidad y que son arrancadas antes de generar siquiera raíces. Y los planteamientos se quedan en eso: planteamientos sin nudo ni desenlace.
Todo lo que siento en mi es suciedad, es desamparo por sentirme extraño en el lugar desde el que escribo que no es más que mi propia casa, con mi familia. Deseo que acabe el día cuanto antes sin saber porque, ansío que llegue la hora de cenar y después que llegue la hora en que tenga sueño y me acueste... para abrir los ojos mañana con otra actitud. No soy capaz de levantar el vuelo en el día de hoy. Ya hoy, es día perdido.
Me siento sin amigos. Siento que cada persona tiene hoy algo que hacer con personas especiales... en mi grupo de amigos se están posicionando peligrosamente hacia diferentes lados... y yo veo que me estoy quedando en medio de 3 frentes al menos... es complicado elegir cuando quieres quedarte con todos. Y siento que no tengo a nadie a quien contarle esto y que me comprenda.
Veo que humanamente cada día que pasa me alejo más de mis ideales. No me considero racista y sin embargo observo actitudes de prejuicio peligrosas ultimamente en mí. Siento como hay gente que viene a este país a hacer daño, a joder, a aprovecharse y me hierve la sangre. No entiendo como me puede hervir así la sangre. Sería capaz de hacer cosas de las que me arrepentiría por defender mi ley.
Lo mismo siento con los chavales que se joden la vida, cuando me piden "papelinas" como si tuviera yo la cara de drogata que ellos si tienen. Y me dan ganas de darle dos sopapos a tantos niñatos... y de nuevo, me veo radical, intolerante, duro y frío, y hasta loco. Y me veo de nuevo tan alejado del que yo creía ser.
Y yo sigo aquí instalado en mi parcela, en mi habitación donde no tengo que aguantar que nadie me diga lo que tengo que hacer y donde me construyo mi mundo ideal en el que existe aquello que yo quiero que exista... y en donde me evado de las palabras y mensajes que vienen hacia mi. Donde me evado de lo que no me gusta. Y donde yo elijo lo que quiero ver, sentir o hacer en mi vida... sin embargo acaba el día y lo único que he hecho es nada, es la nada.
Hoy es de esos días en donde necesito escapar... o donde necesito estar en una pradera bien abierta y gritar y gritar... durante horas. Y llorar. Llorar y entenderme a mi mismo, porque cada día me entiendo menos... no se que me pasa para ser así de tremendo, de egoísta, de malo, de solitario... no me entiendo.
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28 febrero 2009
Se va Febrero
Se va este mes, que para mi ha sido más que un Febrero... un Septiembre o un Octubre. Ha sido un mes de volver a empezar... como en el cole cuando eramos pequeños y cada día en clase era una sorpresa en la que te reencontrabas con gente, conocías mejor a otros y te actualizabas tras el verano. Yo he vivido un largo verano durante los últimos meses... un verano en el que como todos los veranos llega el hastío tarde o temprano. He vivido un verano en pleno invierno, y en el otoño previo, y en el verano anterior... es decir, he vagado sin rumbo durante algún tiempo para ahora de nuevo, ponerme el pantalón de pana con rodilleras y abrocharme los zapatos, para ponerme camino a la escuela de la vida.
Y así me está yendo en mi nueva andadura. Se me hace duro tras el largo verano en que mi vida ha estado sumergida. Es sin embargo ilusionante y vuelvo a sonreir en mi día a día. A pesar de la presión que siento o del duro trabajo que estoy realizando, a pesar de llegar a casa con dolor de cabeza o cansado y de hacer jornadas de hasta 12 horas seguidas... a pesar de eso, adquirir nuevos conocimientos en cada una de las asignaturas de mi vida en las que estoy creciendo es suma riqueza, es total alegría por tanto.
Y este Febrero, por el que he pasado por tantos estados de ánimo que quizá no sepa ni en cual me encuentro actualmente, será seguro recordado como aquel en el que volví a la escuela. En el que deje de vivir en la hamaca tirado, haciendo cosas pero sin sentido, sin rumbo...
Ahora por lo menos siento que cada día tiene un afán y un reto ante mis ojos. Se que sin embargo, el encontrar el reto global, esa asignatura que me llene de forma completa, no es tarea fácil y no es momento quizá ahora de plantearselo. Ahora mi momento es para aprovechar la oportunidad que me ha sido regalada para aprender, para crecer, para conocer nuevas gentes y sobretodo para enfrentarme a algo que nunca había vivido: gente que realmente es profesional, gente que me supera y que me plantea que he vivido demasiado tiempo creyéndome algo que quizá no era. Quizá yo no era tan especial como me consideraba... y eso lo estoy descubriendo ahora. Es una cura de humildad muy necesaria en mi vida. Necesito quizá encontrar eso que me hace tan especial y en donde puedo ser el número 1... si es que existe. Encontrar eso sería suficiente para acabar mis días y no pensar que todo fue un bonito sueño, pero que los sueños sueños son... y que se quedan en la vacuedad de las cosas que son pensadas pero no ejecutadas.. que son soñadas, pero no vividas. No se puede vivir lamentándose en el ayer ni mirando con esperanza el futuro sin vivir el día a día, el presente, como si fuera lo único que existiera.
Y así me está yendo en mi nueva andadura. Se me hace duro tras el largo verano en que mi vida ha estado sumergida. Es sin embargo ilusionante y vuelvo a sonreir en mi día a día. A pesar de la presión que siento o del duro trabajo que estoy realizando, a pesar de llegar a casa con dolor de cabeza o cansado y de hacer jornadas de hasta 12 horas seguidas... a pesar de eso, adquirir nuevos conocimientos en cada una de las asignaturas de mi vida en las que estoy creciendo es suma riqueza, es total alegría por tanto.
Y este Febrero, por el que he pasado por tantos estados de ánimo que quizá no sepa ni en cual me encuentro actualmente, será seguro recordado como aquel en el que volví a la escuela. En el que deje de vivir en la hamaca tirado, haciendo cosas pero sin sentido, sin rumbo...
Ahora por lo menos siento que cada día tiene un afán y un reto ante mis ojos. Se que sin embargo, el encontrar el reto global, esa asignatura que me llene de forma completa, no es tarea fácil y no es momento quizá ahora de plantearselo. Ahora mi momento es para aprovechar la oportunidad que me ha sido regalada para aprender, para crecer, para conocer nuevas gentes y sobretodo para enfrentarme a algo que nunca había vivido: gente que realmente es profesional, gente que me supera y que me plantea que he vivido demasiado tiempo creyéndome algo que quizá no era. Quizá yo no era tan especial como me consideraba... y eso lo estoy descubriendo ahora. Es una cura de humildad muy necesaria en mi vida. Necesito quizá encontrar eso que me hace tan especial y en donde puedo ser el número 1... si es que existe. Encontrar eso sería suficiente para acabar mis días y no pensar que todo fue un bonito sueño, pero que los sueños sueños son... y que se quedan en la vacuedad de las cosas que son pensadas pero no ejecutadas.. que son soñadas, pero no vividas. No se puede vivir lamentándose en el ayer ni mirando con esperanza el futuro sin vivir el día a día, el presente, como si fuera lo único que existiera.
24 febrero 2009
Cerrado por derribo
No, de momento no.... no cierro el chiringuito.
Pero "Cerrado por derribo" es el título que me sale así, sin pensar gran cosa (no estoy para pensar) para el post de hoy.
Cerrado por derribo porque llevo casi dos semanas (y sin el casi) sin escribir aquí, en mi confesionario internauta, en el lugar donde digo lo que quiero sin importarme ni quien lo lea ni quien no lo lea. Y esto es así porque llevo dos semanas en que llegaba a casa absolutamente derribado y con insuficientes ganas para escribir tras pasar algún día unas 12 horas delante del ordenador.
Y hoy, llego y me empiezo a hacer preguntas: ¿cómo estoy? Y tengo que responder: muy muy contento. Estoy cansado pero por fin me siento en un crecimiento profesional e incluso vital que hace tiempo que no tenía. Sin embargo tengo dudas. En estos días me ha asaltado la duda de que quizá no soy tan bueno como pensaba. Me he encontrado gente que profesionalmente es realmente buena, mucho mejor que yo. Y me he asustado porque he vivido tres años en la inopia, viviendo de las rentas, de lo heredado de mis años de estudiante en los que con cubrir el expediente y poner buena cara, era suficiente. Durante años no me he encontrado retos en mi vida mayores que organizarme un viaje o comprarme un coche. Y ahora tengo retos, pequeños retos en que se convierte ser mejor cada día en el trabajo y llegar a tiempo a las entregas estimadas.
Y me surgen más dudas: ¿cuales son los retos de mi vida? Pues realmente no lo tengo claro. Hoy mismo pensaba en lo poco que me atan las cosas a esta vida y lo desligado e independiente que puedo ser de amigos, parejas, familia, apego a las cosas materiales o espirituales... soy absolutamente inconstante y tan pronto estoy genial con una persona como puedo desaparecer de su vida... Esto incluso me ha parecido durante años una gran virtud, la de la independencia. No lo dudo ahora pero realmente me preocupa acabar solo en este mundo por esa falta de apego. A su vez, surge la falta de objetivos en mi vida, sueños que alcanzar, concretos, estimados y marcados en rojo en el calendario. Y eso sí que me da un miedo atroz. Llevo años arrastrando el tema de saber para que estoy vocacionado, a que me quiero dedicar realmente y poner en ello el centro de mi vida. No lo se. Y tengo miedo de acabar la vida ya no solo, sino más bien acabarla sin sentir haber hecho nada importante, nada que marque el futuro. Que lo transforme. Si no tengo apego a las personas no me recordarán y entonces ¿qué transciende de mi? Las cosas que hice. Pero ¿y si no hice nada relevante? Pues así están las cosas.
Por eso, quizá mi mayor pregunta actual es la misma que recorre constantemente los últimos años: ¿qué quiero hacer en mi vida? Y eso que ahora me siento realmente feliz por lo que en mi vida me asalta: trabajo, amistades, pareja, situación económica o familiar... todo es cómo para estar contento, como para estar dando gracias a Dios (ese gran olvidado ultimamente en mi vida) y sin embargo estoy como... frío.
Y no continuo porque no quiero pasarme otros 15 días sin pasarme por aquí... no quiero gastar este hilo, pues creo que puedo seguir haciendome preguntas... y quizá algún día también pueda darme respuestas.
Pero "Cerrado por derribo" es el título que me sale así, sin pensar gran cosa (no estoy para pensar) para el post de hoy.
Cerrado por derribo porque llevo casi dos semanas (y sin el casi) sin escribir aquí, en mi confesionario internauta, en el lugar donde digo lo que quiero sin importarme ni quien lo lea ni quien no lo lea. Y esto es así porque llevo dos semanas en que llegaba a casa absolutamente derribado y con insuficientes ganas para escribir tras pasar algún día unas 12 horas delante del ordenador.
Y hoy, llego y me empiezo a hacer preguntas: ¿cómo estoy? Y tengo que responder: muy muy contento. Estoy cansado pero por fin me siento en un crecimiento profesional e incluso vital que hace tiempo que no tenía. Sin embargo tengo dudas. En estos días me ha asaltado la duda de que quizá no soy tan bueno como pensaba. Me he encontrado gente que profesionalmente es realmente buena, mucho mejor que yo. Y me he asustado porque he vivido tres años en la inopia, viviendo de las rentas, de lo heredado de mis años de estudiante en los que con cubrir el expediente y poner buena cara, era suficiente. Durante años no me he encontrado retos en mi vida mayores que organizarme un viaje o comprarme un coche. Y ahora tengo retos, pequeños retos en que se convierte ser mejor cada día en el trabajo y llegar a tiempo a las entregas estimadas.
Y me surgen más dudas: ¿cuales son los retos de mi vida? Pues realmente no lo tengo claro. Hoy mismo pensaba en lo poco que me atan las cosas a esta vida y lo desligado e independiente que puedo ser de amigos, parejas, familia, apego a las cosas materiales o espirituales... soy absolutamente inconstante y tan pronto estoy genial con una persona como puedo desaparecer de su vida... Esto incluso me ha parecido durante años una gran virtud, la de la independencia. No lo dudo ahora pero realmente me preocupa acabar solo en este mundo por esa falta de apego. A su vez, surge la falta de objetivos en mi vida, sueños que alcanzar, concretos, estimados y marcados en rojo en el calendario. Y eso sí que me da un miedo atroz. Llevo años arrastrando el tema de saber para que estoy vocacionado, a que me quiero dedicar realmente y poner en ello el centro de mi vida. No lo se. Y tengo miedo de acabar la vida ya no solo, sino más bien acabarla sin sentir haber hecho nada importante, nada que marque el futuro. Que lo transforme. Si no tengo apego a las personas no me recordarán y entonces ¿qué transciende de mi? Las cosas que hice. Pero ¿y si no hice nada relevante? Pues así están las cosas.
Por eso, quizá mi mayor pregunta actual es la misma que recorre constantemente los últimos años: ¿qué quiero hacer en mi vida? Y eso que ahora me siento realmente feliz por lo que en mi vida me asalta: trabajo, amistades, pareja, situación económica o familiar... todo es cómo para estar contento, como para estar dando gracias a Dios (ese gran olvidado ultimamente en mi vida) y sin embargo estoy como... frío.
Y no continuo porque no quiero pasarme otros 15 días sin pasarme por aquí... no quiero gastar este hilo, pues creo que puedo seguir haciendome preguntas... y quizá algún día también pueda darme respuestas.
08 febrero 2009
Frustraciones mal pagadas
Cuando uno tiene un mal día... simplemente suele reaccionar de forma exageradamente mala ante quien no debe. El día que te pase con la novia, un amigo o con un perfecto desconocido seguramente no pase nada. El día que sin embargo que te pase con el jefe o con un personaje recurrente en tu vida o del que necesitas algo pero que no es de mucha confianza... pues olvídate. Mal día para tener un mal día, te dirás.
Yo acostumbro a tener malos días. Es así de simple. Por mi naturaleza tristona, pesimista y a la vez ultraexigente... soy así, y así nací, hace muchos años... y crecí, triste, solitario y sin saber muy bien que esperaba de la vida. Sólo sabía que tenía que involucrarme, que tenía que ser protagonista y no dejar que las circunstancias me abordasen sino ser yo quien lo hiciera, y me anticipara a mi destino, me anticipara a lo que viniera y así ser infranqueable e imbatible. Craso error. Las frustaciones no tardaron en llegar, y así como hace 20 años gritaba como un niño, me peleaba como un infante y lloraba, lloraba mucho y en soledad, ahora lo hago también, de la misma forma... de la misma que un niño. Y la gente evidentemente ve un niño donde debería haber un hombre. Ve una reacción propia de la chavalería y no de un hombretón, de esos que no deben llorar.
Las caídas como digo, llegaron y los ideales mataron a la realidad, haciéndola triste e incompleta. Haciendo que me sintiese vacío, pues estoy vacío porque no se que quiero en mi vida... como no tengo objetivos me mueve por los grandes ideales de tener dinero para una casa, un bonito coche, tener una familia, un trabajo que me guste (sin especificar cual), una mujer que me quiera y poder solucionar el hambre del mundo de una tacada. Pero yo, que en mi vida real soy tan amigo de las concreciones era y soy el primero que en mis propios ideales de vida soy irreal, intangible y por supuesto, hiperabstracto. Más que un cuadro de Miró o una obra de Gaudí. Sin un claro fin en la vida, sólo con el objetivo de involucrarse en el día a día. Y el día a día te da patadas que tienes que aguantar. Y levantarte para seguir viviendo y buscando una felicidad que nunca llegará, porque nunca estarás satisfecho.
Y sí, llegan los malos días, como hoy, y no lo pagas con quien deberías. Y te sientes vacío y arrepentido, no de tus actos, sino de tu forma de actuar, de tu vida, de tu forma de involucrarte en las cosas haciendo de tu participación un reto exclusivamente personal, del que si alguien osa criticarlo o rebatirlo, por muy constructivo que sea, hará daño, mucho daño. Y derribará los castillos de arena que te has construido encima del hielo... nada más inestable se me ocurre, si a ti sí, emplealo para definir lo que son mis estados de ánimo, propiciados por la falta de objetivos concretos.
Y uno se plantea que no debe seguir así, y entonces es cuando se quiere plantear todo de nuevo, y nunca llega al nudo y desenlace de esa historia sino que constantemente tu historia, la historia de tu vida se repite, una y otra vez como ese disco rallado que tanto odias y que tanto amas a la vez. Y es realmente complicado dejar de poner puntos suspensivos a tu vida, porque en realidad no quieres poner las palabras adecuadas por miedo, miedo a no ser lo que tu quieres ser. A no ser ese tipo que tiene de todo, que no le teme a nada, que es propietario de su propia vida. Y entonces que se desmorone el castillo de nuevo, pero esta vez de forma más grave e irreparable, de forma que no seas capaz de montarlo de nuevo... supongo que el miedo a enfrentarse a uno mismo es el mayor miedo que todos tenemos. Supongo.
No debería pagar mis problemas con quien no debo. No debería pagarlos más que con la única persona origen de ellos: yo mismo. Y hasta que no sea así... no se, puede pasar de todo. Hasta lo que de pequeño me decía a mi mismo, como autoconvenciendome: morirás solo, no habrá nadie capaz de aguantarte. Y es que muchas veces no me lo merezco.
Yo acostumbro a tener malos días. Es así de simple. Por mi naturaleza tristona, pesimista y a la vez ultraexigente... soy así, y así nací, hace muchos años... y crecí, triste, solitario y sin saber muy bien que esperaba de la vida. Sólo sabía que tenía que involucrarme, que tenía que ser protagonista y no dejar que las circunstancias me abordasen sino ser yo quien lo hiciera, y me anticipara a mi destino, me anticipara a lo que viniera y así ser infranqueable e imbatible. Craso error. Las frustaciones no tardaron en llegar, y así como hace 20 años gritaba como un niño, me peleaba como un infante y lloraba, lloraba mucho y en soledad, ahora lo hago también, de la misma forma... de la misma que un niño. Y la gente evidentemente ve un niño donde debería haber un hombre. Ve una reacción propia de la chavalería y no de un hombretón, de esos que no deben llorar.
Las caídas como digo, llegaron y los ideales mataron a la realidad, haciéndola triste e incompleta. Haciendo que me sintiese vacío, pues estoy vacío porque no se que quiero en mi vida... como no tengo objetivos me mueve por los grandes ideales de tener dinero para una casa, un bonito coche, tener una familia, un trabajo que me guste (sin especificar cual), una mujer que me quiera y poder solucionar el hambre del mundo de una tacada. Pero yo, que en mi vida real soy tan amigo de las concreciones era y soy el primero que en mis propios ideales de vida soy irreal, intangible y por supuesto, hiperabstracto. Más que un cuadro de Miró o una obra de Gaudí. Sin un claro fin en la vida, sólo con el objetivo de involucrarse en el día a día. Y el día a día te da patadas que tienes que aguantar. Y levantarte para seguir viviendo y buscando una felicidad que nunca llegará, porque nunca estarás satisfecho.
Y sí, llegan los malos días, como hoy, y no lo pagas con quien deberías. Y te sientes vacío y arrepentido, no de tus actos, sino de tu forma de actuar, de tu vida, de tu forma de involucrarte en las cosas haciendo de tu participación un reto exclusivamente personal, del que si alguien osa criticarlo o rebatirlo, por muy constructivo que sea, hará daño, mucho daño. Y derribará los castillos de arena que te has construido encima del hielo... nada más inestable se me ocurre, si a ti sí, emplealo para definir lo que son mis estados de ánimo, propiciados por la falta de objetivos concretos.
Y uno se plantea que no debe seguir así, y entonces es cuando se quiere plantear todo de nuevo, y nunca llega al nudo y desenlace de esa historia sino que constantemente tu historia, la historia de tu vida se repite, una y otra vez como ese disco rallado que tanto odias y que tanto amas a la vez. Y es realmente complicado dejar de poner puntos suspensivos a tu vida, porque en realidad no quieres poner las palabras adecuadas por miedo, miedo a no ser lo que tu quieres ser. A no ser ese tipo que tiene de todo, que no le teme a nada, que es propietario de su propia vida. Y entonces que se desmorone el castillo de nuevo, pero esta vez de forma más grave e irreparable, de forma que no seas capaz de montarlo de nuevo... supongo que el miedo a enfrentarse a uno mismo es el mayor miedo que todos tenemos. Supongo.
No debería pagar mis problemas con quien no debo. No debería pagarlos más que con la única persona origen de ellos: yo mismo. Y hasta que no sea así... no se, puede pasar de todo. Hasta lo que de pequeño me decía a mi mismo, como autoconvenciendome: morirás solo, no habrá nadie capaz de aguantarte. Y es que muchas veces no me lo merezco.
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05 febrero 2009
Cuando uno está centrado
Hace días que no puedo ni escribir ni leer este blog.
Esto es así no por mi falta de ideas (que también, pero no es mayor problema) sino por mi auténtico agotamiento para ponerme en una pantalla de ordenador. De hecho ahora mismo estoy escribiendo con los ojos cerrados por momentos, para descansar un poco la vista.
Estoy centrado en el trabajo, no tengo otra mayor preocupación, ni otro entretenimiento ahora mismo mayor que ese. Pero estoy agotado. He dicho entretenimiento porque en realidad estoy aprendiendo mucho, es bastante interesante, tengo mucho trabajo y no tengo nada de tiempo para darle a la cabeza.
Durante mucho tiempo he sufrido por tener excesivo tiempo para pensar. Me pasaba el día lamentando mi suerte por no tener nada que hacer, sintiéndome un fracasado y de esa forma, surgían todo tipo de malos pensamientos y necesidad de desahogarme. Como resultado de esa necesidad, surgió también este blog. Porque pensaba mucho, demasiado, y no tenía sitio donde descargar todo eso. Ahora mismo no tengo tanto tiempo para eso. Lo echo de menos pero a la vez, no tener ese tiempo hace que valore más lo que quiero hacer en mi vida, y que seleccione mucho lo que hago y no tenga tiempo que perder. Ahora más que nunca siento que el tiempo es oro.
Ahora que estoy centrado no vienen a mi esos malos pensamientos. Todo lo contrario, afronto de la manera esta bendita situación de sobrecarga de trabajo. Porque me siento útil. Porque siento que sí confían en mi. Porque cada día me cae un nuevo marrón encima y si me lo echan es porque creen que yo puedo asumirlo y sacarlo adelante. Tengo la sensación de que ahora Sí. Ahora sí que puedo avanzar, puedo crecer, puedo ser algo en este mundillo laboral. Esto me va a servir para aprender mucho para el futuro y quien sabe si para tener un mejor futuro profesional. Quien sabe si de aquí saco ese buen contrato que ansío. Ese contrato que me de estabilidad laboral.
Y como digo, estoy centrado y no pienso en tonterías: no pienso en que soy un fracasado, no pienso en estar o no con la mujer adecuada, no pienso en chorradas, no pierdo el tiempo mirando al infinito ni veo la tele con desgana y pasando las horas. Ahora selecciono lo que quiero, siento que estoy decidiendo lo que quiero hacer, como nunca había podido hacerlo.
Por otro lado, siento que me está costando un poco todo este gran cambio. Tiempo al tiempo. Habrá que mirar en un futuro y con otra perspectiva estas lineas y ver si mis aspiraciones se cumplen y ver sobretodo si la actitud sigue siendo tan positiva a pesar del cansancio. Esta vez me ha tocado a mi la china del curro duro. Me he librado durante mucho tiempo, y me ha perjudicado. Ahora no puedo vivir de las rentas, tengo que ser un hombre y no un niño, como he sido durante años. ¿Estaré preparado para ser un hombre?
Esto es así no por mi falta de ideas (que también, pero no es mayor problema) sino por mi auténtico agotamiento para ponerme en una pantalla de ordenador. De hecho ahora mismo estoy escribiendo con los ojos cerrados por momentos, para descansar un poco la vista.
Estoy centrado en el trabajo, no tengo otra mayor preocupación, ni otro entretenimiento ahora mismo mayor que ese. Pero estoy agotado. He dicho entretenimiento porque en realidad estoy aprendiendo mucho, es bastante interesante, tengo mucho trabajo y no tengo nada de tiempo para darle a la cabeza.
Durante mucho tiempo he sufrido por tener excesivo tiempo para pensar. Me pasaba el día lamentando mi suerte por no tener nada que hacer, sintiéndome un fracasado y de esa forma, surgían todo tipo de malos pensamientos y necesidad de desahogarme. Como resultado de esa necesidad, surgió también este blog. Porque pensaba mucho, demasiado, y no tenía sitio donde descargar todo eso. Ahora mismo no tengo tanto tiempo para eso. Lo echo de menos pero a la vez, no tener ese tiempo hace que valore más lo que quiero hacer en mi vida, y que seleccione mucho lo que hago y no tenga tiempo que perder. Ahora más que nunca siento que el tiempo es oro.
Ahora que estoy centrado no vienen a mi esos malos pensamientos. Todo lo contrario, afronto de la manera esta bendita situación de sobrecarga de trabajo. Porque me siento útil. Porque siento que sí confían en mi. Porque cada día me cae un nuevo marrón encima y si me lo echan es porque creen que yo puedo asumirlo y sacarlo adelante. Tengo la sensación de que ahora Sí. Ahora sí que puedo avanzar, puedo crecer, puedo ser algo en este mundillo laboral. Esto me va a servir para aprender mucho para el futuro y quien sabe si para tener un mejor futuro profesional. Quien sabe si de aquí saco ese buen contrato que ansío. Ese contrato que me de estabilidad laboral.
Y como digo, estoy centrado y no pienso en tonterías: no pienso en que soy un fracasado, no pienso en estar o no con la mujer adecuada, no pienso en chorradas, no pierdo el tiempo mirando al infinito ni veo la tele con desgana y pasando las horas. Ahora selecciono lo que quiero, siento que estoy decidiendo lo que quiero hacer, como nunca había podido hacerlo.
Por otro lado, siento que me está costando un poco todo este gran cambio. Tiempo al tiempo. Habrá que mirar en un futuro y con otra perspectiva estas lineas y ver si mis aspiraciones se cumplen y ver sobretodo si la actitud sigue siendo tan positiva a pesar del cansancio. Esta vez me ha tocado a mi la china del curro duro. Me he librado durante mucho tiempo, y me ha perjudicado. Ahora no puedo vivir de las rentas, tengo que ser un hombre y no un niño, como he sido durante años. ¿Estaré preparado para ser un hombre?
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30 enero 2009
Un ángel más
Yo no le conocí, señor Gómez. No le conocí pero conozco bien a su hijo. Le conozco desde hace ya muchos años y siempre ha sido para mí un ejemplo a seguir por su alegría puesta en cada una de sus acciones y sobretodo por la fe desbordante que tenía en Dios.
Y es esto precisamente lo que esta vez me ha hecho soltar lagrimas y darme cuenta de lo especial que era su hijo. Porque hasta en el mismo día que usted se fue, él no se sentía para nada desamparado o desasistido, solitario o abandonado, no. Se sentía tranquilo porque usted ya descansaba en paz, porque usted estaba sentado echando un mus con Dios y dos colegas más. Y porque para él, usted era ya "un ángel más" que esta en el cielo junto al Padre. Y realmente me conmovió esa actitud de aceptación de que su muerte tranquila no era más que un paso más para otra vida que no conocemos.
Es para mi un testimonio único. Que sepa usted que su hijo es una persona increible. Que la gente le quiere mucho, ¡ojala tanta gente me quisiera a mi! Intento ponerme en el mismo sitio que su hijo, en un sitio nada agradable pero en el que hace un tiempo casi me veo también por las circunstancias de la vida... y estoy seguro que ni la mitad de gente que ha hecho un esfuerzo por acompañar a su hijo en este duro día se acercaría a mi. Y es que realmente a su hijo se le quiere... porque se hace querer. Porque nos trata a todos con cariño y con hermandad. Su hijo es tremendamente especial, tiene usted que saberlo. Yo necesito que usted lo sepa hayá donde se vaya. Tiene que estar orgulloso de la personita que ha educado, que es pequeño en tamaño, pero muy muy grande de espíritu.
Las grandes desgracias como estas hacen a uno darse cuenta de la gente que tiene cerca, de la gente importante. Sin embargo en este caso lo que se ha descubierto no es eso, sino que hemos descubierto los demás la estrella que tiene su hijo, el ángel que tiene su hijo, que ahora debe ser usted mismo... el ángel de su hijo que hace que haya donde vaya toque el corazón de la gente que por el camino se encuentra. Hemos descubierto que hasta en los peores momentos, él es capaz de sacar el lado más positivo y nos haga una petición: "orad por mi padre y por mi familia". Realmente conmovedor... ¿sería yo capaz de llegar a este extremo de generosidad? ¿me acordaría yo de Dios en un momentos como este si no fuera para quejarme a El Mismísimo?
Salude por ahí a nuestros seres queridos, y vayase tranquilo, que usted ya ha hecho su trabajo bien encargado. Un angel más habrá en el cielo pero usted ha dejado otro en la Tierra, por si acaso...
Y es esto precisamente lo que esta vez me ha hecho soltar lagrimas y darme cuenta de lo especial que era su hijo. Porque hasta en el mismo día que usted se fue, él no se sentía para nada desamparado o desasistido, solitario o abandonado, no. Se sentía tranquilo porque usted ya descansaba en paz, porque usted estaba sentado echando un mus con Dios y dos colegas más. Y porque para él, usted era ya "un ángel más" que esta en el cielo junto al Padre. Y realmente me conmovió esa actitud de aceptación de que su muerte tranquila no era más que un paso más para otra vida que no conocemos.
Es para mi un testimonio único. Que sepa usted que su hijo es una persona increible. Que la gente le quiere mucho, ¡ojala tanta gente me quisiera a mi! Intento ponerme en el mismo sitio que su hijo, en un sitio nada agradable pero en el que hace un tiempo casi me veo también por las circunstancias de la vida... y estoy seguro que ni la mitad de gente que ha hecho un esfuerzo por acompañar a su hijo en este duro día se acercaría a mi. Y es que realmente a su hijo se le quiere... porque se hace querer. Porque nos trata a todos con cariño y con hermandad. Su hijo es tremendamente especial, tiene usted que saberlo. Yo necesito que usted lo sepa hayá donde se vaya. Tiene que estar orgulloso de la personita que ha educado, que es pequeño en tamaño, pero muy muy grande de espíritu.
Las grandes desgracias como estas hacen a uno darse cuenta de la gente que tiene cerca, de la gente importante. Sin embargo en este caso lo que se ha descubierto no es eso, sino que hemos descubierto los demás la estrella que tiene su hijo, el ángel que tiene su hijo, que ahora debe ser usted mismo... el ángel de su hijo que hace que haya donde vaya toque el corazón de la gente que por el camino se encuentra. Hemos descubierto que hasta en los peores momentos, él es capaz de sacar el lado más positivo y nos haga una petición: "orad por mi padre y por mi familia". Realmente conmovedor... ¿sería yo capaz de llegar a este extremo de generosidad? ¿me acordaría yo de Dios en un momentos como este si no fuera para quejarme a El Mismísimo?
Salude por ahí a nuestros seres queridos, y vayase tranquilo, que usted ya ha hecho su trabajo bien encargado. Un angel más habrá en el cielo pero usted ha dejado otro en la Tierra, por si acaso...
26 enero 2009
Enfermedad es vivir triste.
Llevo una semanita un poco dura.
Por un lado, ese nuevo comienzo laboral que a la par me esperanza y me agobia. En el que estoy consumiendo muchas neuronas y que me agota realmente.
Por otro lado, tengo una medio gripe desde hace días y estoy algo débil. Además, mi propio cuerpo nota que no se recupera y que se resiente. Estoy hecho un mierdecilla y bueno, la verdad es que uno nota que se siente mal.
Hoy quiero acordarme de todos los sufrientes por enfermedad. Me han comunicado hoy mismo que el padre de un buen amigo, casi un hermano, parece que está afrontando la parte final de su vida. Que está muy malito y que de esta parece que no sale.
Evidentemente, me intento comparar y veo que no tengo razón ninguna para quejarme. Afortunadamente mi padre tras un grave problema de salud se ha recuperado y mi gripe no deja de ser una tontería que te atonta unos días. Pero que tarde o temprano pasa.
Sin embargo la muerte de un ser querido no pasa nunca, es una señal que se te queda marcada en el cuerpo para siempre. Es ley de vida sin embargo, siempre lo he sentido así, y me he autoengañado diciendome siempre esto mismo: que todos tarde o temprano estamos destinados al mismo sitio, que la muerte es una parte más de la vida... y que mucha gente llora cada día y no lloramos por ellos. Esto sin dejar de ser cierto, no es consuelo, la verdad.
Hoy quiero orar por la vida de este señor y sobretodo por la de aquellos que le rodean. Quiero acordarme de que la vida no es nada justa y que es a las personas buenas a las que con frecuencia les ocurren las desgracias. Supongo que lejos de animar a cualquier persona soy tremendamente negativista ante la muerte. No tengo miedo a mi propia muerte, pero sí a la de la gente que me rodea... y por ello, me busco excusas, espejos que reflejen diferentes realidades para evitar la auténtica verdad: que somos seres limitados, con fecha de caducidad (escrita o no, me es indiferente).
Es en este momento cuando quiero sacar a relucir a Dios. ¿Dios que pinta en todo esto? ¿Acaso desea algo de esto? Evidentemente no, pues desea para nosotros la mayor de las felicidades. Pero el hombre es un ser incompleto, un ser que como toda maquina por perfecta que sea, un día deja de funcionar, normalmente tiene achaques propios de su buen o mal uso, y poco a poco dejan de funcionar diferentes partes del organismo. Otras veces sin embargo, este fin es algo súbito. Desde luego no se que es más deseable.
Sin alejarme del asunto, Dios nos hizo limitados (nos hizo para un cachito de la historia, no para toda ella). Y la única completitud que podemos alcanzar es en el cielo. Llamémosle cielo porque realmente no se como llamar a ese lugar donde están las almas, los sentimientos, las palabras bonitas, los buenos deseos o todas esas cosas que se lleva el viento, o como en este caso, que se lleva la muerte. Dios sólo puede acoger. Sólo puede estar cercano en nuestro dolor y cercano en nuestra alegría, pero cercano en todo momento.
Hoy pienso en momentos trágicos de mi vida, en los que la muerte vino a visitar mis alrededores. Y la verdad, desearía que hubiera pasado de largo. Que hoy Dios se acerque a este hombre y le de descanso en su dolor, y la mayor de las esperanzas para sus seres queridos. No es justo este mundo que vivimos. En el que pasamos la vida lamentándonos de lo que no tenemos en lugar de vivir al ciento por ciento... y un día, en medio de nuestros lamentos, llega el fin.
Vivo con la esperanza de un mañana mejor, un mañana alegre y sin embargo vivo triste en el hoy. ¡Qué gran error de cálculo este de la vida! Más pendiente del mañana que del hoy... Quizá la lección del día sea sacar lo mejor de mí en cada momento, realizar mis sueños, buscar la felicidad... y no lamentarse de lo que no tengo. La enfermedad es realmente vivir con tristeza y no con alegría, la enfermedad es vivir a medias y no al máximo, enfermedad es morir en vida y no en muerte.
Por un lado, ese nuevo comienzo laboral que a la par me esperanza y me agobia. En el que estoy consumiendo muchas neuronas y que me agota realmente.
Por otro lado, tengo una medio gripe desde hace días y estoy algo débil. Además, mi propio cuerpo nota que no se recupera y que se resiente. Estoy hecho un mierdecilla y bueno, la verdad es que uno nota que se siente mal.
Hoy quiero acordarme de todos los sufrientes por enfermedad. Me han comunicado hoy mismo que el padre de un buen amigo, casi un hermano, parece que está afrontando la parte final de su vida. Que está muy malito y que de esta parece que no sale.
Evidentemente, me intento comparar y veo que no tengo razón ninguna para quejarme. Afortunadamente mi padre tras un grave problema de salud se ha recuperado y mi gripe no deja de ser una tontería que te atonta unos días. Pero que tarde o temprano pasa.
Sin embargo la muerte de un ser querido no pasa nunca, es una señal que se te queda marcada en el cuerpo para siempre. Es ley de vida sin embargo, siempre lo he sentido así, y me he autoengañado diciendome siempre esto mismo: que todos tarde o temprano estamos destinados al mismo sitio, que la muerte es una parte más de la vida... y que mucha gente llora cada día y no lloramos por ellos. Esto sin dejar de ser cierto, no es consuelo, la verdad.
Hoy quiero orar por la vida de este señor y sobretodo por la de aquellos que le rodean. Quiero acordarme de que la vida no es nada justa y que es a las personas buenas a las que con frecuencia les ocurren las desgracias. Supongo que lejos de animar a cualquier persona soy tremendamente negativista ante la muerte. No tengo miedo a mi propia muerte, pero sí a la de la gente que me rodea... y por ello, me busco excusas, espejos que reflejen diferentes realidades para evitar la auténtica verdad: que somos seres limitados, con fecha de caducidad (escrita o no, me es indiferente).
Es en este momento cuando quiero sacar a relucir a Dios. ¿Dios que pinta en todo esto? ¿Acaso desea algo de esto? Evidentemente no, pues desea para nosotros la mayor de las felicidades. Pero el hombre es un ser incompleto, un ser que como toda maquina por perfecta que sea, un día deja de funcionar, normalmente tiene achaques propios de su buen o mal uso, y poco a poco dejan de funcionar diferentes partes del organismo. Otras veces sin embargo, este fin es algo súbito. Desde luego no se que es más deseable.
Sin alejarme del asunto, Dios nos hizo limitados (nos hizo para un cachito de la historia, no para toda ella). Y la única completitud que podemos alcanzar es en el cielo. Llamémosle cielo porque realmente no se como llamar a ese lugar donde están las almas, los sentimientos, las palabras bonitas, los buenos deseos o todas esas cosas que se lleva el viento, o como en este caso, que se lleva la muerte. Dios sólo puede acoger. Sólo puede estar cercano en nuestro dolor y cercano en nuestra alegría, pero cercano en todo momento.
Hoy pienso en momentos trágicos de mi vida, en los que la muerte vino a visitar mis alrededores. Y la verdad, desearía que hubiera pasado de largo. Que hoy Dios se acerque a este hombre y le de descanso en su dolor, y la mayor de las esperanzas para sus seres queridos. No es justo este mundo que vivimos. En el que pasamos la vida lamentándonos de lo que no tenemos en lugar de vivir al ciento por ciento... y un día, en medio de nuestros lamentos, llega el fin.
Vivo con la esperanza de un mañana mejor, un mañana alegre y sin embargo vivo triste en el hoy. ¡Qué gran error de cálculo este de la vida! Más pendiente del mañana que del hoy... Quizá la lección del día sea sacar lo mejor de mí en cada momento, realizar mis sueños, buscar la felicidad... y no lamentarse de lo que no tengo. La enfermedad es realmente vivir con tristeza y no con alegría, la enfermedad es vivir a medias y no al máximo, enfermedad es morir en vida y no en muerte.
22 enero 2009
Cansado de verdad
Bueno, pues aunque el título del post pueda parecer algo deprimente, en realidad, es todo lo contrario! Llevo unos días trabajando en el nuevo trabajo en el que decía días atrás que tenía miedo... bueno, pues ya me voy asentando y haciéndome a mis nuevos compañeros, mis nuevas funciones, mis nuevos jefes... y la verdad es que estoy contento.
Estoy contento pero estoy cansado. En estos 3 días he pensado más que en el último año y medio. Se me está exigiendo y creo que de momento estoy respondiendo bien, poco a poco, pero bien. Empiezo a tener un conocimiento global de todo el proyecto, empiezo incluso a detectar los primeros problemas e incluso comienzo a corregir cosillas. La verdad es que estoy satisfecho porque aunque se que va a haber mucho curro, precisamente por eso, voy a aprender mucho de todo esto y aunque creo que me va a tocar echarle horas (ya me está tocando de hecho) y que eso va a redundar en abandonar viejas costumbres como leer el periódico, escribir más tranquilamente el blog, hacer mis cosas y mis llamadas en el trabajo... creo que sin embargo va a merecer la pena.
Que esto es realmente un paso adelante en mi trayectoria profesional. Aunque es pronto para lanzar las campanas al vuelo... porque también me ha dado tiempo a ver las cosas que no me gustan (como que la gente parece que no tiene otra cosa que hacer más que estar ahí).
Y la verdad, espero que de aquí a un tiempo pueda ver este post y dar gracias a Dios por poder tener un buen trabajo. Es decir, que me gustaría que en un tiempo pudiera decir que las cosas me han ido saliendo bien...
Esta semana sí que puedo decir que me merezco el descanso del fin de semana, como premio a todo lo que le he dado al coco estos días. Ahora sí que llego a casa y me siento satisfecho de lo que he hecho, he incluso siento que sigo pensando en cosas del trabajo al salir de casa y eso aunque no lo creais, me gusta. Porque es tiempo que antes dedicaba en pensar gilipolleces acerca de lo fracasado que era. Y esta semana no he tenido tiempo para pensar en ello.
Soy consciente de que todo llegará y que ahora estoy con un cierto subidón de haber comenzado algo y no saber donde me lleva... pero bueno, de ilusiones vive el hombre y ahora mismo, prefiero vivir ilusionado pensando que algún día yo seré una pieza del puzzle que es un proyecto, una piezza no indispensable pues nadie lo es en esta vida, pero si una pieza fundamental... es mi ambición hoy por hoy. Aprender rápido y ser capaz de cualquier cosa, esta vez sí que pienso como un profesional, y no como un mero trabajador gandul.
Esperemos que me acompañe esta ilusión y estas ganas de trabajar por algún tiempo.
Estoy contento pero estoy cansado. En estos 3 días he pensado más que en el último año y medio. Se me está exigiendo y creo que de momento estoy respondiendo bien, poco a poco, pero bien. Empiezo a tener un conocimiento global de todo el proyecto, empiezo incluso a detectar los primeros problemas e incluso comienzo a corregir cosillas. La verdad es que estoy satisfecho porque aunque se que va a haber mucho curro, precisamente por eso, voy a aprender mucho de todo esto y aunque creo que me va a tocar echarle horas (ya me está tocando de hecho) y que eso va a redundar en abandonar viejas costumbres como leer el periódico, escribir más tranquilamente el blog, hacer mis cosas y mis llamadas en el trabajo... creo que sin embargo va a merecer la pena.
Que esto es realmente un paso adelante en mi trayectoria profesional. Aunque es pronto para lanzar las campanas al vuelo... porque también me ha dado tiempo a ver las cosas que no me gustan (como que la gente parece que no tiene otra cosa que hacer más que estar ahí).
Y la verdad, espero que de aquí a un tiempo pueda ver este post y dar gracias a Dios por poder tener un buen trabajo. Es decir, que me gustaría que en un tiempo pudiera decir que las cosas me han ido saliendo bien...
Esta semana sí que puedo decir que me merezco el descanso del fin de semana, como premio a todo lo que le he dado al coco estos días. Ahora sí que llego a casa y me siento satisfecho de lo que he hecho, he incluso siento que sigo pensando en cosas del trabajo al salir de casa y eso aunque no lo creais, me gusta. Porque es tiempo que antes dedicaba en pensar gilipolleces acerca de lo fracasado que era. Y esta semana no he tenido tiempo para pensar en ello.
Soy consciente de que todo llegará y que ahora estoy con un cierto subidón de haber comenzado algo y no saber donde me lleva... pero bueno, de ilusiones vive el hombre y ahora mismo, prefiero vivir ilusionado pensando que algún día yo seré una pieza del puzzle que es un proyecto, una piezza no indispensable pues nadie lo es en esta vida, pero si una pieza fundamental... es mi ambición hoy por hoy. Aprender rápido y ser capaz de cualquier cosa, esta vez sí que pienso como un profesional, y no como un mero trabajador gandul.
Esperemos que me acompañe esta ilusión y estas ganas de trabajar por algún tiempo.
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19 enero 2009
Tengo cierto miedo
Sí, tengo miedo. Yo hace unos años me consideraba el "hombre que no le teme a nada" pero nada más lejos de la realidad, eso sólo era una pantalla para tapar la realidad que es la de un hombre que tiene miedo a muchas cosas.
Hace unos días (un mes y algo) hablaba aquí de la crisis que nos estaban vendiendo los medios de comunicación. Bueno, pues esta psicosis colectiva parece que está afectando al mundo de la informática también y bueno, en mi empresa han comenzado los despidos.
En estas, yo me quedé sin proyecto y la verdad, que en ese momento piensas en muchas cosas. Piensas que con la que está cayendo con todas las empresas acojonadas y recortando gastos de todo tipo, empezando por la publicidad y continuando por los nuevos desarrollos de sus webs o de su software, un sector como el informático en auge en los últimos años, podía empezar a caer. Y efectivamente es así, ahora no hay tanto trabajo, o al menos no hay trabajo para elegir lo que quieras en cada momento y por el precio que quieras. Y antes sí lo había.
Y al quedarme yo sin proyecto temí quedarme en la calle, cosa que a mi economicamente no me afectaría mucho pero psicologicamente me podría derrumbar. Por ello, he movido cielo y tierra para tener un proyecto y ahora, que he encontrado uno y que es uno que parece realmente bueno, tengo de nuevo miedo, no ahora por quedarme en paro, sino por no cumplir las expectativas.
Tengo miedo a como me recibirán mis nuevos compañeros (pues la verdad no soy el más sociable del mundo), tengo miedo a si estaré a la altura de la tecnología del proyecto (que en mayor medida desconozco), tengo miedo a si mis nuevos jefes sabrán ver en mí a una persona con capacidades. Tengo incluso miedo a que me prueben y no supere esa prueba, yéndome de nuevo a la cola de los sin proyecto y posteriormente a la cola de los parados...
Normalmente no he tenido mayores problemas allá donde he ido... pero ahora la verdad es que se presenta ante mi un nuevo reto. Un reto que me ilusiona y aterroriza a partes iguales. Y sinceramente, aunque deseaba que llegara este momento... mañana a primera hora tendré más miedo que la última vez que fui al dentista.
Necesito que mañana mis nuevos compañeros me ayuden a superar el día como mejor sea posible, que me enseñen que todo lo que hay ahí es bueno (como de momento me lo están pintando) y que pueda crecer tanto como deseo en este proyecto. Necesito que mañana mismo me tranquilicen y me den una dosis de moral y me digan "tranquilo, poco a poco irás cogiendo el tranquillo, no esperamos resultados de la noche a la mañana" para dejar de estar así de angustiado como estoy ahora...
Me doy cuenta de que vivo en gran parte de mi vida temiendo el futuro. Tengo un terror atroz ante el cambio, ante lo que pueda venir... por eso tantas veces me he quedado satisfecho y tantas veces he hecho mío el "más vale malo conocido que bueno por conocer". Realmente, tengo mucho miedo al rechazo, a que me digan que no valgo y por eso, me refugio, me guardo en lo seguro y no me la juego, lo que no explica este miedo que tengo, pero que en cierto modo justifica el conformismo que me avinagra el caracter.
Pido un imposible, pido ser arriesgado y aventurero para cumplir mis sueños y ser feliz, y a la vez pido que no cambie nada y quiero guardarme en las faldas de mi madre cual niño miedoso, porque sólo así me sentiré seguro...y feliz...
Curiosa contradicción... mañana se verá como van las cosas. Hoy necesito que alguien me arrope y me diga que todo va a salir bien...
Hace unos días (un mes y algo) hablaba aquí de la crisis que nos estaban vendiendo los medios de comunicación. Bueno, pues esta psicosis colectiva parece que está afectando al mundo de la informática también y bueno, en mi empresa han comenzado los despidos.
En estas, yo me quedé sin proyecto y la verdad, que en ese momento piensas en muchas cosas. Piensas que con la que está cayendo con todas las empresas acojonadas y recortando gastos de todo tipo, empezando por la publicidad y continuando por los nuevos desarrollos de sus webs o de su software, un sector como el informático en auge en los últimos años, podía empezar a caer. Y efectivamente es así, ahora no hay tanto trabajo, o al menos no hay trabajo para elegir lo que quieras en cada momento y por el precio que quieras. Y antes sí lo había.
Y al quedarme yo sin proyecto temí quedarme en la calle, cosa que a mi economicamente no me afectaría mucho pero psicologicamente me podría derrumbar. Por ello, he movido cielo y tierra para tener un proyecto y ahora, que he encontrado uno y que es uno que parece realmente bueno, tengo de nuevo miedo, no ahora por quedarme en paro, sino por no cumplir las expectativas.
Tengo miedo a como me recibirán mis nuevos compañeros (pues la verdad no soy el más sociable del mundo), tengo miedo a si estaré a la altura de la tecnología del proyecto (que en mayor medida desconozco), tengo miedo a si mis nuevos jefes sabrán ver en mí a una persona con capacidades. Tengo incluso miedo a que me prueben y no supere esa prueba, yéndome de nuevo a la cola de los sin proyecto y posteriormente a la cola de los parados...
Normalmente no he tenido mayores problemas allá donde he ido... pero ahora la verdad es que se presenta ante mi un nuevo reto. Un reto que me ilusiona y aterroriza a partes iguales. Y sinceramente, aunque deseaba que llegara este momento... mañana a primera hora tendré más miedo que la última vez que fui al dentista.
Necesito que mañana mis nuevos compañeros me ayuden a superar el día como mejor sea posible, que me enseñen que todo lo que hay ahí es bueno (como de momento me lo están pintando) y que pueda crecer tanto como deseo en este proyecto. Necesito que mañana mismo me tranquilicen y me den una dosis de moral y me digan "tranquilo, poco a poco irás cogiendo el tranquillo, no esperamos resultados de la noche a la mañana" para dejar de estar así de angustiado como estoy ahora...
Me doy cuenta de que vivo en gran parte de mi vida temiendo el futuro. Tengo un terror atroz ante el cambio, ante lo que pueda venir... por eso tantas veces me he quedado satisfecho y tantas veces he hecho mío el "más vale malo conocido que bueno por conocer". Realmente, tengo mucho miedo al rechazo, a que me digan que no valgo y por eso, me refugio, me guardo en lo seguro y no me la juego, lo que no explica este miedo que tengo, pero que en cierto modo justifica el conformismo que me avinagra el caracter.
Pido un imposible, pido ser arriesgado y aventurero para cumplir mis sueños y ser feliz, y a la vez pido que no cambie nada y quiero guardarme en las faldas de mi madre cual niño miedoso, porque sólo así me sentiré seguro...y feliz...
Curiosa contradicción... mañana se verá como van las cosas. Hoy necesito que alguien me arrope y me diga que todo va a salir bien...
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